La hostia sangrante

Durante el fin de semana me reuní con un par de amigos a celebrar un evento con tintes religiosos al que llaman “bautizo⬝, por lo que entendí es uno de los 7 sacramentos con los que todo católico debe cumplir. Con el paso de los años fui separando mi apego a la iglesia debido a la gran cantidad de cosas que me causaban molestia como la restricción en parejas gays, los supuestos pecados y eso a lo que le llaman el infierno.

Actualmente la iglesia está atravesando una crisis financiera muy grande, es por eso que la labor del pontífice es allegar a la gente de nuevo a sus templos y por supuesto a colaborar con su respectivo diezmo. Creo que cualquier tipo de religión tiene sus pros y contras cuando la analizamos a fondo; sin embargo, estoy en total acuerdo con que cada quien crea en lo que le haga sentir mejor.

Les cuento que acudí a un templo ubicado en la Del. Venustiano Carranza , en el cual celebran de un modo muy peculiar los bautizos. Pasamos por 2 horas de platica, de las cuales una por lo menos habló sobre el milagro de la hostia sangrante. Se supone que por ahí del año 78 mientras el párroco oficiaba una misa, la hostia comenzó a sangrar. ¿A caso el milagro era cierto? ¿Dios estaba encarnando sobre una hostia?

Después de investigar un poco en diversos medios y con algunas personas descubrí que la iglesia conocida como Santuario de Nuestra Sra. de Guadalupe y la Sma. Hostia Sangrante, está excomulgado de la iglesia católica apostólica romana.

Después de unos años de investigación que le siguieron al anuncio de la hostia sangrante, el vaticano decidió excomulgar a este templo por pretender dar a conocer al mundo un milagro falso. La cuestión es que la hostia no sangraba sino que una pequeña colonia de bacterias la había convertido en un residuo con tonos rojizos que simulaban sangre.

Tengo que reconocer que cuando escuché al sacerdote José Camargo hablar sobre tan enorme milagro de Dios encarnar en una hostia, tuve mucha curiosidad, a tal grado de comentarle a mis amistades que visitaría en los próximos meses la iglesia una vez más.

Mi intención no es y nunca será desacreditar a una institución que a lo largo de los años ha llenado de fe a muchas personas, tampoco pretendo retomar el tema del escándalo que envolvió a esta iglesia hace unos años; lo que quiero es hacer referencia a que la gente se apega a lo que considera correcto para ellos. Un sacerdote falso, una creencia a la muerte, la santería o la simple iglesia cristiana, no cambiará ni diferirá entre un fiel y otro; pues, al final todos los fieles defenderán el honor de su creencia y tradición.

Hoy sostengo que tener fe es lo que ayuda a muchos a saltar un bache o incluso a superar una gran depresión, por lo tanto yo me considero un hombre de fe; espero, creo, y me mantengo en paz hasta que mis santas vienen a mi auxilio. Todos tarde o temprano nos encomendaremos a algo o a alguien y será ahí cuando se demuestre una vez más que la fe es ciega a tal nivel que si ésta comete irregularidades, uno está dispuesto a pasarlos por alto.