Monitor Nacional
Excesos y ahorros de luz
Asimetría y espacios | Delfina Sieiro
2 de marzo de 2016 - 9:58 am
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La iluminación trajo grandes avances en la productividad de los negocios y el confort de las casas

Desde principios del siglo pasado las ciudades se empezaron a iluminar, y las primeras casas que contaban con servicio eléctrico eran las de grandes empresarios, en aquellos días era un lujo contar con bombillas que iluminaran los candiles y arbotantes que decoraban esas mansiones. Lejos quedaron esos tiempos, hoy toda casa o negocio en las grandes urbes cuentan al menos con una salida eléctrica al centro techo o plafón, hasta el comercio informal ilumina su changarro, pues total desparpajo se roba la luz con los llamados diablitos.

Por un lado, la iluminación trajo grandes avances en la productividad de los negocios y el confort de las casas, sin embargo este abuso ya nos está pasando la factura. Y no solo hablo del recibo del consumo eléctrico, sabemos que el calentamiento global es una realidad, y sobre todo que nuestros hábitos han cambiado y esto nos atrae problemas en ocasiones. Estos últimos 15 años se ha desarrollado de tal manera la industria de la iluminación que hoy día la tecnología de los llamados LED’S cambia cada 6 meses, constantemente hay cambios y la lucha por integrar y hacer sistemas inteligentes o automatizados no cesa.

Los seres humanos al igual que todo ser vivo nos vemos afectados por la luz solar, obedecemos a un ciclo cicardiano, y por ello estar en constante contacto con la luz artificial cambia nuestros hábitos, no solo los horarios de trabajo, también los horarios de sueño, descanso profundo e incluso de alimentación. Estos transtornos tienen muchas consecuencias en la salud de las personas y poco se habla de ello.

Hoy existe una idea, no del todo correcta, que ahorrar luz es sustituir nuestras bombillas o “focos” por lámparas ahorradoras, ya sea fluorescentes o mejor aún LED. Este cambio 1 a 1 ofrece un ahorro en watts, pero casi siempre afecta la calidad de luz que se logra en un espacio, esto afecta el confort visual y la productividad, también altera el proyecto de interiores. La oferta de las lámparas hoy es muy grande y distinta en cada tipo pero no todas son en realidad de buena calidad. El cliente busca ahorro en su consumo eléctrico por el costo que significa este suministro, es por esto que las empresas “socialmente responsables” están apostando tan fuerte en los proyectos con certificación LEED, pero lo que quiero decir es que al final cada persona y el mundo entero se ven beneficiados si tomamos en cuenta esto.

Piensa en tu recámara, cómo la sientes y cómo la vives, si es confortable o no. ¿Cuántas actividades haces en ese espacio? ¿Cuántas horas pasas ahí? Te apuesto a que todas tus respuestas se relacionan con la luz, si es un lugar frío o cálido, obscuro o bien iluminado, si duermes, trabajas o estudias en tu recámara seguro requires distinta cantidad de luz para estos horarios o actividades. Son muchos los clientes que me piden que en la recámara de sus hijos no entre ni un rayo de luz, porque no quieren que despierten los fines de semana tan temprano, o por el contrario se quejan de que son muy oscuras sus recámaras cuando todo el día dejan las persianas o cortinas tipo blackout corridas en la ventana, “es que si las levanto entra mucho sol y hace calor” me dicen. Y no sigo porque esto me da pie para hablar sobre el diseño de recámaras para la siguiente ocasión.

Hace unos días en una charla con Viridiana Uribe, experta en el control iluminación, me comentaba lo detallado y complejo que puede ser este tema, pero que al final se obtienen magníficos resultados, por ejemplo en el proyecto de la recién inaugurada Torre BBVA bancomer, su empresa estuvo a cargo de suministrar y controlar 25 mil puntos de luz, todas programadas para atenuarse en los horarios y zonas del edificio establecidos, ademas percibir el movimiento de las personas. Sin duda un proyecto muy ambicioso, un gran reto sobre todo trátandose de lámparas de tipo LED.

Este ejemplo me hace recordar cuántos edificios de gobierno vemos encendidos toda la noche y al mismo tiempo cuántas calles o monumentos históricos viven en la penumbra. Si todas las ciudades tuvieran una normativa de iluminación profesional, un plan director que contemplara no solo la seguridad y la vialidad sino personas, fauna y medio ambiente el cambio sería radical. Es urgente ver que la iluminación no solo es un negocio y que nos exige al mismo tiempo responsabilidad.

Si queremos ahorrar energía eléctrica hay que analizar cómo la usamos, es muy importante filtrar la luz natural, aprovecharla al máximo, pero también controlar la luz artificial para que en cada momento y en todas actividades tengamos confort y productividad sin dañar nuestra salud y el medio ambiente, además de dinero. En ese orden de prioridades.

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