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High life: La cárcel de los deseos reprimidos.

 

Fuera de una nave interestelar haciendo reparaciones, conocemos a Monte —atinado Robert Pattinson— animar a la distancia a una pequeña bebita de nombre Willow que llora desesperadamente. Son los únicos tripulantes de aquella nave marcada con el número siete. Pronto descubriremos a manera de flashbacks formaban parte de un grupo de jóvenes convictos que, capitaneados por la doctora Dibs —la gran Juliette Binoche— fueron engañados por el gobierno para ser enviados al espacio profundo en una misión sin retorno hacia el agujero negro más próximo a la tierra. Aunque fuera de ella, la situación no dista de ser el mismo encierro, salvo por la increíble vista de un espacio estrellado, la existencia transcurre lentamente, y cada segundo es una oportunidad para purgar los pecados y colar los deseos.

 

El cuento de ciencia ficción «High Life» es dirigido y coescrito por la francesa Claire Denis, responsable de títulos cómo: «Una bella luz interior», «Beau travail» y «35 Shots of Rum» por mencionar las más conocidas, ahora decide incursionar en la majestuosidad del espacio. Con un sinfín de posibilidades, toma a la reproducción como fuente insaciable de supervivencia y la sitúa como centro de aquel onírico universo.

 

Los hombres se masturban y entregan su semen a la doctora para intentar fecundar los vientres cósmicos de las mujeres a bordo. Las condiciones no favorecen los esfuerzos y cuando se logran, la radiación hace lo suyo. La dinámica es inquietante, y se acentúa cuando Binoche entra en el fuckbox, y descarga todo deseo sexual. El sugestivo encuadre a la sangre, sudor, semen, leche materna, lágrimas y orina hace las veces de maná que nutre de energía vital la fuerza creadora en aquel silente espacio. El tiempo que les queda libre lo matan entre ejercicios físicos, horas de sueño inducido por la doctora, y el cuidado de un fructífero huerto que irónicamente los devuelve a la tierra.

 

Los reclusos, en clara desventaja, sometidos a la experimentación como animales, recuerdan a la perra Laika lanzada al espacio por los rusos en el Sputnik 2. La referencia toma fuerza cuando después de navegar varios años, la nave de Monte, y la ahora adolescente Willow, es alcanzada por otra nave de iguales características, pero en su interior habitan toda clase de perros.

 

¿Qué es High Life? Un tratado de supervivencia con muchas preguntas sin respuesta, contradicción y emoción pura. La exaltación de la soledad. Un mal contemporáneo. La terquedad infinita del ser humano por demostrase a sí mismo algo que nunca podrá llegar a ser. Hay que estar muy lejos para querer volver, aunque la visión del futuro no tenga lo que tanto hemos buscado.

 

Wilmer Ogaz.

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