La resiliencia sigue vigente: la crónica de un Foro de Pacificación

Foro de Pacificación

Se supondría que la pérdida de la capacidad de asombro es una cuestión que debería pasar una sola vez. No obstante, los problemas actuales que tiene nuestro continente, así como nuestro país cada día nos sorprenden más; si ya habíamos pensado que no habría posibilidad de que las cosas empeoren, en realidad sí lo hace.  Los noticieros pareciese que compiten entre ellos por sacar la nota más violenta. A pesar de esto nos seguimos levantando muy temprano, nos lavamos la cara, nos vemos en el espejo (si es que hay) y cuando queremos reflexionar sobre nuestra realidad debemos disipar estas dudas pues hay que ir a trabajar para alimentar a la familia.

Son las 6:00 de la mañana del 3 de octubre, el transporte público va igual de lleno que todos los días: hay que correr para perseguirlo y colarse por la puerta de atrás la cual dice expresamente solamente bajadas.  Aún no amanece, sigue oscuro pues el sol no ha salido y el alumbrado público no sirve, pero con la convicción que será un buen día voy escurriéndome entre un mar de personas y logro bajar. Ya para las 7:00 mí convicción aumenta al ver llegar puntualmente al resto del Staff que participará en el Foro de Paz y desarrollo de Jalisco. En mi mente las palabras del Presidente Electo siguen zumbando, pues había dicho que el objetivo de los foros era “Generar un espacio de diálogo mediante la apertura de foros escucha en los cuales se identifiquen propuestas que respondan a las prioridades de los diferentes sectores de la población y en las diferentes regiones”. Querido lector, es necesaria una pausa a la crónica porque debemos dejar claro que nuestras convicciones políticas no deben de importar cuando buscamos y queremos buscar la paz. La paz es una cuestión apolítica, porque si vivimos en un país pacífico nuestras probabilidades de desarrollarnos y tener una mejor calidad de vida se potencializan. Personalmente no concibo que una persona priorice un discurso político sobre el bienestar de su persona y de sus semejantes. Que la estrategia para llegar a estos procesos sea la correcta o la necesaria es otra cuestión que podemos discutir personalmente (le dejo mi cuenta de Twitter abajo).

El Foro de Paz está pactado para que dé inicio a las 10 de la mañana, aún falta poco más de hora y media pero los participantes ya están llegando. Mi posición podría ser secundaria pues soy parte del staff del registro, sin embargo, esto me ayuda a ver a todas las personas que llegan: adultos, estudiantes, maestros, obreros, adultos mayores, víctimas. Personas afectadas por la violencia de nuestro país, que tienen un semblante pálido, pero con las esperanzas de que por fin una administración pública pueda darle solución. No son ni las 8 de la mañana cuando me percato de un señor que llega al registro con pequeños papeles en un folder color crema: fotos, documentos, cartas que ha enviado sobre su caso y que no han tenido respuesta pero que hoy al saber que llegaran autoridades importantes las carga junto a un aura de intranquilidad e importancia. ¿Cómo no romperme? Queda solamente guardar la compostura y recibir al resto de participantes que viven la misma situación.

El reloj del celular marca la 10:00 de la mañana, ya no está más oscuro pues el sol ha salido y los participantes esperan con ansias el inicio del Foro de Paz. Un pequeño detalle: las autoridades y su puntualidad han retrasado el evento, pero no importa, las ganas que tenemos todos ya de participar nos superan y nos ponen de buenas. A las 12:00 del día el sol está a su máximo esplendor, así como las mesas de trabajo que se están llevando a cabo todo sale bien, todos comentan activamente, los relatores, así como los moderadores de las mesas están muy pendientes; son más de 600 personas en una sala con un mismo objetivo: vivir en un Estado pacífico en que el podamos tener una vida de calidad.  Sin embargo, hay un grupo que pareciera vivir fuera de la realidad, la insensibilidad del grupo político y su séquito resalta pues lo ven únicamente como el requisito que se debe cumplir y no como la oportunidad para mejorar al país.

El cierre está a punto de darse, son casi las 3 de la tarde y el próximo Secretario de Seguridad Alfonso Durazo da un discurso muy politizado sobre la importancia de estos foros al mismo tiempo que agradece la presencia de los participantes, así como felicitaciones al comité organizador pues considera que el evento fue un éxito. Yo desde mi lugar llego a la conclusión que el Foro fue una actividad necesaria que debe replicarse en otro momento una vez que está administración intente hacer su trabajo. Las personas están dispuestas, pero no siempre las autoridades. No suelo dar votos de confianza, pero escuchar las historias de terror de las personas y verlas con un semblante firme, me incita a dar este voto de confianza a la administración para EXIGIRLE que haga un esfuerzo para que podamos vivir en paz y armonía, por que como dijo una de las víctimas “estamos luchando no por nosotros, ya ni siquiera por nuestros familiares, estamos luchando por las futuras víctimas”, que no haya un desparecido más, que no haya una tortura más, que no haya una víctima más… ¿será mucho pedir?

Son las 7 de la tarde-noche, el sol se ha ocultado de nuevo, llego a mi casa después de tomar un transporte público que estaba igual de lleno como lo había dejado 12 horas atrás, me tumbo en mi cama, lloro y reflexiono sobre nuestra capacidad de resiliencia, digo “carajo, parece que no fuéramos humanos”. Me quedo dormido