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Esto del cerebro es flipante

Esto del cerebro es flipante, pero mucho, tanto que hasta parece que lo que se te ocurre no es de otro mundo, que no existe; tan flipante que incluso creo que no lo tengo y si lo tengo⬦ pues que me lo prestaron, no sé. El caso es que alguna vez he escrito que no hay como esperar a alguien en cualquier sitio y mejor dos horas que una, que para algunos es perder el tiempo, aunque para mí es ganarlo porque es estar fuera de lo que te rodea y descansar.

Pues así estaba yo, descansado en casa a la espera de un amigo, cuando me fijé en un tapón de un bolígrafo BIC, ya sabes, el azul ese. Mira que hay cosas en las que te puedes fijar en una casa, pero cientos, miles, incluso en ti mismo, si tienes espejo, que casi es mejor que no; bueno, pues va el inútil del Guisandiño y, sentado en la mesa de trabajo, voy y me fijo en un tapón BIC de color azul⬦ triste, no me digas que no, tristísimo. Y lo primero que pensé fue: «¿Y por qué azul si también tengo el rojo y el verde al lado? ¿me estaré haciendo de derechas?, ¿soy ya de derechas⬦?».

Oye, y lo que es el cerebro; pues no, llegué la conclusión de que me fijé en el azul porque Galicia da al mar, azulado él, que supongo que si viviera en Huesca me fijaría en el verde por eso de los picos de Europa, que nada tiene que ver con las drogas, por mucho pico que haya; y si trabajara en Urgencias⬦ en el rojo, supongo.

Y así estaba, esperando, jugando con el tapón cuando lo puse así de pie, con el capuchón hacia arriba, y mira que es verano, pues yo lo veía y para mí que estaba en Semana Santa, que solo le faltaba una vela y pena que no hubo un apagón en casa (que en las aldeas es muy dado a quedarte sin luz), que enciendo una, la pongo al lado del capuchón⬦ y bueno, de ahí a hacer un paso⬦

Pues estaba con el capuchón, moviéndolo de un lado a otro, en plan procesión del silencio porque nadie hablaba, cuando alguien entró en casa y preguntó: «¿Escribes?», «sí», contesté, y estoy seguro que pensaría que lo estaría haciendo sobre Economía, sobre el deshielo, sobre la franja de Cisjordania, sobre el eucalipto, el caracol⬦ a saber, pero cuando lean esto⬦ pues me da que igual piensan lo que me dijo un día mi hija Victoria, en un arranque de sinceridad⬦ esa sinceridad de los niños que te matan: «Papá tu no eres normal, pero no eres normal para bien». Si tú lo dices⬦ gracias hija, gracias, que así a lo bobo me quitas un peso de encima.