Monitor Nacional
Entender, aceptar, apreciar y tolerar
Opinión Política | Eduardo Gonzalez
16 de junio de 2016 - 5:23 pm
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En la actualidad vivimos en un mundo lleno de violencia, la cual no discrimina género, ni preferencia sexual

Ciudad de México.- Los acontecimientos ocurridos en un bar gay de la ciudad de Orlando, Florida; en un bar del estado de Veracruz; y en Coxcatlán, Puebla, donde fueron masacrados once miembros de una familia; así como diversas manifestaciones de odio y encono social en contra de grupos que las “mayorías” consideran fuera de lo que debe ser, nos deben llamar a la reflexión del tipo de sociedad que hemos construido, y del camino que nos falta por recorrer.

Resulta innegable la diversidad cultural, en su más amplio significado, que abraza la sociedad contemporánea, sin importar la latitud a la que nos estemos refiriendo. Pero es precisamente en este punto donde somos testigos de la mayor contradicción creada en nuestros tiempos. Por un lado, asistimos a la elección de variadas formas de entender las relaciones sociales y de aprehender la realidad; y por otro, las muestras de rechazo a la diversidad desde una infinidad de lugares diferentes cobran mayor fuerza cada día. Pareciera que vivimos un contrasentido permanente. Sin que esto signifique, desde luego, que en otros espacios de la sociedad no están abogando por el respeto a las diversas maneras de vivir, en el marco del reconocimiento del otro.

El rechazo, la discriminación y la victimización de los “otros” se produce desde la sociedad civil y la sociedad política. Desde las jerarquías religiosas y las cabezas gubernamentales.

En este sentido, me parece que si queremos construir una mejor sociedad que la que hoy tenemos, para contar en el futuro inmediato con nuevas formas de convivencia más humanas e incluyentes, de sujetos capaces de observar y resolver problemas como miembros de una sociedad global; pero también en el marco del trabajo cooperativo y la toma de responsabilidades desde el rol jugado por cada quien; así como la resolución de conflictos por la vía pacífica, y el respeto y defensa de los derechos humanos por medio de la cohesión social, el mutuo entendimiento, la solidaridad y la inclusión de todos los grupos sociales; es urgente que trabajemos para hacer realidad al menos cuatros aspectos fundamentales, a saber: entender que existen diversas formas de observar el mundo; aceptar la presencia de esa diversidad; apreciar la riqueza que se genera producto de la heterogeneidad de la sociedad; y tolerar, no soportar, las diferencias culturales.

En la medida que no seamos capaces de conjugar estos cuatro verbos con honestidad y en el orden que propongo líneas arriba, seguiremos teniendo en México y en el resto del planeta una ciudadanía pendiente, con muchas cosas por hacer; subejercida, con un ejercicio por debajo de los derechos ya obtenidos; a la mitad, donde seguimos teniendo ciudadanos de primera, segunda y tercera; fronterizada, que delimita las zonas de “confort” social; excluyente, que no permite que los derechos y obligaciones alcanzados por algunos beneficien al resto de la población; y en un lento proceso de construcción, donde la mayoría sigue quedando afuera y los menos se atrincheran dentro para no dejar pasar a los más.

 

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