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La inconsumada Independencia

Como acepción de la palabra independiente podemos encontrar que puede referirse a aquel que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena. Si nos remontamos más de un centenar de años atrás, probablemente esa definición tendría que sentido cuando hombres con deseos de libertad se dieron cita para hacer escuchar sus reclamos, valer sus derechos y luchar por la ausencia de intervención extranjera en los designios de nación.

Podemos mencionar nombres que harán eco en mentes y ruido en algunos corazones. Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama⬦ Sin el afán de volver el
presente escrito en una tediosa y aburrida enumeración de fechas, números y cantidades, quedémonos con una sola, que representa por lo menos en ideales, un parteaguas en la historia y en la memoria de una nación entera. 16 de Septiembre de 1810.

Como con anterioridad menciono, no se trata de resumir un libro de historia mexicana, sino, el recordar lo que dio vida a uno de los capítulos más importantes de
nuestro México; ¿Y que otra cosa más sería? Sino la voluntad de un pueblo entero para emprender el camino en búsqueda de su independencia.

No es otra cosa más, que la voluntad firme, la recia convicción y los inquebrantables ideales de la gente lo que motivó (y seguirá motivando) la superación, la
exigencia de respeto y los anhelos de justica de todo un pueblo; es común escuchar por las calles a la gente murmurar (y en otras muchas quejarse a gritos) que todavía no hay una real independencia, y bien ciertos son su reclamos; si bien cierto es esto, también lo es que la realidad del siglo XIX en México era muy diferente a la de un México del siglo XXI, en donde en la primera un pueblo se sublevo en contra de la autoridad virreinal de la Nueva España, mientras que en nuestro México de hoy en día debemos continuar esa sublevación.

Debemos continuar esa sublevación, pero no siguiendo el camino de la intolerancia absurda en contra de las diversas formas de pensamiento. Debemos continuar esa sublevación, pero no con criticas mordaces ni escatológicas en contra de una autoridad, no mediante el camino de la ignorancia y la exigencia de cosas absurdas, imprudentes y sin sentido. Esta rebelión que debe seguir nuestro pueblo mexicano, es mediante la intolerancia a las injusticias evidentes de los malos gobernantes, es una rebelión cuyo estandarte debe ser la conciencia y el conocimiento para poder debatir de forma firme, las actuaciones irracionales, absurdas e imprudentes de un gobierno que no merecemos.

Esta rebelión debe ser basada en el pensamiento coherente entre lo que vamos a exigir en relación con lo que estamos dispuestos a ofrecer, esta rebelión debe estar basada en la firme convicción de querer ser parte de algo mejor, porque merecemos algo mejor, pero a su vez, porque debemos todos estar dispuestos a ser mejores.

Dejémonos de quejas absurdas que terminaran arrumbadas en los recuerdos de algún político hipócrita, necio, ignorante y egocentrista. Dejémonos de platicas de platicas de café, de aquellas que tienen como finalidad el hacer catarsis absurdas a frustraciones personales, aventando la responsabilidad a un gremio, a un grupo, a una institución, evadiendo las responsabilidades propias.

Emprendamos una rebelión en donde nuestras críticas bien fundamentadas retumben en los oídos y en las conciencias de los mediocres que tenemos por representantes. Sigamos con las pláticas de café, pero emprendamos las acciones necesarias para materializar nuestras intenciones. No nos cansemos de alzar la voz, que independientemente del volumen que utilicemos para hacerlas escuchar, resuenen en las conciencias por el
contenido y no por el sonido.

Si en el México independista se reunió la gente para hacer un cambio, reunámonos entonces nosotros para ser más fuertes, invitemos a la gente a comparta nuestras ideas, exponiéndolas mas no imponiéndolas.

Si bien el 16 de Septiembre de 1810 nos dio la independencia de la Nueva España, necesitamos hoy en el México del 2016 continuar ese camino ya empezado por acabar con los abusos de poder, por exigir las justas oportunidades que todos nos merecemos, continuar ese empezado camino por evitar a toda costa los abusos de poder, la imposición de decisiones perjudiciales para el país.

Recordemos aquellas sentidas palabras de Guadalupe Victoria “Cuando el pueblo salta sus barreras, casi ningún esfuerzo es bastante poderoso para detenerlo⬝ y saltemos la apatía, la ignorancia, la cerrazón y la cobardía que son las más altas barreras que nosotros mismos elevamos y hagamos frente a aquellos corruptos, necios, ignorantes e intolerantes que dañan, hieren, afectan e impiden la verdadera independencia de nuestra nación. No es suficiente el ser libres para caminar por las calles, necesitamos tener la real posibilidad de caminar y ser escuchados, ser tomados en cuenta, sentirnos representados.

No basta aquella libertad para quienes escriben si “desde arriba⬝ se censuran sus pensamientos. No es suficiente el tener la libertad de hablar, si con candados se clausuran nuestras ideas. Rompamos nuestras propias cadenas para emprender la lucha en contra de los enemigos de la patria disfrazados de políticos mexicanos que con decisiones absurdas ponen en peligro el futuro de nuestra tierra.

Rompamos los grilletes que nos detienen para levantarnos en contra de aquellos que nos prometen y nos mienten. Somos solo nosotros responsables de quitarnos aquellas cuerdas que de pies y manos nos amarran. No seamos responsables por omisión de detener el progreso de nuestra nación. Solo si nos hemos
quitado ya nuestras propias cadenas, grilletes y amarras, estaremos en la libertad de gritar sin remordimientos: “¡Que viva México!⬝