Monitor Nacional
La hora de la salsa (verdad)
Opinión | Manuel Saavedra
22 de noviembre de 2016 - 11:52 am
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La democracia en Venezuela se ha vuelto inexistente, y mientras la gente sigue intentando encontrar maneras de cambiar el rumbo que lleva el país, Nicolás Maduro no hace más que culpar a la oposición

A inicios del pasado mes de noviembre, el actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro anunció que transmitiría un show de radio en vivo llamado “La hora de la salsa”. En dicho show, el cual se transmite de lunes a viernes y tiene una duración de dos horas, Maduro intenta animar a su descorazonada población transmitiendo música de salsa y haciendo comentarios acerca de ésta.

Con el país sudamericano enfrentando momentos difíciles en lo referente al acceso a la comida, el incremento en el precio de la gasolina y la desproporcionada devaluación del Bolívar, no es de sorprender que el show fuera recibido con fuerte reprobación por parte de la venezolana.
Mientras algunos de los seguidores de Maduro seguramente tratarán de defender su show argumentando que es simplemente una forma inofensiva de conectar con el pueblo y de hacerlos olvidarse de sus preocupaciones durante una o dos horas al día; para cualquier otro resulta evidente que este show es, en el mejor de los casos, un intento desesperado de recuperar un poco de popularidad a través de uno de los géneros musicales más populares de Venezuela.

En el peor de los casos, este show es una bofetada en la cara a todos aquellos que actualmente sufren las consecuencias de la dictadura impuesta por Maduro. Y es que, a pesar de que solo lleva tres años en la presidencia, no existe otra palabra más adecuada para describir la posición que este ostenta.

Aunque muchos podrían apresurarse a acusar de lo mismo a su antecesor, es importante recalcar que independientemente de la opinión que uno tenga del ya difunto Hugo Chávez, su popularidad con el pueblo venezolano era incuestionable. Si bien existía una porción considerable de la población que se le oponía, Chávez siempre tenía una buena parte de la sociedad civil respaldándolo, ya fuera por sus políticas que mantenían bajos los precios de la gasolina, por su discurso opositor a los Estados Unidos o simplemente por su carisma.

Éste no es el caso con su sucesor, cuyo mandato actualmente es desaprobado por el 78.5% de la población venezolana según una encuesta realizada por una firma local llamada Datanálisis. Esto no es para menos, dada la crisis económica en la que actualmente se encuentra sumida Venezuela. Maduro no se encuentra en el poder por la voluntad del pueblo, sino porque por la voluntad de Chávez.
A pesar de los esfuerzos de la oposición por llamar a un referéndum que les permitiera quitar a Maduro de la silla presidencial y llamar a elecciones tempranas, este ha hecho todo lo posible para aplazarlo, de tal manera que aún si se llegara a realizar dicho referéndum este no podría hacer más que reemplazarlo por su vicepresidente; Aristóbulo Istúriz, quien muchos creen, no haría ninguna diferencia una vez en el cargo, ya sea en largo o a mediano plazo.

La democracia en Venezuela se ha vuelto inexistente, y mientras la gente sigue intentando encontrar maneras de cambiar el rumbo que lleva el país y detener la caída en picada a la que se enfrentan, Nicolás Maduro no hace más que culpar a la oposición por generar una conspiración económica, utilizar su influencia para mantenerse en la presidencia a cualquier precio y, ahora, hablarle de música de salsa a la gente de Venezuela, como si ésta tuviera de ilusa lo que tiene de hambrienta y herida.

“La hora de la salsa” es una prueba de que si Maduro todavía no ha tocado fondo en lo que a opinión pública se refiere, de cualquier forma, está a punto de hacerlo. A medida que la economía se continúe desplomando, la opinión pública sobre él hará lo mismo. Mientras los medios de comunicación sean censurados y controlados mayor será la publicidad negativa que recibirá fuera de su país.

Cada vez que intente convencer a los venezolanos de que ninguna de las desgracias que actualmente azotan al país son su culpa y que todo estará bien mientras se haga lo que dice, lo único que logrará será recordarles quien es el responsable de lo que ocurre. A estas alturas, la mejor opción que tiene sería retirarse del puesto mientras aún sea capaz de hacerlo, porque cuando el hambre es lo que mueve a un pueblo, este no descansará hasta estar satisfecho, y es obvio que Venezuela no estará satisfecha mientras Maduro siga siendo capaz de bailar salsa con ella a su antojo.

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