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Estamos perdidos de tanto buscar

Por mucho tiempo estuvimos en busca de un país diferente, un país que estuviera a la altura de nuestros pensamientos, en donde nuestros hijos pudieran tener un futuro mejor que el que nosotros tuvimos. Pero llego un momento donde nos perdimos. Los ciudadanos actuales ya no saben qué hacer, ni saben qué es lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Nos rendimos, dejamos de buscar y nos permitimos descansar, pero al descansar, nos quedamos esperando. Nos convencimos de que las cosas debían de suceder, que el país se construiría por sí solo sin que nosotros aportáramos a nuestra sociedad.  Dejamos de conocer lo que vivían nuestros compatriotas, muchas veces fue por flojera a investigar más, otras veces fue por evitar la responsabilidad que al conocer adquieres. Nos acostumbramos a esperar, decidimos que nuestra zona de confort era demasiado cómoda, tanto que dejamos de actuar. Pero las cosas cambiaron, y no para mejorar. La violencia entró en nuestra sociedad, poco a poco se fue impregnando a nuestras vidas cotidianas. Todo cambio, en un inicio nos impresionó lo que sucedía, pero cada día el asombro disminuía, hasta que llegó el momento donde nos permitimos perder el asombro.

Cada día nos preguntamos si las cosas algún día llegaran a cambiar. Pero lo único que nuestras acciones demuestran es indiferencia ante lo que sucede. No hacemos nada para que las cosas mejoren, incluso si continuamente sentimos indignación y dolor. Nos lastima pensar lo que le sucede a los mexicanos, incluso lo ignoramos por temor a aceptar que eso nos puede pasar a todos, a ti, a mí y a nuestros seres queridos. Pero el amor que sentimos por nuestro país no disminuye, y mucho menos la esperanza de un futuro mejor. Mi México, te quiero tanto, pero me dueles en extremo. Me duele saber que a pesar de las injusticias que suceden día a día, los ciudadanos permiten que ocurra. Nadie hace nada, todos dejan que pase, para que en un futuro siga sucediendo. Me duele saber cómo muchas veces la prudencia de los ciudadanos al no meterse en los problemas que les repercuten, se debe al temor.

Después de años de culpar a nuestras autoridades toda la mediocridad de nuestro sistema político, empezamos a estereotipar a todos los políticos. Los etiquetamos como personas corruptas, oportunistas, que solo ejercen ese puesto para cumplir intereses personales. Generalizamos una idea y empezamos a decir que todos eran iguales, todos los partidos son igual de malos, y a nadie le interesa los costos que los ciudadanos enfrentan, nadie hace nada para mejorar. Y así fue como olvidamos que todos tenemos culpa, unos más que otros, pero todos somos culpables, ya que nos permitimos llegar a este momento. Nosotros adoptamos el fracaso eterno en nuestra sociedad y lo dejamos impregnarse en nuestras vidas. Permitimos a nuestros pensamientos evitar la idea de la existencia de un futuro mejor, nos permitimos conformar con lo que ya teníamos sin intentar luchar por algo mejor. Pero no estamos destinados al fracaso eterno, nosotros decidimos si queremos luchar parar convertirnos en ciudadanos destinados a una mejor democracia.

Aún falta mucho por construir, para empezar, debemos de aceptar que no todos los políticos son iguales. Esto no significa convencernos de una idea falsa al decir como nuestros candidatos electorales son ejemplares, sino que aceptar como hay algunos que son mejores que otros. No todos son iguales y no todos hacen lo mismo. No conseguiremos un cambio de la noche a la mañana, pero si trabajamos y empezamos a cambiar, conseguiremos algo mejor de lo que actualmente tenemos. Todo puede tener una solución, es posible que no sea la solución perfecta, pero sí podemos encontrar una solución mejor. Somos ciudadanos capaces de generar cambios, pero estos, solo son posibles si todos nos informarnos, si estamos decididos a hacer valer nuestra voz, a hacer valer nuestros derechos.

Ha llegado el momento de reanudar nuestra ciudadanía para ponerla en construcción. Todos los días debemos de trabajar para lograr tener una mejor sociedad, en donde lo que pensemos y lo que hagamos sea en favor de la colectividad. Debemos exigir por nuestros derechos y por su cumplimiento, pero de igual manera debemos de aceptar nuestras obligaciones y responsabilidades. Debemos de conocer lo que sucede en nuestro entorno, y comprender que el conocer no es suficiente, se necesitan acciones específicas para poder generar un cambio. Nuestra indiferencia ante la vida debe de terminar, nuestra indiferencia ante los actos de corrupción, ante la violación cotidiana a nuestros derechos humanos y los de nuestros compañeros. Necesitamos unir nuestras voces en una sola para exigir justicia, para exigir un cambio. En estas nuevas elecciones, en nosotros depende hacer una diferencia, nosotros somos el pueblo y en nosotros repercutirán las acciones que se tomen por el próximo gobierno. No queremos más violencia, pero exigimos justicia por todos nuestros compatriotas que no la tuvieron, queremos paz.