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La radio en aprietos

La radio mexicana es regulada por varias autoridades: El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) regula la parte de las concesiones, prórrogas a éstas y aspectos técnicos; la Secretaría de Gobernación (SG) regula los contenidos del día a día; la Secretaría de Hacienda (SHCP) opina sobre los dineros (contraprestaciones) que se tienen que pagar por el uso del espectro radioeléctrico por donde transitan las ondas radiofónicas; la Secretaría de Salud regula la publicidad de alimentos y productos médicos; y, finalmente, el Instituto Nacional Electoral (INE) supervisa el cumplimiento de las normas electorales y ordena la transmisión de millones de spots cada vez que hay elecciones. Todo un arte lidiar con tanta autoridad.

Antes de la reforma que creó el IFT (2013), era la SG la autoridad encargada de ver todos los temas que se relacionaban con la radiodifusión. Por decirlo de algún modo, era el “ejecutivo de cuenta⬝ de toda la radio. Esto lo hacía a través del Consejo Nacional de Radio y TV, instancia que se reunía mensualmente y en la que participaban los secretarios o subsecretarios de todas las dependencias de gobierno involucradas, los sindicatos y la industria de la radio. En esta instancia se coordinaban todos los temas de interés para las partes.

Ahora, la radio está sumergida en un caos en el que las dependencias oficiales casi ni se comunican entre ellas y en el que se están tomando una serie de decisiones que le restan viabilidad comercial a toda la radio. El tema es ya tan delicado, que incluso han tenido que intervenir las cúpulas empresariales del Consejo Coordinador Empresarial y de la Concamin a favor de esta industria.

Los temas críticos son dos: la entrega de nuevas estaciones de radio y el pago por el refrendo de las concesiones de radio.

Entrega de nuevas estaciones de radio. El IFT planea este año licitar 191 nuevas estaciones de radio FM y otras 42 para 2017. Esto es una buena idea dado que no se han entregado estaciones de radio comerciales desde 1994. El problema es que el IFT quiere entregar estaciones de radio en algunas plazas que no son negocio y que ya no son viables en lo económico para la radio ahí existente. Los radiodifusores en particular se quejan de lo mal que están las cosas en todo el estado de Guerrero (Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Tlapa), en algunas plazas específicas como Apatzingán y Pátzcuaro en Michoacán, Salina Cruz y Huajuapan en Oaxaca, y Comitán y Tapachula en Chiapas.

En los estados de Guerrero y Michoacán, la queja central es que la inviabilidad económica viene por la violencia, los cobros de piso (para anunciantes y estaciones) y la toma de instalaciones radiofónicas. En Oaxaca y Chiapas el problema se centra en las cada vez más abundantes estaciones clandestinas (piratas) a las que nadie frena y son competencia desleal para la radio que sí paga impuestos y cumple con todo tipo de normas. Así que la radio, que ya está en situación crítica, pide se revalore en estos cuatro estados del sureste el que se ponga nuevos jugadores, lo que causaría una mayor fragilidad.

Pagos por la radio. El otro tema muy sensible para toda la radio es la nueva política de pagos por prórroga de las concesiones. La industria siempre ha pagado derechos —además de tiempo aire gratuito para el Estado y partidos políticos— pero ahora una serie de litigios le ha complicado su viabilidad económica.

En el 2013 la radio Promomedios de Occidente interpuso un amparo para dejar de pagar contraprestación por su refrendo. El asunto estuvo largo tiempo en tribunales y lo ganó la SHCP, pero luego de estos litigios la SHCP y el IFT decidieron no correr más riesgos y cambiar las reglas de los pagos. Anteriormente, la radio pagaba cada año una parte de su contraprestación, anualidad que cubría durante los años de vigencia de su respectiva concesión. Ahora, quieren que paguen todo por adelantado y en una sola exhibición. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

Para el caso de las estaciones en la Ciudad de México, el pago más bajo sería de cerca 61 millones de pesos por cada estación en FM, todo por adelantado y sin certidumbre de cómo será la viabilidad comercial. Hay que extrapolar el tema al total de estaciones que se vencen este año y serán más de 500 estaciones de radio las que estén en la situación de tener que pagar por adelantado. Muchas no tienen dinero para ello. Incluso, los grandes grupos radiofónicos están preocupados por el vencimiento simultáneo que tienen de varias estaciones este año. Datos públicos revelan que tan sólo Grupo Fórmula tendrá 20 vencimientos, Grupo ACIR 29 y Radio Centro 9, entre otros. Hasta ahora, se habla de que la banca privada o la gubernamental podrían dar crédito a la radio, pero no hay nada concreto.

Así, por increíble que parezca, tanto la difícil situación que enfrenta la publicidad en estos años de poco crecimiento, como la descoordinación entre las autoridades reguladoras están poniendo en riesgo la viabilidad de toda la industria radiofónica nacional. Desde los pequeños concesionarios agrupados en Radio Independiente, hasta los grandes grupos radiofónicos en la Cámara Nacional de Radio y Televisión (CIRT) han mostrado abiertamente su preocupación.

Y es que esta problemática múltiple de ingresos publicitarios a la baja, pagos exorbitantes y por adelantado al gobierno para prorrogar concesiones, aunado a la inseguridad y la piratería en varias plazas tienen a la radio en crisis. Situación que pronto repercutirá sobre comunicadores, empleados de confianza y sindicalizados. Todo esto sucede en el peor momento posible con 14 elecciones en juego, la sucesión presidencial iniciando y movimientos estudiantiles-magisteriales detonando en varias partes del país.

Cambiando de tema: Tanto en el INE como en el IFT las radios piratas empiezan a ser tema de preocupación. El IFT inició una campaña para denunciar estaciones piratas y en el INE están iniciando un monitoreo de las radios clandestinas que montan candidatos para avanzar sus campañas, lo que les podría causar hasta la anulación de la elección.