Monitor Nacional
Homosexualidad y homofobia
Latinoamérica | Redacción
24 de noviembre de 2016 - 2:03 pm
discriminacion-sexual_600x315
La mejor forma de acabar con la homofobia así como los actos que violen los derechos de las personas es la misma que acabaría con todos los problemas de violencia en el mundo, y es la educación

Usualmente cuando se habla de la homosexualidad se trata un tema muy dividido y polarizado. Al igual que el fútbol, la religión o la política, la sexualidad de las personas suele ser un tema polémico y en base del cual surgen diversas ideas o juicios.

Primero hay que entender claramente que es la homosexualidad, esta es definida por Marian Ponte como persona(s) que desean de manera sexual y/o afectiva a las personas de su mismo sexo.

Por otro lado como cada tema existente, la homosexualidad tiene su contraparte: la homofobia,  definida por Amnistía Internacional Venezuela como el término utilizado para describir rechazo, miedo, repudio, prejuicio o discriminación hacia mujeres u hombres que se reconocen a sí  mismos como homosexuales. A veces la homofobia es causa de agresiones a las personas homosexuales, guiadas por un sentimiento de desprecio.

Desafortunadamente los crímenes de odios dirigidos las personas homosexuales son muy comunes en América Latina. En Perú, durante 2016, se registraron las famosas “violaciones correctivas” dirigidas en su mayoría a las mujeres; En estas las personas homosexuales son obligadas a mantener relaciones sexuales con alguien de sexo opuesto (pueden ser amigos cercanos o inclusive familia) con la intención de que “se cure” o “aprenda lo que es correcto” (BBC, 2016). En este país de cada 10 mujeres lesbianas 4.3 han sufrido violencia sexual según un informe presentado por el colectivo “No tengo miedo” en el 2014. En los inicios de 2016, durante la segunda semana de Enero en El Salvador se registró el asesinato de 3 personas por su preferencia sexual (Univisión), mientras que en Honduras los activistas exigen justicia por los 238 miembros registrados asesinados pertenecientes a la comunidad LGBT (La opinión).Según un informe redactado por la organización “Letra S Sida, Cultura y Vida Cotidiana” Brasil es el país con más crímenes por homofobia en el mundo, seguido de México.

Si bien es relevante resaltar los derechos que se les está reivindicando a algunos miembros de la comunidad LGBT como el derecho al matrimonio o a la adopción en algunos países, esto no soluciona la problemática. El acceso matrimonio, así como la libertad a amar son derechos humanos importantes, sin embargo hay cosas más prioritarias en el pliego petitorio de estas personas, y es el derecho a la vida y la libertad: derechos de primera generación los cuales no pueden ser controlados por el estado u otro ser humano al ser inalienables (fue en 1948 cuando fueron oficialmente implementados los derechos humanos en la carta fundacional de la organización de las Naciones Unidas y tomaron fuerza en el derecho internacional). Actualmente, son muchos los países latinoamericanos en los que  la sexualidad  de una persona es suficiente motivo para ser víctimas de acoso, violación o inclusive asesinato.

Si se juzga a las personas por su preferencia sexual se está entrando en un caso de discriminación; ya ha sucedido previamente por el color de piel y género, por lo que no es muy raro pensar que esta se puede llevar a cabo por cuestiones de gustos. La homofobia  limita a las personas negándoles el derecho a diversas actividades.

La mejor forma de acabar con la homofobia así como los actos que violen los derechos de las personas es la misma que acabaría con todos los problemas de violencia en el mundo, y es la educación. Cuando se habla de educación no se hace referencia a la institucional, es decir la que incluye los niveles educativos de una persona (educación básica, universitaria, etcétera), sino a una educación que tiene que ver más con lo moral, la que incluye valores, la que define a una persona por sus acciones con la misma sociedad, el cómo se comporta con los terceros. Esta educación suele ser reflejada en las acciones más que en las palabras, y se expresa continuamente en pequeños actos que marcan la diferencia además de ser percibidos ya que resaltan a la vista en una sociedad donde el respeto se ha ido perdiendo.

En lo personal me gusta pensar en una América Latina que respete los derechos de todas las personas, que celebre la diversidad en cuanto a gustos o tipo de personas que componen todas las sociedades, si bien es cierto que no es un cambio que pueda llevarse a cabo en cuestión de semanas o días, es posible un cambio lento pero seguro, muchas veces es mejor caminar con pasos firmes que aseguren un avance que intentar correr de manera torpe. Latinoamérica necesita un cambio, no solo de forma sino también de fondo, que el cambio no solo se vea en las constituciones o leyes de una región, que se incluya una variante en la sociedad donde no solo se tolere, sino también se incluya a este sector que desde hace tiempo se ha visto excluido y agredido.

Dunia Bautista

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, ITESM, Campus Gld.

TAGS: , ,