Estaría padre tener ya un buen festejo del Día del Padre

Esta columna es para ti: “Con papá no pasa nada”.

Creo que ahora más que en otros tiempos, se hace referencia a lo poco que se celebra el día del padre en México, empezando porque no tienen un día especifico (se celebra el tercer domingo del mes de junio). Los memes, los comentarios en reuniones familiares y religiosas, por ejemplo, hacen alusión a este fenómeno que, realmente, ignoro qué tan incómodo les resulta a los padres del hogar.
¿Por qué en una sociedad que se jacta de ser tan machista, se le celebra menos al padre que a la madre? La madre es muy venerada y recordada (para bien y para mal también): abundan los festivales y canciones dedicadas a ella en los colegios, se planea un mes antes qué se le va a regalar a la mamá, y al papá… tal parece que se le tiene en segundo término.

Federico Engels, filósofo alemán (1820-1895), en su obra “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado”, expone algunos estudios que explican la evolución de la familia en aspectos como el matriarcado o derecho materno (así lo llama él), que cede lugar a un patriarcado. No cabría en este espacio la explicación breve de sus aportaciones, pero sí quisiera mencionar que ese cambio obedece a situaciones de sangre, herencia y tradiciones prehistóricas.

Lo curioso de todo esto es, cómo a pesar de un devenir histórico en el tema, seguimos notando esa “discriminación” si se me permite usar el término, a nuestro padre que es todo fuerza, que es proveedor. Creo que debemos iniciar un cambio nosotros como hijos y también en nuestro papel de madres. La fuerza de una familia se gesta en los principios que inculcan ambos padres. Nos corresponde a nosotros enseñar a las futuras generaciones, a valorar y enaltecer el trabajo de estos dos miembros de la familia.

El padre proveedor, que lleva en sus espaldas la responsabilidad de la estabilidad económica y emocional de la familia (al igual que muchas mamás), también merece ser festejado con mucho respeto y con la misma entrega que se hace el diez de mayo.
Admiro mucho a aquellos que han dejado atrás ese machismo y con mucho orgullo cambian pañales, cuidan a sus bebés mientras la mamá sale con sus amigas a tomar el café y sin empacho cargan a los hijos con tal de que la mamá tome sus alimentos primero en la reunión familiar. Son padres más amorosos, sin temor a expresar sus emociones al ver que su hijo ya aprendió a andar en bicicleta o nadar. Son padres que se preocupan y esfuerzan porque su familia esté segura, tenga un hogar y comodidades.
Todavía se ve que se estereotipa al papá que llora de manera valiente, o al que cocina mejor que la mamá. Creo que no hay motivo para burlas, cada familia sabe de qué manera administra sus quehaceres y obligaciones. Ambos son dignos de respeto y nosotros cónyuges debemos iniciar ese gesto de admiración y enseñar con el ejemplo a nuestros hijos. Por eso mi cariño y aplauso a todos los papás del mundo que deben ser celebrados y reconocidos siempre.