Monitor Nacional
Entre remesas, mexicanos, muros y republicanos
Calidad de Humano | Enya Sandoval
5 de mayo de 2016 - 8:50 am
Trump-MN
Las propuestas de Trump en contra los principales aliados comerciales estadounidenses carecen de sentido

Las elecciones por la presidencia de los Estados Unidos no están muy lejos. Donald Trump, personaje que nadie veía como cosa seria al momento de anunciar su campaña, se percibe cada vez más cerca de la candidatura por los republicanos. ¿Asusta? Un poco. Deseando que México no tuviera relaciones tan estrechas que nos vuelven, en gran parte, dependientes del vecino del norte, solo nos queda observar desde la tribuna cómo se disputan los futuros políticos un pedazo de poder.

Las relaciones económicas entre ambos países exceden aquellas previstas por el Tratado de Libre Comercio. No es noticia nueva que la cantidad de migrantes mexicanos crece constantemente debido a la falta de oportunidades en nuestro país. A pesar de los riesgos, muchos llegan al otro lado y establecen una nueva vida, sin olvidar a aquellos que se quedan, enviando remesas. Estas llegan, además de a México, a muchos países latinoamericanos. Las remesas cubren necesidades básicas de las familias que las reciben, escondiendo la pobreza tras un par de billetes verdes.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de México, en 2014, Latinoamérica recibió más de 65 mil millones de dólares en remesas. A México llegó más de un tercio del total, reflejando 2% del PIB nacional en ese año. Para 2015, el porcentaje subió a 2.5%, respaldado por casi 25 mil millones de dólares. También fue el segundo ingreso más fuerte de esta moneda a nuestro país. Sin embargo, las remesas son muy importantes para países como El Salvador, Haití y Honduras. De hecho, estos ingresos representan el 15% del PIB de Guatemala.

Las remesas y la migración están estrechamente vinculadas. Por lo mismo, Donald Trump pone entre sus propuestas más ambiciosas el construir un muro sobre la frontera para reducir el flujo de migrantes. Ante el alto costo, declaró que será México el responsable del pago. La crítica de políticos mexicanos no tardó en difundirse. Desde campañas “anti-Trump”, de los senadores del PRD, hasta videos y “twitts” de nuestro ex presidente, Vicente Fox, llenaron las redes sociales. Los últimos hacen que sintamos un poco de pena. Como método de última instancia, el no pagar el muro llevó a Trump a la posibilidad de cancelar las remesas, aumentar el costo de las visas y un incremento a las tasas aduaneras, dijo al Washington Post. Su intención es apegarse a la Ley Patriota y exigir a las entidades monetarias pedir pruebas de estatus legal para cada transacción.

Esta propuesta es ridícula y, en caso de ser aplicada, sería muy complicada su realización.  Las amenazas parecen ser únicamente un discurso político para fomentar los votos por parte de sus seguidores. Implicaría, para empezar, un decreto ejecutivo que ignora las relaciones internacionales. Además, el paro al flujo de remesas conlleva también que las personas que los reciben se vean con aún menos oportunidades. El nivel general de migrantes aumentaría.

Una de las figuras políticas estadounidenses que ha criticado los recientes comentarios de Trump es Henry Cuéllar, representante demócrata de Laredo. México es sin duda uno de los principales socios comerciales de Estado Unidos, y Texas es de los estados que, fuera de los percances migratorios, más beneficiado se ve por el flujo de mexicanos. La posibilidad de una guerra de aranceles no queda fuera. El estado norteamericano fronterizo sufriría una caída económica significativa, pues gran parte de las exportaciones (casi 40%, según Cuéllar) se dirigen a México. El pensar que esas medidas pueden tener lugar en un futuro también afecta los ingresos de las ciudades gringas fronterizas, pues muchos mexicanos suelen ir los fines de semana con el objetivo de comprar. Gastan miles de dólares que se quedan en el sur de Texas.

Para admitir ser un “exitoso hombre de negocios”, las propuestas de Trump en contra los principales aliados comerciales estadounidenses carecen de sentido. ¿La migración ilegal es un problema? Desde el punto de vista americano, sí, pero, a la vez, no. Demuestra la falta de compromiso de otros países a su propia población y un gasto más al país que los recibe. No obstante, el gasto es relativo, ya que la gran mayoría de los migrantes van por cuestiones de trabajo y forman parte de la población productiva de esa sociedad. El dinero que el gobierno gasta en ellos, eventualmente se recupera al momento de pagar impuestos.

En el caso concreto de Estados Unidos y México, la migración ilegal es un negocio que deja beneficios para ambos países, no para el migrante. Para México, esconde las cifras de pobreza, alimenta a todo un mercado interno en relación al movimiento de los migrantes dentro del país y obtiene remesas que ayudan a miles de familias a subsistir. Para Estados Unidos, la mano de obra barata que está dispuesta a trabajar más horas de las normales en condiciones extremas produce costos más baratos a las empresas. Los migrantes también pagan impuestos a pesar de no poder gozar de los beneficios estatales.

Los precandidatos a la presidencia de uno de los países más relevantes en la actualidad han presentado, todos, una postura ante la migración. En su discurso político se habla acerca de programas de legalización, deportaciones, muros y seguridad fronteriza. No obstante, como diría mi mamá, del dicho al hecho hay un buen trecho y para Donald Trump no cambia. Los comentarios antes sus propuestas indican que son mucho más costosas de lo que ha planteado y que ni su fortuna podría financiarlas. Los mexicanos (y latinos en general) no somos los únicos envueltos en el asunto migratorio, pues se han tocado otras propuestas con relación a musulmanes viviendo en Estados Unidos.

A juzgar por las propuestas, reitero que me sigue pareciendo un chiste que sea este personaje el que obtenga la mayoría de los votos por parte de los republicanos. Fuera de las implicaciones sociales, hay un sector de la economía estadounidense que gira alrededor de los migrantes y las remesas, los negocios hispanos y los trabajadores. Bajo un estatus de ilegalidad o no, va a continuar, por ser aquello que da de comer a millones de bocas en ambos lados de la frontera.

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