Monitor Nacional
La cultura, la triste realidad
Senectud lozana | Francisco Jimenez
30 de abril de 2016 - 2:57 pm
columna
Los mexicanos no tenemos la cultura de comprar en México, y si se hace; se regatea

Al estudiar gestión cultural, he oído miles de veces que se debe intentar preservar las tradiciones mexicanas, y todo lo demás que viene de la mano. Este es uno de los deberes principales de un gestor, asegurar que las técnicas para hacer textiles (entre otros) no se pierdan.

Existen personas que hacen lo necesario para permitir que los indígenas puedan seguir haciendo chocolate, textiles, alebrijes, tejate ya que los mexicanos no tenemos la cultura de comprar en México, y si se hace; se regatea. Teniendo eso en cuenta, y conociendo un poco de la pedagogía del oprimido de Paulo Freire, surge un pequeño problema.

He visto a gente con ¨ciertos rasgos físicos¨ emprender el camino de preservación de la cultura mexicana, y aunque esto suene despectivo, se entiende si se conoce la teoría de Freire. El educador brasileño nos dejó la idea de que existe un grupo de oprimidos y otro de opresores. Al vivir en México, los opresores tendrán una apariencia más europea comparada a la de los oprimidos que será más ¨prehispánica¨. Si tenemos este aspecto físico en mente, y lo aplicamos a estos casos en que una persona externa intenta ayudar a los locales a preservar su espacio y su cultura, y esa persona a la vez no intenta involucrarse realmente en la creación de textiles y demás, caemos en peligro de oprimir a los locales en vez de ayudarlos.

Me explico mejor; si alguien llegara a mi puerta, diciéndome que debo hacer textiles porque así lo hacía mi madre y me dijera que si no lo hago se perdería la técnica prehispánica, me estaría prácticamente obligando a escoger un futuro que muchos han abandonado voluntariamente por falta de ingresos. Si la cultura se puede perder por situaciones económicas, algo anda seriamente mal, y hacer que los locales vuelvan a depender de algo que está en decadencia sin primero crear demanda, es un grave error.

Otro aspecto a considerar son los locales en sí. Como mexicanos, tenemos la idea de que los ¨indígenas¨ (un término que puede ser bastante contraproducente) no pueden salir adelante solos, pensamos que necesitan ayuda externa para liberarse. Freire comenta exactamente lo opuesto. Si un grupo pretende liberarse, necesita actuar solo, de otra forma, solamente se verá un cambio temporal.

La triste realidad para los gestores culturales es que nosotros no tenemos el poder de liberar a los oprimidos en México, sólo podemos encaminarlos a ayudarse a ellos mismos.

También es importante considerar otros aspectos más actuales, algunas niñas querrán preservar las tradiciones implementadas por sus madres, pero esto no significa que todas lo deseen por igual. Si una persona quiere estudiar leyes, tiene todo el derecho de hacerlo, el hecho de que provenga de Oaxaca y su familia haga textiles, no quiere decir que ella está obligada a seguir el patrón. ¿Forzaríamos a una mexicana que radica en el norte del país a pintar alebrijes para mantener la tradición?

La cultura es difícil, pero es universal; cualquiera puede apropiarla, definirla, hacerla suya, e incluso preservarla, si lo desea; pero lo que una persona no debe hacer es manipular a preservarla si no es completamente voluntario. Lo dijo Freire y podemos ver que es necesario buscar otros medios para asegurar que la cultura siga y siga fuerte.

TAGS: , ,