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Difícil será tratar este tema porque existe un sin fin de opiniones a las cuales no estoy dispuesto a debatirles nada.

Simplemente quiero comentar una situación que he notado en algunas personas a mi alrededor y en uno que otro foro de ayuda. Hay una cantidad muy grande entre adolescentes y adultos jóvenes esperando el momento adecuado para decirle a sus padres que son homosexuales o lesbianas.

Todo comienza desde el embarazo, quizá para algunas madres ese maravilloso hijo deseado o para algunas otras que sin planearlo reciben la noticia de que serán madres en un par de meses. Si el médico comenta a la familia que viene un varón, inmediatamente vuela la imaginación buscando nombres, imaginando que jugará futbol, o será un gran padre de familia, también que será mujeriego o simplemente que se convertirá en el hombre de la casa en un futuro.

Y veo a mis amigas esperando a que nazcan sus hijas y ya tienen la idea de que serán unas mujeres delicadas, coquetas, teniendo a muchos hombres a sus pies. Tampoco podemos dejar de esperar a que busquen los colores en rosa, morado y tonos que por costumbre hemos vuelto femeninos aún cuando los colores no tienen ni sexo ni género.

Entonces me encuentro con un amigo que vive su preferencia sexual en silencio, que mantiene oculto su deseo de tener un novio y salir con él, quizá de tomarlo de la mano o de llevarlo a cenar a casa con sus padres. Ahora veo a un ser humano que cada vez que su familia pregunta si tiene novia, decide inventar que la escuela y el desarrollo profesional son más importantes; todo con tal de ocultar una realidad que no debería avergonzarle.

También veo a una amiga que decidió buscar un esposo, acosada constantemente por sus padres, maltratada por su naturaleza lésbica y por la vida que sus genes le asignaron. Esta mujer no decidió ser lesbiana, simplemente nació así y pasó a formar parte del gran grupo de personas gay discriminadas, rechazadas y humilladas en cada calle, en cada cine y en cada sitio público a donde iba con su antigua pareja.

Me pregunto constantemente ¿ Si el amor de un padre y de una madre se supone que es incondicional; entonces porque no amar a tu hijo si es homosexual o lesbiana?

Los hijos no juzgamos a nuestros padres, y como dice bien una buena maestra de la Universidad Veracruzana, “Un hijo no juzga a su padre por ser heterosexual, entonces el padre no tendría porque juzgar a su hijo si el hijo es distinto de él⬝.

Existe un sin fin de opiniones a cerca de este tema; pero si entre mis lectores existe alguna chica o chico en esta situación me gustaría pedirles que no se avergüencen, no duden de lo que son, no teman vivir su vida. Quiero pedirles que no dejen que el miedo sea parte de su vida, vivimos en una sociedad manchada y ahogada en prejuicios tontos, en costumbrismos; pero también vivimos en una sociedad que necesita aprender más del mundo y es momento de que las cosas cambien.

A todos aquellos homofóbicos que criticarán este y otros tantos artículos, notas, revistas y personajes públicos; les quiero pedir que antes de abrir la boca sepan que son simples persona con temor y rechazo hacia algo que desconocen. Para aquellos que dicen que los homosexuales son unos enfermos mentales déjenme aclararles algo:

La homofobia SI es una enfermedad, la homosexualidad NO.

Y que quede claro que no estoy incitando a nadie a ser homosexual; ya que es una condición genética y no algo que se defina por una moda o una obligación; tampoco estoy bajando la corte celestial a los pies de la comunidad gay, sin embargo lo único que pido es respeto y amor para sus hijos, para sus nietas, para sus primos, tíos y amigas o amigos que se encuentran viviendo una vida de dolor por temor a perder a sus seres queridos.