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La reinvención del cine mexicano viene de otro planeta

A veces, perderse, es la mejor manera de encontrarse, así lo demuestra la película ‘‘Camino a Marte’’ de Humberto Hinojosa ganadora del premio del público en el Festival de Cine de los Cabos. 

El road trip de drama con tintes de ciencia ficción lo encabeza Emilia, —Tessa Ia— una paciente terminal que decide embarcarse con su mejor amiga Violeta —Camila Sodi— en un viaje hacia Balandra, la playa favorita de Emilia ubicada en la punta de Baja California Sur. En su camino, la casualidad hace que se encuentren con un peculiar personaje: Mark, —interpretado por Luis Gerardo Méndez— un extraño que asegura ser extraterrestre y debe cumplir una misión para destruir el planeta. Sin embargo, Mark comienza a dudar de su propósito al irse despojando de los prejuicios acerca de los humanos al enamorarse de Emilia. 

La versatilidad actoral del trío sorprende, primero un Méndez de otro mundo, alejado de la comedia donde se estacionó un buen rato, cumple decorosamente el papel que logra zafarlo de su zona de confort. La joven promesa Ia —con apenas con 22 años, que protagonizó en 2012 la controversial ‘’Después de Lucía’’ de Michel Franco— se desenvuelve naturalmente, fresca y sin poses en la construcción de un personaje en notable decaimiento. Y por último Sodi, una experimentada actriz de la pantalla nacional impresiona con la sutil fuerza temperamental de la joven que interpreta. 

Los elementos están dispuestos para cumplir con el desafío de conectar al espectador con una historia poco común, esto se logra mediante una narrativa arriesgada que pone al trío en continuo debate acerca de temas como el sexo o el amor, ideas que son tratadas con recelo por las protagonistas puesto que las aseveraciones de Mark acerca de la raza humana parecen más un informe de laboratorio, que concebidas por su propia experiencia.

Una notable característica del filme de Hinojosa es su impecable fotografía que resalta la riqueza de la Baja Sur con postales que van desde caprichosas formaciones rocosas, hasta sus hermosas playas color azul turquesa capturadas por Guillermo Garza. Y como buena road movie, la música de carretera corre a cargo de Rodrigo Dávila —integrante del grupo Motel— siendo la tercera colaboración que hace para las cintas de Hinojosa, otro elemento arriesgado que complementa la atmósfera fantástica de ‘‘Camino a Marte’’.

A pesar de que nunca se está preparado para el fulminante disparo de la casualidad, las lecciones de Mark ponen en la balanza la naturaleza destructiva del ser humano y la increíble capacidad que tiene para amar. El viaje de ‘‘Camino a Marte’’ es una vertiente subjetiva caracterizada por la naturalidad de sus interpretaciones, un cruce de caminos donde el espectador elegirá la ruta que crea correcta.