Monitor Nacional
La Comunicación Política a debate
Opinión | Javier Tejado Dondé
24 de noviembre de 2015 - 7:19 am
Com politica-MN
Ya casi nadie ve estos spots. Quienes los llegan a ver, ni siquiera identifican quién hizo cuál propuesta. Es el peor de los mundos para cualquier estrategia de mercadotecnia

Desde 2007 tenemos en México un sistema electoral bastante rígido, incluido el modelo a través del cual partidos, candidatos e incluso gobernantes tienen acceso a todos los medios de comunicación: radio, TV abierta, TV restringida e incluso medios impresos.

Desde que se reformó la Constitución, en el 2007, se dijo que este tipo de modelo de comunicación, en el que se satura a los ciudadanos con millones de spots y se sobre regulan entrevistas, era contrario a un régimen democrático.

Sin embargo, con el paso de los años el modelo de comunicación electoral se volvió aún más restrictivo, particularmente a partir de este 2015. Esto se debió no tanto a una nueva ley, sino dadas las quejas absurdas de varios partidos –señaladamente los de “izquierda”– y las resoluciones que por estas quejas han venido tomando el INE y el Tribunal Electoral.

Además de los millones de spots, distintos elementos hacen que el actual modelo de comunicación electoral sea absurdo y restrictivo: a) los medios y comunicadores tienen que probar que las entrevistas que hacen no son pagadas (con lo que los medios, al tener la carga de probar su inocencia en lugar de que los quejosos prueben las acusaciones, prácticamente han dejado de cubrir los procesos electorales; b) es imposible realizar un debate entre los 2 o 3 candidatos punteros de una elección; c) es inimaginable hacer programas de comedia o sátira política imitando o entrevistando a candidatos; y d) los particulares no pueden expresar en medios masivos de comunicación su postura respecto a alguna elección o algún candidato, es más, ni siquiera se puede hacer un llamado a votar libremente.

Ahora pareciera que algunos partidos quieren ajustar el modelo de comunicación electoral. Para algunos, el cambio surge a partir del uso de spots electorales que está dando Andrés M. López, vía la prerrogativa de Morena, partido del que es dirigente. Ha usado ya 1.3 millones de spots y planea usar 1.6 millones más antes de que arranque el proceso electoral de 2018. Esta estrategia está siendo ya también utilizada por el presidente del PAN, Ricardo Anaya.

La discusión en torno a actualizar el modelo de comunicación política se está dando porque, aunque no todos los actores políticos reconocen que el modelo actual restringe la libertad de expresión, lo cierto es que mucha gente percibe que los partidos abusan de un derecho que la Constitución les ha dado. Lo anterior porque los partidos utilizan los tiempos de estado fuera de campaña para promover a personajes de sus filas, en lugar de cumplir los fines para los que dichos tiempos les fueron otorgados: promover la participación del pueblo en la vida democrática del país, así como contribuir a la integración de la representación nacional y a la divulgación de su ideología y plataforma política.

Es absurdo que los políticos piensen que con estos spots se ganan o pierden elecciones. Datos de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT) demuestran que es tal la saturación de spots electorales que los ciudadanos ya no distinguen qué spot es de qué partido político. Igual de grave es el hecho de que las mediciones de audiencias señalan que cuando aparecen en medios los spots partidistas, un 45% de la audiencia cambia el canal o la frecuencia de radio. Así que ya casi nadie ve estos spots. Quienes los llegan a ver, ni siquiera identifican quién hizo cuál propuesta. Es el peor de los mundos para cualquier estrategia de mercadotecnia.

Lo anterior es una tendencia creciente. Tan es así que el gobernador (independiente) de Nuevo León, Jaime Rodríguez, ganó su contienda electoral prácticamente sin spots de radio y televisión.

Para engrandecer la democracia se requiere fortalecer las libertades, particularmente la de expresión. De ahí que si se pretende impulsar una reforma que traiga consigo más restricciones, no avanzaremos en la democratización.

El verdadero reto para convencer a la población está en contrastar posiciones. Se requieren debates a fondo —realizados por cada medio y sin injerencia oficial— para que el electorado vea lo que ofrece cada candidato. También es indispensable que se puedan producir programas de sátira política y entrevistas sin riesgo a que éstos deriven en investigaciones que expongan a los medios de comunicación a denuncias frívolas y procesos interminables. Finalmente, sería idóneo que en cada elección no tengamos que pasar por una oleada de millones y millones de spots.

Esto mismo fue recomendado, apenas hace unos días, por la Organización de Estados Americanos (OEA) al presentar su evaluación del pasado proceso electoral. La OEA fue clara al señalar que el modelo de comunicación política que tenemos en México es ya muy rígido y no ayuda a fortalecer la libertad de expresión y la discusión de las ideas.

Veamos en qué terminan los esfuerzos de los partidos políticos, de lo cual seguramente nos enteraremos hasta el año entrante. Pero si la idea detrás de los partidos es sacar alguna ventaja en lo individual y no el fortalecer el régimen de libertades, la reforma (o su intentona) no llegará muy lejos.

Cambiando de tema… Ayer inició la 57º Semana de Radio y Televisión, espacio en el que hay muchos temas relevantes que discutir y analizar, entre ellos: el apagón de la señal analógica de TV en todo el país a fin de este año; las nuevas licitaciones de radio FM; el combate a la radio ilegal; los nuevos retos y regulaciones en materia de contenidos; además, por supuesto, de la discusión de las normas electorales.

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