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En sus marcas

Dicen que todo es un círculo vicioso, cosas van y cosas vienen, la política no parece muy lejana a esta realidad,  nuestro país vive un eterno Vicio de chapulines.

Estoy de acuerdo en las carreras políticas, es necesario que la experiencia produzca frutos, necesitamos gente políticamente capaz en la toma de decisiones públicas, personajes responsables del que hacer social y vigilantes del desarrollo integro de la población, capases de respetar un estado de derecho.

Pregunta, con que cara, una serie de personajes políticos dejan cargos sin concluir y lo peor no es esto, sino que se enrolan en emprender en una nueva campaña política, sin terminar para lo que fueron votados.

Al revisar los perfiles de los candidatos, se observa un patrón de conducta: diputados locales que quieren ser alcaldes; alcaldes que quieren ser diputados diputados federales o senadores que quieren ser gobernadores; en fin, una seria de combinaciones que dejan claras las aspiraciones políticas de los contendientes, conocido también como los “chapulines políticos⬝.

Existe un gran debate ante esta práctica de la clase política, los detractores destacan tres puntos principales:

1.- Todo representante popular que es electo por un periodo en específico debe terminar de manera completa su gestión; es decir, si un presidente municipal es electo debe concluir en su totalidad los tres años de su mandato y no dejar aventada la chamba para ir por otra posición política.

2.- Si un representante popular electo contiende en un nuevo proceso electoral para el cual pide licencia y no es favorecido por el voto; es decir, pierde las elecciones, no debería tener la posibilidad de regresar a su posición anterior, como si nada hubiera pasado.

3.- La clase política no es experta en todos los temas, hay una fuerte carencia de profesionalización de áreas claves para el país en las que la falta de conocimiento han llevado a tomar terribles decisiones para México.

Por otro lado, aquellos que se encuentran a favor de brincar de posición en posición señalan que es totalmente legal y legítimo este mecanismo de crecimiento político, pues es de naturaleza humana el aspirar a un desarrollo y crecimiento profesional (político).

¿Cuántas veces hemos escuchado que se perdió un excelente gerente y se ganó un pésimo director?

En la política pasa lo mismo, existen grandes políticos que dominan ciertos temas y sus aportaciones han generado importantes contribuciones. En contraste hay servidores públicos que no conocen ni tienen idea de los temas que son su responsabilidad.

El que se haya sido presidente municipal no garantiza que serán buenos legisladores o viceversa, la actividad legislativa es muy diferente de la actividad del ejecutivo, si bien ambas de naturaleza política, las aptitudes, experiencias y conocimientos requeridos son muy diferentes.

Cuántos casos hemos visto que pasan de ser alcaldes a presidentes de comisiones legislativas encargas de temas que desconocen totalmente. La curva de aprendizaje puede costarle muy caro al estado y viceversa.

De acuerdo con el Principio de Peter una persona puede ser promovida a puestos más altos hasta que la posición lo supera y se alcanza su máximo nivel de incompetencia.

Los partidos políticos en el estado deben estar conscientes que los tiempos no están para experimentos y mucho menos para pronunciadas curvas de aprendizaje, es momento que volteen a ver a nuevas figuras, nuevos rostros que estén mejor preparados para los retos del mañana.

Despertemos, al Cambio es Tiempo de Actuar