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La Amazonia amenazada por Bolsonaro

La Amazonia es la región de bosque tropical más grande del mundo, contando con 6.7 millones de kilómetros cuadrados y extendiéndose sobre 8 países latinoamericanos: Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Surinam y Guyana. Es una zona que concentra el 10% de la biodiversidad conocida en del mundo. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), dentro de ella habitan alrededor de 2,200 especies de fauna y 40,000 de flora y es hogar para más de 380 comunidades indígenas. Asimismo, sus ríos representan alrededor del 15% de la descarga fluvial total a los océanos, contando con el río Amazonas que es el río de mayor caudal y contiene el número más grande de especies de peces de agua dulce en el mundo.

Es conocido que la Amazonia es la reserva más importante de servicios ecológicos para el mundo. Sin embargo, esta región ha sido amenazada en varias ocasiones especialmente para la explotación de sus recursos naturales a favor de las grandes empresas transnacionales. El Fondo Mundial para la Naturaleza advierte que en sólo 50 años ha desaparecido el 20% de la Amazonia. En este contexto, los habitantes indígenas de la zona y los activistas ecológicos se han visto seriamente preocupados por las declaraciones del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, las cuales amenazan la integridad de los seres vivos habitantes de la Amazonia y, por consecuencia, a la situación medioambiental en el resto del mundo.

La victoria del ultraderechista Bolsonaro a la presidencia de Brasil es una situación alarmante para los defensores medioambientales en el mundo, ya que se trata de un presidente que tiene bajo su poder la mayor parte de la Amazonia y ya ha anunciado medidas catastróficas en su política medioambiental. Existen varios acontecimientos y declaraciones que indican las intenciones preocupantes de este nuevo presidente brasileño para la zona de la Amazonía. En primer lugar, Bolsonaro pretende unificar los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura con el fin de utilizar los recursos naturales para el desarrollo económico mediante una agresiva explotación de la tierra. El próximo presidente no muestra un interés en las consecuencias que esto pueda causar y ha declarado que busca “terminar con el activismo ambiental indígena”.

Siguiendo los pasos del controvertido presidente estadounidense Donald Trump, Bolsonado ha indicado también su deseo de abandonar el Acuerdo de París. Este acuerdo se firmó en 2015 para reducir las emisiones de carbono con miras al año 2030 y es el acuerdo internacional más importante actualmente en cuestión de cambio climático. Sin embargo, Bolsonaro ha dado a entender que podría quedarse siempre y cuando se frene un proyecto llamado Triple AAA que busca establecer un corredor ecológico de 138 millones de hectáreas para la preservación de la biodiversidad, esto con la excusa de asegurar que no se ceda la soberanía de la Amazonia a las naciones indígenas o a la jurisdicción internacional. En este mismo sentido, Bolsonaro ha prometido impedir la entrada al país de organizaciones como Greenpeace y World Wildlife Fund con la misma lógica nacionalista de “proteger la soberanía brasileña”.

Está comprobado de forma científica que la Amazonia es vital para mantener la temperatura del planeta y evitar su calentamiento. En este sentido, el ambicioso proyecto de Bolsonaro de crear una carretera a través del Amazonas, así como su intención de otorgar concesiones de nuevos proyectos de explotación, constituyen una amenaza. La ganadería y la agricultura han provocado deforestación en todo el mundo durante los últimos años y en Brasil la cifra alcanza los 7,800 kilómetros cuadrados, por lo que se consideran como un verdadero peligro las propuestas de Bolsonaro sobre la explotación del suelo.

En cuanto a los pobladores de la Amazonia, las comunidades indígenas, Bolsonaro ha sostenido una actitud hostil. Además de amenazar su modo de vida al plantear nuevos proyectos en la Amazonia, como abrir tierras indígenas para la explotación mineral y forestal, se ha dirigido a ellos de manera despectiva en varias ocasiones, vulnerando a estas comunidades al decir frases como “ni un milímetro más para tierras indígenas”. En este sentido, la coordinadora nacional de la Asociación de Pueblos Indígenas del Brasil asegura que Bolsonaro no respetará las leyes de protección a tierras indígenas y que las comunidades indígenas temen por las condiciones que se les impondrán durante su régimen.

Como se ha explicado anteriormente, la Amazonia se considera el pulmón más importante para Brasil y para el mundo entero. Al analizar el contexto brasileño bajo este nuevo liderazgo de extrema derecha que se avecina, se puede entender la preocupación y rechazo por parte de las comunidades indígenas y los defensores del medio ambiente ante las propuestas de Jair Bolsonaro. Acertadamente, Marco Astrini sostiene que “todas las declaraciones de Bolsonaro suenan como amenazas al medio ambiente”.

La destrucción de la Amazonia es verdaderamente grave. Constituye un problema que nos afecta a todos y cada uno de los habitantes del planeta y considero que debe ser dimensionado a partir del impacto que el daño a la Amazonia puede llegar a tener. Al constituir una amenaza ambiental a nivel global, la sociedad civil, a nivel nacional e internacional, debe levantar la voz para que los gobiernos nacionales se pronuncien en contra de las propuestas de Bolsonaro y presionen a su gobierno para guiarlo hacia el cumplimiento los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.