Monitor Nacional
Fusiones en EU y su impacto en México
Espectro | Javier Tejado Dondé
9 de junio de 2015 - 7:00 am
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Recientemente se anunció una nueva fusión, en este caso se trata de dos jugadores que compiten por el mismo mercado.

En fechas recientes se han estado desarrollando en Estados Unidos distintas operaciones en materia de telecomunicaciones que dejan ver que este relevante sector tendrá una nueva configuración respecto de los alcances y capacidades de sus operadores. De manera particular, destacan en el país vecino tres procesos de fusiones entre empresas proveedoras de servicios.

En primer lugar, hace poco más de un año —en mayo de 2014— se anunció la fusión entre AT&T y DirecTV. El primero es el segundo operador móvil en EU en términos de participación de mercado, mientras que el segundo es el operador de televisión restringida vía satélite más grande en aquel mercado. La operación, al parecer, está siendo vista con buenos ojos por la Federal Communications Commission (FCC) y el Departamento de Justicia, por lo que presumiblemente será autorizada en un futuro cercano. Con esta fusión se consolidará un operador con un gran número de suscriptores y con un valor de mercado de 226 mil 200 millones de dólares (mdd).

A esta fusión se suma otra anunciada apenas en mayo pasado, que involucra también un operador móvil (T-Mobile) y un operador de televisión satelital (Dish). Como resultado de esta fusión, se estará conformando un jugador con un valor de mercado de 64 mil mdd.

Recientemente se anunció una nueva fusión, en este caso se trata de dos jugadores que compiten por el mismo mercado, empresas prestadoras del servicio de televisión por cable: Time Warner y Charter Communications. El operador resultante tendrá un valor de mercado de 67 mil mdd.

Sin duda alguna, todas estas operaciones redundarán en una nueva configuración del sector de telecomunicaciones en Estados Unidos. Será importante conocer las condiciones o medidas específicas que las autoridades regulatorias de ese país impondrán a estos operadores, una vez que se autoricen las fusiones.

Sin embargo, hay un aspecto que destaca en este nuevo tipo de fusiones: la transformación de los mercados de telecomunicaciones en función del constante cambio tecnológico, que ha provocado que los analistas de este sector ya no revisen en forma aislada mercados que antes se consideraban distintos, como el de la televisión restringida, un mercado que ha visto cómo se transforman las fronteras que antes lo dividían de otros. Las cableras como Comcast o Time Warner, o bien las satelitales como DirecTV o Dish, ahora enfrentan la creciente competencia de proveedores que hacen llegar sus contenidos a través de internet de banda ancha. De ahí que observemos una creciente actividad de fusiones en EU, en la que los involucrados buscan colocarse en una mejor posición para hacer frente a nuevos competidores. Por ejemplo, las autoridades de EU ya no sólo valoran o estudian los mercados tradicionales de video, también incorporan en sus investigaciones el papel que ahora juegan los proveedores conocidos como OTT (over the top, por sus siglas en inglés) que ya son un competidor serio en el gusto de los consumidores por su oferta de video por internet. Valdría la pena que el IFT reconozca este nuevo paradigma del sector telecomunicaciones en lugar de obstinarse en investigar mercados bajo el enfoque tradicional, al mismo tiempo que debería resolver en forma más oportuna casos que impactan fuertemente las condiciones de competencia en nuestro país, como la concentración Telmex-Dish.

Ahora bien, la dinámica de fusiones en EU tiene un impacto directo en México. Por ejemplo, la fusión entre AT&T y DirecTV tiene vasos comunicantes con el mercado mexicano, donde DirecTV es parte de la sociedad controladora de Sky. Además de las adquisiciones de Iusacell y Nextel que recientemente hizo AT&T en nuestro país. Por ello, será de vital importancia conocer las condiciones que, en su caso, les imponga el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

Recordemos que a finales del año pasado, el IFT autorizó a AT&T la compra de los operadores mencionados. Lamentablemente, tal como ya lo había señalado en este espacio, el regulador mexicano no dio a conocer las condiciones que le fueron impuestas al nuevo operador, que se convirtió en el que mayor cantidad de espectro radioeléctrico acumula en nuestro país con 42% del espectro para servicios móviles concesionado al día de hoy.

AT&T ha manifestado su intención de alcanzar en un periodo de 10 años, una cobertura en México de 100 millones de personas, así como su interés de hacerse de una mayor cantidad de espectro radioeléctrico a través de su participación en la licitación pública de frecuencias para servicios móviles que, según el programa emitido por el IFT, contará con un fallo que determine al ganador en el segundo semestre de 2015. Falta conocer si en el diseño de la licitación que realice el IFT se limitará la participación de AT&T por la cantidad de espectro que ya tiene, así como la participación de América Móvil, por ser agente económico preponderante.

Cambiando de tema… El modelo de comunicación político-electoral en México es claramente ya inservible tanto para ciudadanos como para partidos: todos los candidatos independientes que buscaron votos —y casi no tenían spots— les ganaron a los partidos que se agandallaron los tiempos del Estado. Luego de 40 millones de spots y cinco meses ininterrumpidos de espoteo, los partidos generaron en el electorado un rechazo como nunca antes.

Parte de este rechazo viene de la última reforma electoral (2014) en donde los partidos también se dieron 30 minutos diarios de spots gratuitos en el periodo denominado de “intercampañas”. Esta sobreexposición, aunada a contenidos muy malos, hundió a los partidos políticos.

A esto hay que agregar la censura sobre comunicadores, informativos y la imposibilidad de hacer cualquier debate razonable. Todo esto hizo que tuviéramos un proceso electoral muy aburrido en lo mediático. La Organización de Estados Americanos (OEA), en misión oficial, parece coincidir. Informó ayer que “el modelo actual (de comunicación) no parece propiciar un debate político de calidad y genera fricciones constantes entre los actores del proceso electoral”. La OEA invita a modificar el modelo electoral en un amplio ejercicio de diálogo nacional. Si los partidos no lo modifican, seguirán siendo arrollados por la ola de candidatos independientes.

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