Monitor Nacional
Identidad mexicana en la política pública
In-Pulso SocioPolítico | Maria E Plaza
14 de septiembre de 2015 - 11:18 am
Política-MN
No es de ninguna forma una imposición categórica pero sí natural: las políticas públicas deben concretarse en una perspectiva natural de la identidad.

En esta semana me permito exponer una reflexión propia de una de las diferentes áreas de oportunidad que vive nuestro país: la identidad en la política pública, un panorama (como ya es costumbre en estas líneas) de “lo mexicano”. Para congeniar esta reflexión es importante retomar la metáfora mística de lo que alguna vez Roger Bartra rescató como la indefinición mexicana: entre la melancolía y la extinción.

No está de más resaltar que somos un país de profundas construcciones; nuestra geografía particular radica también en el reto constante de formarnos como nación (y este argumento no es sólo parte de las expresiones políticas y económicas, es una realidad social) y que, desde nuestros orígenes, ha sido todo un tema de desarrollo e identidad.

Hoy, las alianzas, el proyecto de nación, los fundamentos políticos, la migración, los quehaceres económicos, las perspectivas del tejido social, el diseño de sociedad, las fuerzas del poder y los caminos de la política no son tan diferentes de un par de siglos atrás, quizás tampoco lo somos como mexicanos y es, también, el mayor peso en la forma de relacionarnos con nuestra identidad y con la construcción de políticas públicas.

En este mismo tono es la expresión que quisiera compartirles, en el equilibrio entre la crítica profunda de nuestra identidad, lo que naturalmente somos y lo que deseamos alcanzar. El proceso histórico contemporáneo de México ha traído una importante marginalidad de opiniones en ambos extremos y el ritmo que se pretende alcanzar parece sencillo: la tolerancia a las diferencias, a ser o desear ser mexicano, hoy, mañana, el mes o durante todo el año. La realidad embellece la reflexión de Bartra sobre nuestra melancolía, nuestra apertura de tanto y al mismo tiempo, nuestra cerrazón de todo.

Quizás, por todos estos motivos, la tolerancia es el valor más complejo de alcanzar en nuestra construcción democrática (y en las políticas públicas). Alcanzar la constante formación de tolerancia no sólo desde el aspecto social, también, en un tono político (si se quiere ver así), porque no nos alcanza la pluralidad si no se consigue con todas las expresión de tolerar.

Por tal motivo, considero, en contrapunto de otras  opiniones, que este mes no es el ejemplo del nacionalismo, sino de la marginación de los mexicanos en su propia historia, y el deseo de continuar en esa marginación, quedarse en el pasado, sin comprender el presente.

Y, toda esta perspectiva, es el fundamento de nuestras políticas públicas. Sí, pareciera  que hemos limitado el aspecto social y antropológico de la construcción de identidad mexicana a las esferas de la opinión, los festejos o los “fracasos” nacionales y, sin embargo, todo ello también se refleja en nuestra construcción de políticas públicas, porque la cultura también es política, y las política son permeadas por la profundidad cultural.

No es de ninguna forma una imposición categórica pero sí natural: las políticas públicas deben concretarse en una perspectiva natural de la identidad. La aportación, en la sencillez de su novedad, se suma a la implementación y evaluación del funcionamiento de las políticas desde una perspectiva centrada en lo que somos como mexicanos. Las polémicas culturales son el talón de Aquiles (como expresión) de cualquier política pública y basarse en la construcción de las mismas desde un aspecto meramente económico ha sido el magno error de las mismas.

Por lo tanto, la reflexión obligada en estas condiciones es:

Lo político: nuestra construcción política se encuentra totalmente ligada a la atmosfera del pasado histórico del cual no podemos desprendernos; pero en este mismo tenor, festejamos este pasado sin (¿con?) el fin de construir la confianza en el presente y en el futuro.

Lo social: es el escenario obligado de donde deben surgir y reproducirse las políticas públicas; el impacto cultural en esta esfera es totalmente proporcional a la implementación y funcionamiento de las políticas.

Retomando las recomendaciones culturales para este mes patriótico, “Cultura y Melancolía” del mismo Roger Bartra puede ser una opción alternativa, misma que hace referencia al bien recordado Siglo de Oro Español; quizás esta opción nos puede reconectar con otro tipo de pasados ahora que corre la referencia del mes “patrio”.

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