La despedida

Las relaciones amorosas siempre tendrán sus dificultades, de principio las parejas sufren de aquel bien llamado ¡pasión!; este sentimiento de todos los males es el menor ya que es lo que impulsa a fortalecer una relación tanto física como sexualmente. Al principio comenzamos con un desdén total por estar junto a la persona que ocupa nuestros sentimientos; pero algunas veces la historia se corta sin más ni más.

Las relaciones tormentosas terminan por generar codependencia, ambas partes se encuentran cómodas sufriendo y amando sin motivo aparente que el de la compañía específica de esa persona. Siempre creí que en una relación debía existir la igualdad, algo que mantuviera a ambos en un equilibrio donde ninguno se tomara el derecho de mandar al otro. Con los años descubrí que por lo menos uno de los dos se mantendrá intranquilo y si bien nos va, el otro será equilibrado.

Cuidar una relación de pareja es básico, alejarnos de los típicos consejos de los amigos que en la mayoría de las ocasiones nos ponen más enojados o dolidos de lo que estábamos antes de contarles nuestro caso. Tener la mente fría ayudará a mantener nuestros sentimientos quietos, sin sobresaltos, sin locuras por amor, sin hacer tonterías de las cuales algunas veces nos arrepentiremos.

Los últimos 2 años me ha tocado ver relaciones destruirse, pasar por el estado de dolor, del perdón, de los reclamos y hasta el estado de la reconciliación. ¿Qué sucede con las personas hoy en día? ¿Es soberbia u orgullo? ¿Abandonar o ser abandonado?

En definitivo creo que muchas personas vivimos una etapa terrible a causa de nuestras propias actitudes.

La etapa de decir adiós a la persona que se ama es quizá la más difícil; en ocasiones sentiremos que las cosas están mal y lo mejor es terminar sanamente sin ofensas, sin gritos y sin maldiciones. Yo creo fielmente algo, muchas veces NO es necesario terminar una relación, muchas veces NO es necesario echarle la culpa al otro; yo estoy seguro que muchas veces sólo esperamos que la otra parte nos diga un “no me dejes, perdóname⬝ .

Si todo fuese tan fácil como pedir perdón y seguir adelante, quizá tendríamos un mundo con más parejas juntas que separadas. Considero que un poco de arrogancia, terquedad y soberbia se apodera de nosotros en ocasiones y sin considerarlo dejamos ir a la persona que amábamos y nos amaba; y todo porque ninguno de los dos quiso ceder.

Si aún no aprendes que ceder es bueno, en el momento adecuado; entonces más de una ocasión podrás verte en la dura decisión de ver partir a la persona que ocupa tu corazón. Es difícil pedir perdón, incluso es más difícil cuando no se cometió un error; pero también es duro ver que a la otra persona no le importa mejorar o cambiar su actitud para mantenerse en armonía con nuestro camino.

Y tú qué esperas, ¿vas a dejar que la soberbia te gane y te deje sólo?. Quizá es tiempo de ceder. Yo sigo siendo un loco y terco; pero también espero a ese alguien que me diga “no te vayas, perdóname⬝.