Monitor Nacional
La cuarta revolución industrial
La tecnología sube al estrado | Daniel Villasenor
17 de junio de 2016 - 1:04 pm
columna
Hay que tener en cuenta que la tecnología no es necesariamente destructora del planeta, podemos crear tecnología en armonía con la naturaleza

En esta entrega continúo con el tema de la revolución y la tecnología pero ahora desde una perspectiva tecno-optimista.

Es revelador el editorial del epidemiólogo Seth Berkeley, 13 de mayo de este año en la Technology Review, la revista del MIT, (http://www.technologyreview.es/blog/347/31635/la-cuarta-revolucion-industrial-si-esta-ayudando/). Plantea sorpresivamente para muchos, que la Cuarta Revolución Industrial (la cibernética y la digitalización en todos los órdenes de la producción) ya está ayudando a los más desfavorecidos.

Nuestro autor declara que la historia muestra que las revoluciones industriales no han sido favorables para los más pobres, para quienes se han traducido en despidos y trabajo en condiciones peligrosas, entre otros aspectos negativos, y en cambio han aumentado la desigualdad (circunstancias que dan origen al ludismo). Pero con la cuarta Revolución Industrial ahora los más desfavorecidos son los primeros beneficiados y está mejorando sus vidas. El artículo lo pinta así, hay enormes mejoras de la calidad de vida. Y aunque habrá despidos masivos se generarán nuevos empleos.

Es cierto también, según S. Berkeley, que la gente se deja llevar por las “aplicaciones efectistas” de la tecnología, que las pizzas van a ser enviadas en drones, cuando el potencial significativo de los drones radica por ejemplo, en el transporte de suministros médicos, como ya sucede en Ruanda (en contraste, en Estados Unidos las regulaciones de aviación no permiten este uso). Este caso es relevante además porque el proyecto incluye empresas privadas estadounidenses que transportan sangre y vacunas contra la rabia, que de otra manera es muy difícil que lleguen a las aldeas aisladas donde lo necesitan.

También es verdad, como observa nuestro autor, que “los sistemas de información geográfica por satélite en Nueva York sirven para localizar un Starbuck”, pero en Asia y África sirven para erradicar la polio. Ahora bien, mi planteamiento es el siguiente, para tener una visión aceptable para una discusión argumentada de la tecnología en nuestro mundo actual, hay que tener ambas perspectivas, pues la tendencia general es desconocer el empleo que se le da a los mismos dispositivos en otros lugares. Quienes suelen quejarse de la tecnología suelen desconocer esta perspectiva: hay que considerar por ejemplo, como en el editorial que comento, el papel de la tecnología para frenar la erradicación del ébola el año pasado, o que el teléfono móvil ha ayudado a mejorar la salud de las personas en África subsahariana.

Agreguemos un elemento incómodo (para la izquierda dogmática). En los usos de la tecnología para los más pobres están involucradas empresas particulares estadounidenses, como en el caso de Ruanda, Zipline International, empresa de drones, y la empresa GAVI, para el acceso a las vacunas. Es la otra cara del poder de la iniciativa privada.

Desde este enfoque, considero que es cierto que la tecnología tiene un impacto negativo. Pero la tecnología es también la respuesta, dada la complejidad cultural que hemos construido como humanidad. No queremos el empleo de energía no renovable, ni la tecnología que demanda alta cantidad de materia prima. En respuesta a estos nuevos requerimientos, hay investigación consagrada a la producción de nuevos materiales, biodegradables y con mayor rendimiento. Es aberrante que las empresas generen productos caros que pronto e intencionalmente serán obsoletos. Pero, ya dimos ejemplos, no todas las empresas ni todos los tecnólogos operan de esa manera ni se guían por los mismos objetivos.

El mundo está cambiando debido a las innovaciones tecnológicas, pero ahora empieza a surgir un cambio que tiene en cuenta el bienestar de las personas tanto como el cuidado del planeta. Actualmente está es una fuerte tendencia que marca el rumbo de la producción para los tecnólogos y los empresarios. Muchos investigadores en innumerables start-ups, institutos científicos y universidades, están volcados en crear materiales, dispositivos y sistemas basados en el respeto del planeta. En otras palabras, hay que tener en cuenta que la tecnología no es necesariamente destructora del planeta, podemos crear tecnología en armonía con la naturaleza. Así como Marx afirmaba que la tecnología no es necesariamente capitalista y que está en nuestras manos generar la tecnología liberadora, ya está en marcha una nueva tecnología, alternativa, naturalista, renovable, responsable, con lo que podremos superar uno de los dogmas del humanismo, que declara que la tecnología se opone y domina a la naturaleza de manera inherente.

Recomiendo este video sobre las futuras aplicaciones biológicas gracias a la edición genética.

http://technologyreview.es/video/?vid=1141

Este video, aunque es del Foro económico mundial, proyecta la posibilidad real de un mejor planeta gracias al desarrollo de tecnología alternativa que ya avanza en empresas y laboratorios.

https://youtu.be/khjY5LWF3tg

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