Monitor Nacional
La paradoja de los migrantes y sus remesas
Divisadero | Eduardo Gonzalez
13 de abril de 2016 - 1:22 pm
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En México muchos habitantes no cuentan con el derecho a no migrar

En México muchos habitantes no cuentan con el derecho a no migrar. Experimentan condiciones de pobreza multidimensional que terminan por expulsarlos de sus comunidades, y deshacer el débil tejido social que los contiene.

Con un pasado hecho añicos, un presente que no termina por materializar las condiciones mínimas para vivir, y un futuro que únicamente existe en su imaginación, experimentan la obligatoriedad de migrar y brincan el muro o nadan las aguas del río Bravo para buscar un lugar donde vivir.

Al paso del tiempo muchos consiguen un empleo y se suman a la paisanada que cotidianamente envía la dolariza para mitigar la urgencia económica de los que dejaron. No obstante mandar cada año cerca de 25 mil millones de dólares, que coloca a México como el tercer receptor mundial de remesas después de India y China, los billetes verdes no son suficientes para generar desarrollo y sacar del rincón económico a las familias remeseras. Los recursos venidos allende la frontera terminan por gastarse y no se invierten para generar mayores recursos o crear fuentes de empleo, la razón es muy simple: al menos 40 por ciento de estas familias encuentran en las remesas su único ingreso.

Esta realidad se cruza con otra muy diferente: los dólares que envían los mexicanos a los bancos estadounidenses desde nuestro país. Los datos de la Reserva Federal nos indican que en enero estos depósitos sumaban 80 mil 577 mdd, 47% más que al cierre de 2012. Con ello, México se convierte en el país de América Latina con más dinero guardado en bancos del vecino del norte. El monto casi equivale a la deuda externa del gobierno federal, que a fines del año pasado era de 82 mil 588 mdd. Por otro lado, representa 3.2 veces el valor de las remesas que los paisanos mandan a la República Mexicana (La Jornada, 13 de abril de 2016).

Desde luego, nada asegura que el flujo de remesas se incremente o al menos se mantenga en los próximos años, como sí ha sido el caso de los dólares que sacan del país los grandes poseedores de billetes verdes. Cada año son mayores los recursos que mandan los mexicanos al extranjero, incluyendo los dólares que terminan en los paraísos fiscales.

Para mantener el constante incremento de las remesas debemos tomar en cuenta varios factores: las condiciones de la economía estadounidense deben ser las adecuadas, que no aumente el índice de desempleo, que los salarios se mantenga al alza, que las redadas y deportaciones disminuyan; y que la práctica, cada vez más común, de llevarse a la familia entera más allá de la frontera disminuya, porque de lo contrario desaparecerá la principal razón para mandar dólares a estas tierras. Finalmente, no debemos olvidar que la única manera de asegurar la existencia de las remesas es con un flujo constante de migrantes, porque en la medida que transcurre la estancia de mexicanos en Estados Unidos, los envíos remeseros se reducen.

Mientras los mexicanos que no cuentan con empleo ni con el derecho a no migrar arriesgan su vida para llegar a Estados Unidos, y una vez accediendo a un empleo mandan dinero a nuestro país, los mexicanos con condiciones privilegiadas que posibilitan la generación de recursos en México, terminan por enviar sus recursos al vecino del norte. Sin duda el esquema está torcido.

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