La mecha se acorta

A medida que nos acercamos al 20 de enero, fecha en que Donald Trump asumirá el cargo de presidente de los Estados Unidos, la incertidumbre acerca de lo que se puede esperar de su mandato, lejos de disminuir, parece ir en aumento. Esto se debe a que, a diferencia de presidentes previos que han dejado claras sus posturas respecto a las acciones que pretendían emprender durante sus mandatos, Trump ha mantenido un discurso que ha sido a su vez contundente y vago; uno que promete cambios inmediatos (casi milagrosos) pero que no da detalles sobre cómo estos se llevarán a cabo. Actualmente es difícil saber con exactitud lo que planea hacer una vez que llegue al poder.

Por un lado, muchos esperaban que, una vez confirmada su victoria, Trump  fuera suavizando sus propuestas. Incluso el propio Barack Obama dijo que “la realidad lo forzaría a ajustarse⬝ a cómo enfrentar a los problemas del país. Al inicio, estas esperanzas parecían tener cierto mérito cuando Trump afirmó que no intentaría meter a su oponente política, Hillary Clinton, en la cárcel. Sin embargo, dichas esperanzas se pusieron en duda una vez que Trump escogió a su gabinete presidencial. Por ejemplo, el consejero de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, ha hecho numerosos comentarios en redes sociales en los que justifica la islamofobia. Por su parte, el nuevo Jefe de estrategia de la Casa Blanca, Steve Bannon, fue director ejecutivo de BreitbartNews; una página de noticias de ultra derecha. David Duke, un ex-líder del Ku Kux Klan, aplaudió esta decisión, llamándola “excelente⬝.

A estos hechos se le suman sus tweets, los cuales, más que irreverentes, carecen de cualquier clase de tacto diplomático.  En un ejemplo reciente, el pasado 3 de enero, Trump comentó por Twitter: “Corea del Norte acaba de anunciar que está en las etapas finales para desarrollar un arma nuclear capaz de llegar a parte de los Estados Unidos. ¡Eso no pasará!⬝. Ciertamente, tal anuncio no debería ser simplemente pasado por alto. No obstante, un comentario con semejantes implicaciones diplomáticas no debería darse a conocer en una plataforma tan informal como Twitter, y menos de una forma tan general. En el mejor de los escenarios, este comentario podría ser considerado como irresponsable y, en el peor, como una provocación abierta.

Aparentemente no satisfecho con esto, Trump publicó otro tweet en el que tomó una postura bastante agresiva contra el gobierno Chino: “China ha estado llevándose cantidades masivas de dinero y riqueza de los Estados Unidos en unos intercambios comerciales totalmente desiguales, pero no ayuda con Corea del Norte. ¡Bien!⬝. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ya ha dado su respuesta a este comentario a través su vocero Geng Shuang, quien comentó en una conferencia de prensa que los esfuerzos de China son ampliamente reconocidos, y nosotros esperamos que todas las partes eviten hacer comentarios y tomar acciones que puedan hacer escalar la situación⬝.

Esta clase de respuestas pasivo-agresivas (inclinándose a lo agresivo) hacia gobiernos extranjeros reflejan lo mucho que el señor Trump subestima el poder de potencias mundiales como China y lo poco que sabe de relaciones exteriores y de prevención de conflictos. Y es que cuando aquel que es responsable de gobernar un país no sabe cómo hacerlo, no se puede saber qué esperar. Un momento promete que destruirá el Obamacare porque es un fracaso total y al siguiente afirma que conservarán ciertas partes de éste.

Dice que quiere construir buenas relaciones con México y de paso un muro entre éste y los Estados Unidos. Si su campaña presidencial se basó en apelar a la ultra derecha y al temor de los moderados, el periodo entre su elección y su ascenso a la Casa Blanca parece estar enfocado en convencer a dichos sectores de que cumplirá todo lo que prometió al mismo tiempo que le dice a los demás que todo lo que dijo ha sido mal interpretado. Lo único seguro es que si Donald Trump no aprende a dirigir a su país de una forma menos prepotente una vez que entre en funciones, los Estados Unidos perderá una buena parte de su liderazgo en el escenario internacional, el cual de por sí, ya ha venido debilitándose en los últimos años.