Monitor Nacional
La Tumba del niño Nachito
Estados | Brenda Mireles
8 de octubre de 2016 - 1:59 pm
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¿Quién de ustedes se anima a darse una vueltecita por el panteón de Belén y visitar la tumba de Nachito, en la noche?

¡Hola! ¿Cómo están? ¿Qué tal les fue en la semana? Espero que muy bien y estén listos para leer la leyenda que les traigo el día de hoy.

    Este corto relato  ocurre en el famoso Panteón de Belén, en la ciudad de Guadalajara…

    Ignacio Torres Altamirano, nacido el 24 de mayo de 1881 “Nachito”, como cariñosamente le llamaban, un niño que según cuenta la leyenda, desde que nació le tenía mucho miedo a la oscuridad y a los lugares cerrados, razón por la cual soltaba el llanto en cuanto alguna de estas circunstancias se suscitaba.  Sus padres no encontraron nunca una respuesta al porqué de este padecimiento.

  El padre de Nachito, ordenó instalar lámparas de aceite alrededor de su cama, éstas siempre debían de estar encendidas toda la noche.  Por descuido de uno de los sirvientes, cuando el pequeño cumplió 1 año, olvidó agregarle aceite a las lámparas dejando en penumbra la habitación toda la madrugada.  Cuando el niño despertó y se dio cuenta de tal oscuridad, murió presa del horror que sintió al no ver nada.

    Al día siguiente que el niño fue sepultado, el velador hizo un descubrimiento que lo dejó atónito: El ataúd se encontraba afuera de la tumba.  Pese a su asombro, lo volvió a enterrar y cuál sería su sorpresa que a la mañana siguiente, nuevamente el féretro había sido desenterrado.  Y así esto se siguió repitiendo en un lapso de 10 días.

    El personal a cargo del cementerio, les informaron a los padres del niño lo que estaba ocurriendo,  y decidieron hacer una lápida especial: El féretro estaría a la intemperie, con 4 antorchas encendidas durante la noche… Y fue aquí donde dio comienzo a la leyenda de la tumba del pequeño Nachito.

    Personas que por curiosidad han visitado la tumba, le han dejado juguetes, pelotas, etc., para que juegue con ellos y dicen, cuentan, rumoran, que si alguien no lo hiciese, corren el riesgo de que se les aparezca en la noche.  No querrán que durante su recorrido les haga bromas, ¿verdad?

    ¿Quién de ustedes se anima a darse una vueltecita por el panteón de Belén y visitar la tumba de Nachito, en la noche? ¡Vamos! ¿Quién dijo yo?

    Nos leemos en el siguiente relato el próximo sábado, disfruten su fin de semana… Y ojalá puedan dormir…  Hasta entonces…

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