¿La Unión Europea abrió otro camino a la censura en internet?

¿La Unión Europea abrió otro camino a la censura en internet?

A raíz del nacimiento de los Fake News, uno de los temas más discutidos en materia de internet es la regulación del mismo. Si bien el principal efecto de este fenómeno fue la elección de Donald Trump como el 45º presidente de los Estados Unidos, Europa también ha sido un blanco permanente de estos ataques. A raíz de éstos, en el continente existe una fuerte presión por regular al internet y lo que ahí sucede. Una de las discusiones más importantes para la industria digital, se libró hasta hace poco en el Parlamento de Estrasburgo. Tras dos años y medio de discusión finalmente se aprobó la reforma en materia de derechos de autor. Una reforma que, un bando considera el mayor peligro a la libertad de expresión y el otro una victoria para los generadores de contenidos.

¿Por qué esta reforma podría ser un peligro a la libertad de expresión y una puerta a la censura? La clave del conflicto se encuentra en dos artículos, el 15 y el 17. El primero otorga el derecho a los editores web de negociar con los agregadores de noticias, como Google News, la posibilidad de que compartan fragmentos y fotos de sus contenidos. El segundo exige a las plataformas de distribución de contenidos (Youtube) a negociar con los creadores del mismo por el licenciamiento de su obra, osea tener un pago inicial por la explotación de su contenido. En ambos casos estas acciones van encaminadas a remunerar de forma apropiada a los autores originales, que generan una gran cantidad de tráfico pero reciben un margen de utilidad muy pequeño.

Artistas, escritores y asociaciones en pro de los derechos de autor han celebrado la legislación del artículo 17, la consideran un golpe justo vs. las grandes corporaciones estadounidenses. Sin embargo, otro grupo asegura que ésta terminará siendo un golpe mortal al desarrollo creativo de internet. A diferencia de lo que sucede hoy con Youtube, la legislación ordena la revisión de los contenidos al momento de cargarse. Es imposible que un equipo humano, revise todos los contenidos que se cargan. De acuerdo con datos de la empresa de medición Brandwatch, cerca de 400 horas de video se cargan cada minuto a Youtube. La solución estaría en un algoritmo que valide el contenido, pero como se ha visto con otros ejercicios esto derivaría en un lento aprendizaje de la IA así como retrasos en la carga del contenido. El algoritmo podría censurar cualquier cosa que “pareciera” ser un plagio, ¡hasta un meme!

Si el artículo 17 supone un reto enorme a la industria creativa, el artículo 15 podría ser el golpe mortal para el periodismo independiente. La batalla entre los medios de comunicación y Google ya tiene un largo tiempo cocinándose. Por ejemplo, el New York Times, ha cerrado su portal para evitar que los robots de Google lo inspeccionen, pues asegura que el buscador lucra injustamente con su contenido. Pero la obligación, que marca esta legislación, podría causar que para Google fuera más rentable cerrar su sección News. De acuerdo con un estudio realizado por Google, eliminar los extractos y las fotos supondría una caída del 45% del tráfico web. Luego de los cambios en el algoritmo de Facebook, los sitios independientes sufrieron una importante caída en su tráfico. Sumarle un 45% a esta caída sería el golpe mortal para el periodismo independiente que no cuenta con los recursos publicitarios del New York Times o otros gigantes mediáticos.

Esta legislación fue planteada como un freno a “los abusos” de los gigantes de internet, pero sus costos podrían ser pagados en realidad por los más débiles en la cadena alimenticia. Internet podría quedarse sin memes, parodias, covers o cualquier contenido que parezca una obra plagiada, beneficiando a los gigantes de la industria creativa. Por otro lado, los grandes corporativos mediáticos, serán los únicos que podrán asumir los grandes costos de llevar tráfico a su sitio, matando a las voces nuevas y críticas que habían surgido. Si bien este marco regulatorio aún debe bajar a las legislaciones de cada miembro de la EU, donde podría frenarse, abre la puerta a otros intentos de censura y control de internet en otras partes del mundo.

Luego de la eliminación de la neutralidad de la red en Estados Unidos, esta legislación podría convertirse en un clavo más en la cruz del internet libre. Es cierto que el discurso del odio, la manipulación política y las Fake News suponen retos que deben regularse. No obstante, limitar las opciones de contenido disponible en la red así como cerrar las puertas a nuevas voces críticas, no es la ruta que deberíamos seguir. Internet necesita de espacios que disparen la reflexión y de nuevas ideas que refresquen la creatividad e impulsen la competencia. Internet no puede convertirse en un simple repositorio de contenidos, eso sería un retroceso en todos los sentidos.