La revolución anti-tecnológica

Los neoluditas son quienes odian la tecnología. Entre ellos hay personajes radicales, como es el caso del matemático y filósofo estadounidense, Theodore Kaczynski, alumno destacado del gran lógico W. Quine.

Kaczynski fue profesor universitario en Berkeley hasta que empezó a creer que su vida, como la de todos los demás, era manipulada por el sistema económico retroalimentado con la tecnología. Así que renunció a su trabajo y desapareció, era el año 1969.

En 1978 un profesor de la Universidad de Northwestern recibió una carta que estalló al abrirla. Desde entonces varias agencias de aerolíneas comerciales también sufrieron atentados terroristas en Estados Unidos, incluido el intento de hacer explotar un avión. Aunque el profesor agredido no murió, a lo largo de los años esta serie de actos mataron a tres personas e hirieron a decenas. El autor, que la inteligencia estadounidense identificada como el Unabomb, permaneció fuera de su alcance hasta 1995, cuando la prensa lo dio a conocer como el Unabomber (University and Airline bomber, terrorista de universidades y aerolíneas).

Mientras tanto Kaczynski vivía aislado en las montañas de Montana. Se alimentaba de animales que cazaba, aunque carecía de electricidad y agua potable sí poseía pólvora, con la que alimentaba su odio contra la sociedad tecno-industrializada. En 1995 mandó a los periódicos un manifiesto (Industrial Society and Its Future, en español, El futuro de la sociedad industrial) donde alentó y proyectó estrategias para alzar la revolución contra la tecnología (que por cierto, firmó como “FC⬝, que significaba the Freedom Club, el Club de la Libertad, por comodidad así nos referiremos al autor).

En su diagnóstico, FC destaca que en las sociedades primitivas, como les llama a las sociedades no industrializadas, la vida era estable al cambiar según el ritmo predecible de la naturaleza, el día sigue de la noche, la primavera anuncia el verano, la lluvia alivia la sequía. En cambio, con la irrupción de la tecnología, el humano domina a la naturaleza e interrumpe su regularidad, generando un mundo inestable, veleidoso, inseguro.

Además, para FC, una sociedad sana promueve actividades de empoderamiento, mientras que una sociedad corrupta promueve actividades sustitutivas. Las actividades de empoderamiento (power process, también traducido como “proceso de poder⬝) son según él, las que satisfacen las necesidades básicas como humanos, tener “alimento, ropa, refugio y defensa contra lo que amenace nuestro entorno⬝, que juzga como metas reales. En cambio, las actividades sustitutivas persiguen metas artificiales, es decir, sirven a deseos más allá del alcance de nuestras manos, las creamos sin necesitarlas (para el filósofo K. Marx también hay necesidades que creamos sin necesitarlas, superfluas, sin embargo Marx considera que la tecnología es necesaria, ver Cuaderno Tecnológico-histórico).

El caso paradigmático de actividad sustitutiva para FC, es el de la ciencia y la tecnología. Cree que los científicos y tecnólogos no trabajan por beneficio de la humanidad o por curiosidad, como muchos afirman, sino por vanidad y egolatría, para sobresalir en sus carreras profesionales.

(Considero que FC introduce lo que en argumentación se conoce como pista falsa. Tal vez algunos científicos sí buscan prestigio personal, pero eso no quiere decir que su productividad no tenga algún beneficio para la humanidad. FC confunde el valor de la experiencia de la conciencia con la eficacia productiva de un individuo).

Para FC las actividades que genera la sociedad tecno-industrial son sustitutivas, son actividades que se plantean metas artificiales que no necesitamos. No necesitamos teléfonos móviles, ni hospitales, ni medicinas, ni ningún aparato tecnológico. Sufrir enfermedades y morir es natural, ¿por qué alterar el curso de la naturaleza?

Agreguemos que para FC las actividades sustitutivas nos esclavizan al crear metas artificiales, mientras que las metas reales nos hacen libres. La libertad para FC significa tener el control (ya sea como individuo o miembro de un grupo pequeño) de los aspectos relacionados con la vida y la muerte de nuestra existencia. Libertad es tener poder; no el poder de control sobre otras personas, como según él ocurre en la sociedad tecno-industrial, sino el poder de controlar las circunstancias de nuestras propias vidas (parágrafo 94 del manifiesto). FC concluye que si eliminamos la tecnología, tendremos una sociedad sana y sobre todo, seríamos libres.

Ahora, con su estrategia cree que es posible deshacerse de la tecnología. Plantea como objetivos del ataque, el sistema económico y la tecnología de la sociedad (parágrafo 4). Lo primero que hay que hacer es capturar la atención de los ciudadanos, de ahí que T. Kaczynski redactará un manifiesto, firmado como FC, a quien la prensa llamaría Unabomber. Bajo tal principio no le importó matar gente y lo reconoce en su texto (parágrafo 96).

Lo que se necesita, según FC, es un cambio radical de la sociedad, no reformas que de una y otra forma fracasarían, sino una revolución, aunque no necesariamente armada (no obstante sí admite el terrorismo). En segundo lugar hay que incrementar la tensión que hoy se vive en la sociedad, para que la gente sienta que ya es hora de cambiar. En tercer lugar hay que hacer propaganda contra la tecnología y el sistema industrial, lo que provocará que se empiece a debilitar el sistema. En ese punto iniciaremos la revolución dice FC. La meta es destruir el actual sistema social (es una meta en la que coincide con la izquierda; sin embargo, si hay algo que el Unabomber deteste tanto como a la tecnología es la ideología de izquierda, a cuyos partidarios trata de acomplejados, oportunistas, débiles), así afirma que “[n]uestro enemigo real es el sistema industrial y tecnológico⬝: “El ideal que proponemos es la Naturaleza⬝ independiente y libre de la influencia y control humanos, mientras tanto solo se debe usar la tecnología con un propósito: destruir el sistema tecnológico.

Trato de imaginarme cómo percibió Quine, quien murió en el año 2000, la lógica de uno de sus alumnos más inteligentes, condenado a cadena perpetua.