Monitor Nacional
La reinserción social y los derechos humanos
Portada | Sofia Monserrat
26 de abril de 2016 - 7:42 pm
columna
En los centros federales de máxima seguridad, se observó que la principal causa de todas las deficiencias es la sobrepoblación

Parte del proceso para acabar con la violencia es la reinserción social, la cual supone ser el fin de las instituciones penitenciarias. Las cárceles mexicanas nos han demostrado en distintas ocasiones la deficiencia de este proceso, la reincidencia de los delincuentes es consecuencia de las deficiencias de todo el sistema de las cárceles que imposibilitan su objetivo último.

Cada año, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, revisa los aspectos que garanticen la integridad física y moral de los internos, una estancia digna, condiciones de gobernabilidad y la reinserción social de los internos en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria. El objetivo de dicho diagnóstico no solo es la protección de los derechos humanos de los internos, sino darnos cuenta de las deficiencias del sistema para ser capaces de mejorarlo. Si nos ponemos a comparar los resultados del diagnóstico desde el 2012 hasta el 2015, prácticamente no ha cambiado nada, entonces ¿qué es lo que realmente está aportando la CNDH a este problema?

En los centros federales de máxima seguridad, se observó que la principal causa de todas las deficiencias es la sobrepoblación. Si existen más internos de los que la prisión puede contener (se detectaron centros donde 30 reos comparten una celda diseñada solo para 4 personas), como se espera que existan las condiciones óptimas de salubridad y seguridad.

Es decir, la misma sobrepoblación es la causa de que los derechos humanos no existan en las penales federales además de que les quita su carácter propio de máxima seguridad. De 130 prisiones estatales que se estudiaron, 95 carecen de personal de custodia, 104 advierten deficiencias en la clasificación de procesados y sentenciados y en 92 casos se observó falta de actividades laborales y de capacitación para el trabajo, en 86 falta prevención y atención de incidentes violentos y en algunas áreas se observaron áreas de privilegios, así como la presencia de objetos y sustancias prohibidas. Es decir, en la mayoría de las prisiones ni si quiera han podido clasificar de manera correcta a los internos y al no contar con el personal necesario para que las prisiones cumplan con programas de desarrollo, capacitación laboral o simplemente para contener la misma violencia que surge a dentro, es difícil contemplar que se cumpla el fin último de nuestras prisiones.

Otro hecho impactantes que descubrió la CNDH fue que en 71 cárceles hay presos que asumen labores propias de la autoridad. Esto nos deja claro que el sistema penitenciario en México no funciona en lo absoluto. No existe control de ningún tipo, por lo que es imposible que se respeten los derechos humanos y se cumpla el fin último de las cárceles.

Lo único que la CNDH ha logrado a partir de estos diagnósticos es generar la información, la impactante información de la pésima calidad de sistema penitenciario que existe en nuestro país. Al parecer la presión de esta institución no ha sido suficiente para mejorar el sistema y la calidad de vida de los presos y supongo que a nuestra sociedad no le interesa saber lo que le sucede a los delincuentes y criminales después de haber sido sentenciados.

La reinserción social y los derechos humanos de los presos no es un tema común en nuestra sociedad, a la gente no le interesa saber lo que sucede en las prisiones mexicanas. Y no es hasta que una persona como Joaquín Guzmán Loera logra escapar de la prisión de la “más alta seguridad” de nuestro país que los mexicanos nos damos cuenta de la calidad de nuestras prisiones. Y ni siquiera esto fue suficiente para nuestra sociedad para levantarse y exigir un mejor sistema penitenciario.

Lo cierto es que les perdemos respeto a los criminales y delincuentes por eso no nos interesa saber cómo los tratan durante su condena ni para qué sirve su condena. Pero si nos dedicáramos un tiempo a analizar a los delincuentes y al porqué de sus actos podríamos comprender los orígenes de la violencia en nuestra sociedad y tal vez llegar a prevenirla y si no es así por lo menos otorgarles las herramientas a los ya condenados para aprender a ser buenos ciudadanos y convivir sin la necesidad de la violencia, es decir, lograr la reinserción social de los delincuentes y criminales.

Si lo que en verdad deseamos los mexicanos como sociedad es la seguridad social, deberíamos empezar preocuparnos más por los orígenes de la violencia, los delincuentes. Si no podemos prevenir la delincuencia como sociedad por lo menos deberíamos combatirla a través de un sistema optimo penitenciario en donde se cumpla el fin último de la reinserción social, respetando y tratando a los presos por lo que son, seres humanos.

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