Monitor Nacional
La guerra en Yemen
Construir el conocimiento | Gabriel Quezada
1 de febrero de 2016 - 8:28 pm
yemen-MN
la coalición del CCG, anunció la creación de una comisión de investigación independiente para analizar los señalamientos sobre las probables afectaciones contra la población civil yemení

El 26 de marzo de 2015, la mayoría de los países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG): Emiratos Árabes, Kuwait, Bahréin, Qatar, Jordania, Marruecos, Egipto, Pakistán (excepto Omán), iniciaron una operación militar denominada “Tormenta Decisiva” dirigida por Arabia Saudita en contra de los hutíes, un grupo rebelde que cometió desde 2014 un golpe de Estado contra el hoy ex presidente de Yemen Mansour Hadi Abdrabbuh.

La intervención militar fue solicitada por el hoy presidente depuesto a la ONU y al CCG, con el objetivo de establecer una zona de exclusión aérea porque los hutíes habían tomado la tercera ciudad yemení más grande, Taiz. Sin embargo, desde el tiempo de la intervención hasta la actualidad, la situación social del país ha empeorado, siendo que de por sí, tenía unas condiciones socioeconómicas muy adversas de manera previa al levantamiento de los hutíes.

Desde agosto de 2014, en la provincia de Sadá se generaron manifestaciones antigubernamentales que solicitaban la disminución del precio del combustible y la conformación de un nuevo gobierno. Esto aunado al descontento social debido a problemas como: desempleo, inseguridad alimentaria, precios elevados de alimentos y servicios sociales ineficientes. Así, con el avance del grupo insurrecto, se tomó en septiembre la capital Saná y ascendió al poder Mohammed Ali al-Houthi, pero no se ha reconocido su gobierno y persisten diferencias que se han profundizado con las intervenciones que ha llevado a cabo Arabia Saudita y varios países del CCG.

De acuerdo con diferentes periodistas y medios de comunicación, Arabia Saudita no debió intervenir por violentar el derecho internacional, asimismo, se han revelado varias violaciones a derechos humanos y en particular, al derecho internacional humanitario que, mediante 119 misiones llevadas a cabo por los saudíes, ha sido ignorado. Al respecto, Amnistía Internacional (AI) ha calificado el conflicto como “la guerra olvidada” por diversos medios informativos que no le dan la cobertura necesaria pese a la magnitud del problema que engloba: muertos, unos 27 000 heridos (según datos de la ONU) y una crisis humanitaria; la cual se caracteriza por falta de acceso a servicios como agua potable y electricidad. Y se empeora porque puentes, aeropuertos y puertos, también han sufrido daños que llevan a complicar la entrada de ayuda humanitaria.

Las informaciones en cuanto al número de muertos varían, ya que si se consulta a diferentes fuentes, algunas indican que hay más de 6 mil, mientras podrían llegar según otras a 10 mil. Asimismo, se estima que unos 140 hospitales han sido destruidos por la aviación saudí y varios civiles han sufrido amputaciones y diferentes tipos de heridas por el uso indiscriminado de la fuerza. Precisamente, dentro de las afectaciones en hospitales, destacan agresiones al personal médico, escasez de medicinas y material quirúrgico. Y en cuanto al impacto social también ha provocado que la cifra de personas desplazadas internamente se estime en 1,4 millones.

En la comunidad internacional existen diferentes posicionamientos, por un lado Rusia, China e Irán están en contra de la intervención, por otro, están a favor Estados Unidos y Reino Unido, ambos incluso han apoyado a los saudíes en sus ataques con drones e inteligencia respectivamente. Aunado a ello, Somalia ha permitido que la coalición dirigida por los saudíes, utilice su espacio aéreo, su dominio marítimo y sus bases militares. Por su parte, Senegal ha enviado tropas para la guerra en la región, donde un país como Yemen con una población de 25 millones de personas, tiene que lidiar con la distribución de 70 millones de armas que muestran una desproporción abismal que lleva a la inestabilidad social.

Debido a que los hutíes son chiitas y representan un tercio de la población de Yemen, frente a dos tercios de yemeníes sunitas, los saudíes han señalado que reciben para llevar a cabo su insurrección, apoyo financiero, militar y político de Irán, un país de mayoría chiita, sin embargo, los iraníes han negado las acusaciones.

Cabe mencionar que los hutíes, gobernaron la zona norte del país, cuando estaba dividido en dos, conocida como Yemen del norte durante casi mil años hasta 1962, algo que produce sectarismo y que ha ido acompañado de enfrentamientos entre chiitas y sunitas.

En términos económicos, es importante recordar que Arabia Saudita es el mayor exportador de petróleo del mundo y cualquier asunto de inestabilidad cercano en el país vecino de Yemen, lleva a Estados Unidos a tener un pretexto para apoyarlo.

Por otro lado, es necesario mencionar que, Yemen tiene el control del estrecho de Bab-el-Mandeb, zona por donde transitan miles de barcos y 3 millones y medio de barriles de petróleo diarios. Además, hay quienes creen que los yemeníes tienen en su territorio una de las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo con una capacidad para abastecer al planeta por más de 50 años.

Ante el conflicto, cabe mencionar que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), nunca aprobó la intervención que solo podría estar apegada al derecho internacional si se fundamentara en el artículo 51 de la Carta de la ONU, lo peor del asunto es que además de que se ignoró al órgano del sistema de Naciones Unidas, ahora, dicha institución no ha creado una comisión de investigación internacional sobre los crímenes de guerra y las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto.

Por lo anterior, es necesario que el CSNU proceda a crear dicha comisión, ya que según expertos de la ONU, la coalición que dirige Arabia Saudita, ha perpetrado ataques en: campos de refugiados, bodas, mezquitas, fábricas, almacenes de alimentos, transporte público, áreas residenciales, escuelas, mercados, aeropuertos, etc.

Por su parte, la coalición del CCG, anunció la creación de una comisión de investigación independiente para analizar los señalamientos sobre las probables afectaciones contra la población civil yemení.

Y es que además de lo mencionado, también recaen acusaciones contra los hutíes según AI. Así que es necesario investigar y sancionar a los responsables, sin importar el bando al que pertenezcan, a la par de buscar urgentemente la pacificación desde la ONU.

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