Monitor Nacional
Háblame más duro que no veo
Proyecto de vida | José Gregorio Contreras
20 de enero de 2016 - 5:40 pm
Deudas-MN
La responsabilidad de tu salud no se escapa ni siquiera cuando eres soltero

Permanentemente estás bajo la tentación de hacer cosas que sabes que no son las más adecuadas, las más sensatas o inclusive las más urgentes. La razón de estas decisiones antagónicas se debe a las vísceras, es decir, no son tomadas en base a una decisión razonada. Al decir decisiones viscerales, o si prefieren llamarlas decisiones del corazón, estamos tomando un cierto grado de riesgo en satisfacer una necesidad inmediata con consecuencias a futuro que quizás no tengan solución.

Cuando compras un televisor cuando ya tienes uno, por el simple hecho que el color de la pantalla es “HHHHD” y por otra parte, tienes a tu familia sin un seguro de gastos médicos que pueda protegerlos ante cualquier enfermedad o accidente, te están hablando duro pero “no estás viendo”.

Cuando tienes un novio que gasta su dinero en fiestas y alcohol y no ahorra para su futuro, de igual forma te piensas casar con él a sabiendas de lo negativo de sus hábitos, con la firme esperanza que cuando estén casados tú lo vas a cambiar. Al tiempo te das cuenta que lo que tienes es una crónica de una muerte anunciada, y  no porque no sabías sino porque no querías ver la realidad.

Es cierto que la felicidad viene por momentos y que hay que aprovecharla siempre que esté presente, pero la responsabilidad que tienes contigo y con los tuyos siempre debe estar presente.

La responsabilidad de tu salud no se escapa ni siquiera cuando eres soltero, porque si  enfermas, sufres un accidente o inclusive falleces, alguien queda responsable por ti. Ya sean tus padres, hermanos, tíos, primos, tienen que hacerse cargo de ti. Esto puede ocurrir por convicción u obligación, pero es así y de manera recíproca, así que tampoco tú tampoco estas a salvo de tener que socorrer a alguien bajo estas mismas circunstancias.

Matalena González, profesionista de 35 años, me comento que ella no contrataba un seguro de gastos médicos mayores porque todo su dinero lo estaba invirtiendo en su casa. Al darme esa respuesta le pregunto que en cuanto tiempo espera terminarla. Ella me responde: – ¡A este ritmo espero terminarla en 4 años! – dice muy contenta.

Al darme esa respuesta, me atrevo a responderle lo siguiente: -¿Qué pasaría si durante ese tiempo sufres un accidente o una enfermedad y dado que todos tus ingresos los inviertes en la construcción de la casa, no tuvieras para pagar el hospital? ¿No te parece que si haces una pared menos por año pudieras adquirir un seguro de gastos médicos mayores y tener más certeza que en el futuro vayas a disfrutar esa casa que tanto deseas y que con tanto sacrificios estas construyendo?

Matalena se me quedo viendo y no me contesto nada, lo más seguro es que necesitaba que alguien le hablara más duro para que pudiera ver. Esperemos que tome la mejor decisión.

¡Hasta la próxima vez!

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