Monitor Nacional
La era de los desplazamientos
Latinoamérica | Redacción
29 de noviembre de 2016 - 10:32 am
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No es una decisión sencilla abandonar el lugar que llamamos casa y emprender un viaje difícil y peligroso

Vivimos en una era de desplazamientos. Sin importar el lugar, podemos encontrar a millones de personas que han sido forzadas a abandonar sus hogares en la búsqueda de una mejor calidad de vida. Víctimas de las circunstancias, intentan encontrar un sitio que les ofrezca lo que su anterior residencia no podía, tropezando con una serie de obstáculos a través del camino. En América Latina nos enfrentamos a estas situaciones con una cotidianidad preocupante. Con mucha frecuencia nos encontramos con migrantes en las calles de nuestras ciudades y pocas veces nos compadecemos de lo que están viviendo. Nos convencemos de que no es nuestro problema y no debería preocuparnos su solución, sin embargo, ¿qué sentiríamos si fuéramos nosotros los que estuvieran migrando?

En los últimos años, gran parte de la comunidad haitiana se ha visto obligada a abandonar su tierra natal. A partir del terremoto que sacudió la isla en el 2010, muchos de los habitantes de este pequeño país caribeño tuvieron que abandonar sus hogares, perdiendo gran parte de sus propiedades debido al desastre y el repentino desplazamiento forzado. En este caso, Brasil fue el país receptor; tenía la capacidad de recibirlos al encontrarse en una situación relativamente estable. Sin embargo, la economía y política brasileña comenzaron a sufrir fuertes caídas en los años posteriores y el escenario nacional dejó de ser favorable para los habitantes. Una vez más, los haitianos se vieron en la necesidad de trasladarse. En esta ocasión Estados Unidos aceptó brindarles apoyo, llevándolos a emprender un extenso trayecto para llegar al norte. A pesar de no viajar en calidad ilegal como muchos otros migrantes, el viaje no es fácil y resulta sumamente desgastante. Por más de media década los haitianos han estado en la búsqueda de un nuevo hogar y hasta la fecha esto ha resultado ser mucho más complicado de lo esperado.

Por otro lado, la migración centroamericana hacia el norte ha aumentado exponencialmente en los últimos años. La circunstancias por las que migran son distintas a las de los haitianos; la realidad económica y política de sus países no permite ofrecerles lo necesario para tener una vida digna. Por este motivo, ven hacia el norte, hacia la tierra que promete darles lo que su propia nación no puede. Debido a que su migración no suele darse por situaciones de desastre natural y que las regulaciones de migración en muchos de los países son sumamente estrictas, los centroamericanos viajan de manera ilegal. Esto incrementa el riesgo que corren al atravesar la zona que los lleva a Estados Unidos. En su travesía se enfrentan a una serie de adversidades que sólo logran sobreponer por su deseo de llegar a una mejor vida.

En la mayor parte de los casos, las personas no migran por voluntad propia. No es una decisión sencilla abandonar el lugar que llamamos casa y emprender un viaje difícil y peligroso. Tanto los haitianos y centroamericanos como el resto de los migrantes sufren de eventos desafortunados que los orillan a desplazarse y su realidad es una llena de retos y conflictos. La incertidumbre de qué les depara el futuro es abrumadora y con el creciente número de migrantes, este aspecto se vuelve cada vez más alarmante. Es importante tomar conciencia y entender que cualquiera podría llegar a encontrarse en esta situación y que el hecho de que hoy no tengamos que abandonar nuestras casas nos coloca en una posición privilegiada. La era de los desplazamientos no parece tener un final próximo y con la prolongación de ésta también debe crecer nuestra iniciativa por aceptar y entender las circunstancias de los migrantes. Gran parte del progreso recae en que una población tenga la capacidad de concientizarse y compadecerse en casos como éstos y hoy más que nunca debemos buscar apoyarnos como sociedad colectiva.

Mariana Barba Cid

Estudiante del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Campus Gdl.

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