Monitor Nacional
La Casa del Hijo del Ahuizote: una morada para editoriales desobedientes
Portada | Eduardo Luciano Tadeo Hernández
23 de febrero de 2016 - 1:34 pm
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La transgresión es un acto revolucionario en donde las instituciones y el orden establecido se cuestionan

Algunas letras e imágenes son balas contra sistémicas; críticas férreas a la realidad política aciaga y al arreglo económico excluyente. El renacimiento del Hijo del Ahuizote, centro cultural ubicado en la Ciudad de México, es muestra de la importancia del rescate de la memoria de luchas pasadas y de la creación de espacios para voces disidentes.

El nombre del centro dialoga con su antecedente histórico, un periódico que llevaba el mismo título y sirvió como plataforma cultural para los hermanos Flores Magón, a fin de denunciar los excesos de poder del entonces presidente de México, Porfirio Díaz. En una entrevista para el periódico El país, el hoy director de este espacio, Diego Flores Magón, expresó que la “idea es transgredir fronteras nacionales y urbanas”.

La transgresión es un acto revolucionario en donde las instituciones y el orden establecido se cuestionan, la naturaleza de las cosas se discute y se imprime una nueva forma de existir. La propia localización de la Casa del Hijo del Ahuizote es un acto que reta las líneas divisorias en la gran urbe; pues en contraste con la quietud del recinto, el mundo que lo rodea está compuesto por un número considerable de comercios y vendedores ambulantes, que trabajan para ganarse el pan de cada día y usan el lenguaje como medio para establecer transacciones económicas.

Dentro del recinto el escándalo comercial disminuye, pero un choque instantáneo aqueja a los sentidos, siendo inevitable cuestionarse por la importancia de la acción humana sobre la tierra, cuya vida social existe hasta que se nombra, se ocupa o se disputa. Este espacio de sinergias y contrastes ha permitido arropar a proyectos que cuentan la realidad en el siglo XXI desde otra óptica; este es el caso de “Réplica el Encuentro de Imprentas Desobedientes”.

El encuentro se llevó a cabo del once al trece de diciembre de 2015. Su objetivo fue, entre otras cosas, “pensar en la práctica editorial como un vehículo para activar procesos sociales y posibilitar espacio público en el cual se genere sentido de forma colectiva; para encontrar cómplices e interlocutores”. Desde esta lógica, las letras adquieren una dimensión social y permiten la interacción directa.

Había diversas editoriales desobedientes presentes, la Casa del Hijo del Ahuizote, Ediciones La Cigarra, La Maquinucha Ediciones del Instituto de Artes Gráfica de Oaxaca (IAGO), Gato Negro Ediciones, entre varias más.

El diálogo cercano con creadores fue una característica reveladora. Así, por ejemplo, charlé con la escritora de “Monumento en Deriva”, Paola de Anda, quien comentó con una gran pasión que el libro es autobiográfico y gira en torno al cambio de sitio de una escultura y la implicación de esto en la transformación de su significado.

También tuve la oportunidad de dialogar con Antonio Barrientos, un poblano que en conjunto con Eriko Stark desarrollaron un proyecto llamado “Tutsi Pop”, una relación íntima entre imagen y texto donde se muestra la intensidad sexual homosexual en la Alameda Central y sus alrededores. Exponen un argumento contundente, en cuanto catalogan al no-lugar como el verdadero amigo, un espacio de placer, orgasmos y rebelión.

El proyecto que particularmente me atrajo fue el socializado por los representantes del IAGO, Inari Reséndiz y Emmanuel Cruz, quienes me presentaron unas libretas con impresiones en estilo riso, a través de las cuales comunican una preocupación ambiental y llaman a reforzar la comunidad desde la identidad. Las imágenes impresas son variadas; algunas están tomadas de los dibujos hechos por Fray Juan Caballero en el siglo xviii, este es el caso del toloache impreso en color azul, el papayo y la chía en naranja. Me mostraron una libreta más, por enfrente tiene como imagen una iguana, rescatada de un libro de Hiroshi Aramata, y por detrás, una adivinanza de un informante anónimo:

¿Qué animal es, qué animal es?

Chaca chaca en el monte,

Xiqui xiqui sobre el árbol,

Mbucu mbucu dentro de la olla,

¿Qué animal es? La iguana

La visita al encuentro de editoriales desobedientes me mostró la diversidad del disentimiento, además de una preocupación común: diferenciarse en cuanto a su modo de producción, teniendo más flexibilidad y siendo los dueños de la máquina para producir. Las letras e imágenes luchan por su independencia, mientras los hombres y mujeres creadoras pelean por su libertad.

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