La desigualdad social, el mayor síntoma de México

Lamentablemente la desigualdad social en el país es un tema que  ha existido a lo largo de la historia de México. Sin embargo tan larga como ha sido su existencia, también ha sido la indiferencia que la sociedad tienen hacia esta.

Dicha indiferencia pretende hacernos ciegos frente a la gran brecha económica y por ende social que sufre el país. Ya que para “percatarnos⬝ de este mal no hace falta más que voltear a nuestro alrededor y ver las grandes expresiones que la desigualdad tiene.

Es increíble y triste el contraste tan fuerte que puede verse en una misma ciudad, incluso en una misma colonia. Podemos observar cómo existen localidades que en su mayoría no cuentan con los servicios básicos, que tienen piso de tierra, y que viven en condiciones de pobreza al lado de grandes condominios y edificios que demuestran la distribución inequitativa de recursos que sufre el país.

Pero. . . ¿Qué pasa que decidimos cerrar los ojos ante la realidad? quizás La respuesta está en que decidimos cerrar los ojos y cualquier canal que nos haga ver aquellas cosas que nos son incómodas, aquellas cosas y hechos que nos demuestran que algo  no está bien en el país y que la sociedad ya no puede más.

Estamos acostumbrados a no cuestionar las injusticias mientras no nos afecten y seguir con el curso de la vida,  intentando ignorar y no hacer preguntas acerca de la dinámica de la sociedad.  Ya que es más complicado aceptar que hay algo mal en nuestro sistema, del que todos somos partícipes, a simplemente culpar a aquel que no tiene dinero.

Decidimos culpar a la víctima en lugar de preguntarnos por el opresor. Hemos establecido mecánicas que nos permiten seguir de la misma manera y evadir la responsabilidad que tenemos. Preferimos atribuir la vulnerabilidad económica y social de una persona a su supuesta flojera,  a su falta de entusiasmo por encontrar un trabajo, como si fuese decisión de una persona vivir en la miseria y pasar hambre. Como si una persona decidiera no tener acceso a los servicios básicos de salud, sanitarios, educación, alimentación y recreación. Como si una persona decidiera acortar su esperanza de vida y la calidad de esta, sólo por su flojera. Ignorando que las mismas condiciones sociales los siguen reteniendo ahí, y que se encuentran en círculo vicioso que los mantiene atrapados en esa  realidad que les tocó vivir y en donde la preocupación principal es sobrevivir.

Es más fácil cerrar la ventana del coche, cuando se nos acerca algún vendedor ambulante, es mucho más fácil sentirse mal un minuto, en lo que vemos a un niño pidiendo dinero y durmiendo en la calle, que llevarnos la responsabilidad de actuar frente a esto, de empezar a cuestionar la raíz de  los males sociales que están arrastrando a México.

Según el último reporte de OXFAM México, más de 53 millones de mexicanos viven en pobreza y carecen de los servicios básicos. En el mismo informe se menciona cómo esta situación es causada por diferentes factores ajenos a ellos. Factores relacionados con las pésimas condiciones de trabajo, donde los salarios aumentan la estratificación social y la jornadas laborales no son recíprocas a la remuneración recibida. Dentro del informe se mencionaba como un director de una empresa genero alrededor de 400 veces más el salario de algún trabajador. Otra de las causas relacionadas se daba con la inequidad en las oportunidades que existen para las personas y con la manera en la que la recaudación fiscal afecta más aquellos que menos tienen.

Las causas de la desigualdad social presentadas en este informe y que afectan a nuestra sociedad son muchas más. Sin embargo ninguna hacía referente a quienes lo sufren, sino más bien a la forma en que se distribuyen los recursos en la sociedad. En donde la elite que tienen acceso a los recursos se justifica y alienta la acumulación de éstos como si no nos pertenecieran a todos, como si sólo cierto sector tuviera derecho a tener acceso completo a ellos y decidir quién debe tenerlos y quién no.

Ignorar el problema no significa que no existe; cerrar la ventana del coche y cerrar los ojos frente a aquellos que no tienen lo que merecen, no va a desaparecer la desigualdad que existe en nuestro país ni va a cambiar la gran injusticia en la que está inmersa el país.

Es imposible pensar que México va a crecer y va a tener un desarrollo pleno e integral si una parte de su población se encuentra luchando por su vida. Decir que  vamos rumbo al crecimiento mientras seguimos promoviendo la desigualdad en todos los ámbitos en engañarnos y cimentar el crecimiento en pies de barro. Pensado que por no estar en esa situación no nos afectará, pero sobretodo que no tenemos responsabilidad en el alivio de esta.

