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Jóvenes de México y Medio Oriente: proyecto Habesha

Por Karen Torres 

A nivel global existe un grupo que si bien, se caracteriza por la multiculturalidad y los diferentes estilos, formas de pensar, preferencias, etc. entre sus miembros, simboliza una alianza no formalizada por aquellos que tienen una actividad y objetivo en común: estudiar y prepararse para su presente y futuro, haciendo aquello que les apasiona. Alrededor del mundo, los estudiantes tienen una presencia notoria desde algunos años atrás, a partir de que exigen el respeto a sus derechos y buscan un lugar en la representación popular, pues son un elemento importante que conforma cada una de sus sociedades; y se da en todas ellas, como jóvenes hemos sido conscientes de las carencias y de nuestro importante papel en la vida pública para impulsar nuestro bienestar y el de las generaciones nuevas, cada uno actuando desde su contexto pero formando un colectivo latente y activo en cada rincón del planeta que indudablemente tiene voz.

Tener acceso a la educación es un derecho que debería ser aplicable en toda circunstancia y lugar y, como se ha visto en los últimos años, tanto en México como en el resto del mundo, situaciones externas o dinámicas de adversidad en general, como la pobreza y la violencia, provocan que muchos niños y jóvenes abandonen sus estudios en cualquiera de los niveles, o que les resulte difícil continuarlos. Tal es el caso reciente de los jóvenes sirios; a pesar de la cooperación internacional que se ha estado dando ante la intensificación del conflicto, dando refugio, sustento y oportunidades de desarrollo en diversas partes del mundo, vemos una cantidad tan significante de afectados que es indispensable el aporte de todas las naciones para, quizá no terminar con la guerra, pero para ofrecer a los afectados la oportunidad de seguir adelante con sus vidas en un ambiente de mayor seguridad. Desde el año pasado, México se ha mostrado participante de la acción humanitaria en torno al conflicto de Siria brindando capital económico para el Programa de Nutrición del Plan de Asistencia Humanitaria en Siria, y el Programa de Seguridad Alimentaria del Plan Regional de Resiliencia y para los Refugiados en Siria, en beneficio de los ciudadanos y desplazados por la guerra, así como apoyo a la ONU para su resolución.

Además, ha nacido y está siendo puesta en marcha una iniciativa sin fines de lucro que refleja no sólo la cultura hospitalaria mexicana, pero junto con ella una disposición a colaborar por el alcance de la educación y una línea, aunque pequeña, de esperanza para aquellos que posiblemente ya la había creído perdida. El Proyecto Habesha pretende, en colaboración con algunas de las universidades más importantes de México, brindar apoyo a un objetivo de 30 jóvenes que se encuentran refugiados fuera de su país, a terminar sus estudios superiores en nuestro territorio, cubriendo su estadía, y ofreciendo una rápida incorporación enseñando el idioma español.

Es una propuesta merecedora del orgullo mexicano, de difundirse y apoyarse por autoridades y ciudadanos, aunque México tiene un sinfín de carencias, dar la bienvenida a personas que merecen la posibilidad de continuar con sus estudios y brindarles tal apoyo refleja un gran paso hacia una sociedad solidaria que es capaz de sensibilizarse y ver qué ocurre más allá de sus fronteras, sin reflejar la mínima delimitación de ellas y haciendo referencia a un derecho universal a través de la acción. Además es una oportunidad para México en el fortalecimiento de sus relaciones exteriores, la apertura de sus puertas a países fuera de los que le rodean geográficamente, con los que puede establecer una relación recíproca de cooperación.

Como un ejemplo de la implantación del proyecto en las universidades mexicanas, en el ITESM se cuenta con Habesha Tec; siguiendo uno de sus objetivos sustanciales, la humanización hacia la guerra y sus consecuencias en la población, tiene la función de hacer ruido en el instituto y conseguir la difusión de sus actividades y la recaudación de fondos. De hecho, se tiene en puerta la meta de conseguir $300,000 para los gastos operativos y administrativos, que agilicen el proceso de visado y traslado.

Es una oportunidad para los jóvenes sirios, quienes ven la posibilidad de recuperar sus estudios universitarios a la vez que conocen la cultura de México, así en un futuro podrán desempeñarse en sus áreas de interés y con ello impulsar a su país hacia la reconstrucción; asimismo, lo es para los mexicanos, de aprender sobre una nación diferente e incrementar nuestra visión global, además de fortalecer el diálogo intercultural y la empatía hacia el otro, que a su vez, elimine las diferencias y paradigmas, y nos ayude a crecer como seres humanos. Hace falta la preparación de la mayor cantidad posible de jóvenes que dejemos este mundo en mejores condiciones y veamos por un futuro menos adverso al que vivimos en la actualidad, comenzando ese futuro hoy. Ejercer nuestra ocupación como estudiantes es ya una oportunidad para construir y participar en la sociedad global sin distinciones ni fronteras. Cada uno de nosotros tiene algo que aportar, sin que se nos impida alcanzar nuestros objetivos. En México no hay muros, damos la bienvenida a nuestros compañeros estudiantes sin importar su procedencia.