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Frente Amplio Desdibujado

Si agitamos el Frente Amplio (Desdibujado) Democrático no se escucha nada. Está vacío. Apenas alcanza para ser considerado como la ocurrencia electoral de la temporada. Estoy cierto que antes de comenzar las campañas rumbo a 2018, el FAD estará durmiendo “el sueño de los justos”.

En cualquier democracia medianamente consolidada las alianzas sean electorales o para formar gobierno son necesarias, posibles, fortalecen el andamiaje institucional y la cohesión social con miras a un proyecto nacional en beneficio de la comunidad. Todo lo anterior no aparece por ningún lado en la propuesta de Alejandra Barrales y Ricardo Anaya, en nombre de una parte del Partido de la Revolución Democrática y el Partido Acción Nacional.

El objetivo coyuntural detrás de esa alianza es mucho menor, el alcance de miras es muy reducido: colaborar con el Revolucionario Institucional (aunque diga que no está de acuerdo con la alianza) para cerrarle la puerta a Morena y a su candidato Andrés Manuel López Obrador rumbo a la presidencia. Ni siquiera podemos hablar de una agenda política compartida ni mucho menos de una plataforma ideológica común. Lo qué si es un hecho es que cada instituto político buscará llevar agua a su molino.

El PAN pretende encabezar el FAD justificándose con sus encuestas que lo colocan como el actor que mayor número de votos llevaría a la alianza. Paradójicamente el dique que debe vencer para ello se encuentra al interior de sus filas. ¿Quién se alzaría con la candidatura? ¿Ricardo Anaya, Margarita Zavala o Rafael Moreno?

La principal apuesta del PRD es sobrevivir alimentándose de las migajas políticas que caigan de la mesa a donde no es convidado a sentarse. Si hablamos de una candidatura, ni siquiera tendría un posible candidato para pelear por ella frente a los blanquiazules. Es decir, en el ferrocarril aliancista, el sol azteca viajaría en el cabus.

Para los demás partidos la coyuntura nacional atraviesa necesariamente por sus propias realidades locales. Sin duda, la más compleja es la de Movimiento Ciudadano y el alfarismo en Jalisco. ¿Ir o no ir a la alianza desde lo local? Esa es la cuestión para el alfarismo naranja. Sin duda, Enrique Alfaro puede ganar la gubernatura de Jalisco sin alianza, pero a nivel nacional su movimiento carece de presencia. Veremos si arriesga lo seguro en Jalisco por lo probable a nivel nacional.

No deja de llamar la atención que entre quienes rechazan al FAD no solo aparece, por obvias razones, Morena y el Partido del Trabajo, sino Encuentro Social, el PRI y varios miembros del PRD y PAN. Ni los hacedores de tan improbable idea aliancista se ponen de acuerdo con sus huestes.

A todo esto, ¿quién cederá su candidatura presidencial? ¿Quién aparecerá en las boletas electorales en 2018? ¿Un independiente pudiera ser elegido para disputar la silla presidencial? ¿Levantarían la mano de Juan Ramón de la Fuente? ¿Se colaría Miguel Mancera?

Son muchas las aristas que juegan en contra del FAD para pensar en su realización. Sin duda, el principal lastre es la cortedad de ideas y objetivos para proyectar una alianza para gobernar y no solo para ganar una elección. Al tiempo.