La desigualdad social, el mayor síntoma de México.

Lamentablemente la desigualdad social en el país es un tema que  ha existido a lo largo de la historia de México. Sin embargo tan larga como ha sido su existencia, también ha sido la indiferencia que la sociedad tienen hacia esta.

Dicha indiferencia pretende hacernos ciegos frente a la gran brecha económica y por ende social que sufre el país. Ya que para “percatarnos⬝ de este mal no hace falta más que voltear a nuestro alrededor y ver las grandes expresiones que la desigualdad tiene.

Es increíble y triste el contraste tan fuerte que puede verse en una misma ciudad, incluso en una misma colonia. Podemos observar cómo existen localidades que en su mayoría no cuentan con los servicios básicos, que tienen piso de tierra, y que viven en condiciones de pobreza al lado de grandes condominios y edificios que demuestran la distribución inequitativa de recursos que sufre el país.

Pero. . . ¿Qué pasa que decidimos cerrar los ojos ante la realidad? quizás La respuesta está en que decidimos cerrar los ojos y cualquier canal que nos haga ver aquellas cosas que nos son incómodas, aquellas cosas y hechos que nos demuestran que algo  no está bien en el país y que la sociedad ya no puede más.

Estamos acostumbrados a no cuestionar las injusticias mientras no nos afecten y seguir con el curso de la vida, intentando ignorar y no hacer preguntas acerca de la dinámica de la sociedad.  Ya que es más complicado aceptar que hay algo mal en nuestro sistema, del que todos somos partícipes, a simplemente culpar a aquel que no tiene dinero.

Decidimos culpar a la víctima en lugar de preguntarnos por el opresor. Hemos establecido mecánicas que nos permiten seguir de la misma manera y evadir la responsabilidad que tenemos. Preferimos atribuir la vulnerabilidad económica y social de una persona a su supuesta flojera,  a su falta de entusiasmo por encontrar un trabajo, como si fuese decisión de una persona vivir en la miseria y pasar hambre. Como si una persona decidiera no tener acceso a los servicios básicos de salud, sanitarios, educación, alimentación y recreación. Como si una persona decidiera acortar su esperanza de vida y la calidad de esta, sólo por su flojera. Ignorando que las mismas condiciones sociales los siguen reteniendo ahí, y que se encuentran en círculo vicioso que los mantiene atrapados en esa  realidad que les tocó vivir y en donde la preocupación principal es sobrevivir.

Es más fácil cerrar la ventana del coche, cuando se nos acerca algún vendedor ambulante, es mucho más fácil sentirse mal un minuto, en lo que vemos a un niño pidiendo dinero y durmiendo en la calle, que llevarnos la responsabilidad de actuar frente a esto, de empezar a cuestionar la raíz de  los males sociales que están arrastrando a México.

Según el último reporte de OXFAM México, más de 53 millones de mexicanos viven en pobreza y carecen de los servicios básicos. En el mismo informe se menciona cómo esta situación es causada por diferentes factores ajenos a ellos. Factores relacionados con las pésimas condiciones de trabajo, donde los salarios aumentan la estratificación social y la jornadas laborales no son recíprocas a la remuneración recibida. Dentro del informe se mencionaba como un director de una empresa genero alrededor de 400 veces más el salario de algún trabajador. Otra de las causas relacionadas se daba con la inequidad en las oportunidades que existen para las personas y con la manera en la que la recaudación fiscal afecta más aquellos que menos tienen.

Las causas de la desigualdad social presentadas en este informe y que afectan a nuestra sociedad son muchas más. Sin embargo ninguna hacía referente a quienes lo sufren, sino más bien a la forma en que se distribuyen los recursos en la sociedad. En donde la elite que tienen acceso a los recursos se justifica y alienta la acumulación de éstos como si no nos pertenecieran a todos, como si sólo cierto sector tuviera derecho a tener acceso completo a ellos y decidir quién debe tenerlos y quién no.

Ignorar el problema no significa que no existe; cerrar la ventana del coche y cerrar los ojos frente a aquellos que no tienen lo que merecen, no va a desaparecer la desigualdad que existe en nuestro país ni va a cambiar la gran injusticia en la que está inmersa el país.

Es imposible pensar que México va a crecer y va a tener un desarrollo pleno e integral si una parte de su población se encuentra luchando por su vida. Decir que  vamos rumbo al crecimiento mientras seguimos promoviendo la desigualdad en todos los ámbitos en engañarnos y cimentar el crecimiento en pies de barro. Pensado que por no estar en esa situación no nos afectará, pero sobretodo que no tenemos responsabilidad en el alivio de esta.