Monitor Nacional
Gobierno Electrónico
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
27 de julio de 2015 - 10:56 am
Electrónico-MN
La apertura digital trae consigo importantes metas, muchas veces desconocidas o desvalorizadas incluso por ciertos científicos sociales. El uso de las tecnologías de la información moderniza a la gestión pública, fomenta la participación ciudadana, crea eficacia y eficiencia dentro de las decisiones gubernamentales y, por supuesto, fortalece la transparencia como objetivo mayor de la democracia.

Se suma a la multiplicidad de retos que coexisten en México, la revisión de nuestra entrada a la era digital a través de los servicios gubernamentales. Le pregunto al lector, ¿cuántas veces ha soñado en dejar de hacer filas para realizar un trámite?, ¿conectarse a la creatividad digital?, ¿ser migrantes neodigitales? Con esto no me refiero a un aspecto de simple conexión a internet, sí de todo un proceso de transformación en el uso de la era digital en las nuevas tecnologías dentro de las empresas, las organizaciones civiles, los medios de comunicación y el gobierno.

Ser parte y partícipe en el marco global, más que una visión romántica, es un reto para fortalecer economías colaborativas y de conciencia. Hoy en día, este es un objetivo mayor: la mejora de le economía en México a través de nuevas herramientas que nos potencialicen como país. Es difícil comprenderlo, pero más complejo practicarlo.

La apertura digital trae consigo importantes metas, muchas veces desconocidas o desvalorizadas incluso por ciertos científicos sociales. El uso de las tecnologías de la información moderniza a la gestión pública, fomenta la participación ciudadana, crea eficacia y eficiencia dentro de las decisiones gubernamentales y, por supuesto, fortalece la transparencia como objetivo mayor de la democracia.

En este panorama, el tránsito a la era digital no es solamente una necedad en el marco de la era moderna: es una innovación continua que refleja la transformación interna de los países, las relaciones con los ciudadanos y sus gobiernos, la apertura de nuevas etapas sociales y culturales.

Lamentablemente, México no sólo se ha quedado atrás en aspectos financieros y económicos, también, en las herramientas tecnológicas para alcanzar un mejor gobierno. Existen varios ejemplos que han aprovechado las oportunidades con las que se dota el gobierno digital (por ejemplo, el Servicio de Administración Tributaria) pero aún queda mucho por trabajar. El gobierno electrónico no sólo se refiere a la construcción de plataformas de información, también, a las habilidades que los ciudadanos desarrollan para poder utilizarlas adecuadamente.

Dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, una de las tres estrategias transversales data sobre el conseguir un Gobierno Cercano y  Moderno, que sostenga las actividades que se ofrece a los ciudadanos. De aplaudirse ha sido la transformación que poco a poco ha ocurrido en diferentes espacios a favor del cumplimiento de este importante aspecto. Sin embargo, otros problemas han apremiado el seguimiento de esta singular estrategia y, conforme pase el tiempo, la agenda pública dejará de lado este importante tema para dar seguimiento a otros aspectos mayormente apremiantes.

El Gobierno Electrónico es una respuesta a los fines públicos de ofrecer mejores servicios para la sociedad. Por tal motivo, la importancia que el día de hoy podemos dotar de este tema radica en la búsqueda de un constante fortalecimiento del gobierno a favor de la calidad, el acceso a la información y el fortalecimiento de sus herramientas de comunicación.

Entonces, lo político y lo social del Gobierno Electrónico, a la mexicana:

Lo político: la agenda política que corre de aquí y hasta el 2018 estará plagada de información pre electoral (si así lo permitimos); es importante coordinar un espacio en donde la presencia del gobierno se fortalezca en mejores espacios a favor del intercambio de información entre el gobierno y gobernantes.

Lo social: en el marco de la transparencia y rendición de cuentas, el gobierno electrónico puede ser la clave para el seguimiento constante de las actividades de nuestros gobernantes. Queda en las organizaciones de la sociedad civil exigir y también, proponer, espacios en donde coexista el gobierno digital como herramientas en el fortalecimiento de la democracia.

Para concluir, es importante mencionar que el Gobierno Digital tampoco es la panacea en la apertura democrática y de trasparencia que tanto necesita nuestro país. Sin embargo, es un paso más para intentar alcanzar ese singular objetivo. Y aquí, queda la propuesta en la reflexión.

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