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La victoria de Emmanuel Macron será un obstáculo para Donald Trump

Por: Braulio Michel Fausto González

La victoria de Emmanuel Macron, en Francia, ha sido un golpe a la política nacionalista que el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, está implementado en su país. La segunda potencia económica europea, y socio estratégico de occidente en asuntos militares, ha rechazado la idea de un nacionalismo de extrema que pusiera en riesgo su símbolo de nación europea: su libertad. Para Donald Trump, la victoria de Macron, puede representar un peligro a los intereses económicos y políticos que él veía en Europa, y el mundo.

La alianza militar que Francia ha brindado a Estados Unidos, a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), podría dejar de ser tan constante con las directrices que ambos presidentes proclaman tener. Sin embargo, hace falta ver cómo se desarrolla la primera reunión del recién presidente electo, y Estados Unidos, para hacer deducciones sobre cómo se desarrollará el mundo en los próximos cuatro años.

Recién resultó electo, Emmanuel Macron subió un vídeo a la red donde hablaba de la importancia que tienen para Francia los temas del calentamiento global, y el compromiso de su país en la COP21; donde invitaba a investigadores americanos del tema, a mudarse a Francia, ya que ahí sí tendrían el apoyo para continuar con su trabajo. Este gesto de solidaridad y apertura para la comunidad científica estadounidense (y el mundo), más allá de motrar uno de los ejes de trabajo del próximo mandatario, fue una señal hacia Donald Trump por sus acciones en contra del medio ambiente. La política verde, que Francia espera tener con Macron, es totalmente distinta a la política del daño al medio ambiente que Trump ha utilizado como bandera para la creación de nuevos empleos. Esta discrepancia sin duda será tema de conversación (o al menos se espera), en las primeras reuniones de alto rango que Estados Unidos y Francia tengan.

Las cuestiones económicas en las propuestas de Macron, acerca de la reducción del número de puestos de funcionarios, disminución de impuestos en nómicas, y bajada del impuesto de sociedades; son totalmente distintas a las propuestas de Donald Trump, quien espera que con la disminución de impuestos a los que más tienen, se creen mayores oportunidades de inversión en el país (como si la falta de dinero les ha impedido expandir sus industrias a los que más tienen).

Al no compartir gran cantidad de temas en la agenda económica nacional, y por consecuente, del mundo; el diálogo de alto nivel entre ambos países estará guiado a negociaciones constantes que no pongan en riesgo la seguridad económica de ninguna de las naciones. Sin embargo, el enfoque social que tienen las políticas de Francia, busca un beneficio colectivo que no está visto en las políticas estadounidenses; por lo que será más fácil la asimilación de estas en el país europeo.

Los socios políticos que Estados Unidos confiaba tener en Europa, con una eventual llegada al poder de Marine Le Pen, iban a permitir la creación de un nuevo sistema internacional donde el uso de la fuerza volviera a tomar relevancia. El inminente cuestionamiento, por parte de Francia, acerca de la pertenencia en el bloque económico europeo, hubiera generado la alianza de tres de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU; lo que hubiera podido traer consigo grandes descontentos políticos a nivel mundial.

Desde una visión realista, el poder que el Estado iba a demandar, sería mayor; lo que, para los demás miembros de la comunidad internacional, hubiera sido un grave peligro. Ahora, basta esperar ver la línea diplomática que Francia tendrá con Macron, para ver si esta estará alineada a los interés estadounidenses, o girará a la colectividad de los temas.

Francia tiene una excelente oportunidad de demostrarle al pueblo estadounidense que las políticas, tanto económicas como de seguridad, que su presidente ha propuesto para su nación, no son las mejores para el escenario internacional que actualmente se tiene. Emmanuel Macron, en su próxima reunión con Donald Trump, debe encarar la realidad del pueblo francés, para buscar devolverle la autonomía política y económica que Francia perdió con las alianzas que tiene con Estados Unidos.

La victoria del centrista francés se dio en un periodo de incertidumbre política para la Unión Europea. Tras la salida de Inglaterra del bloque económico, el nacionalismo en las diferentes entidades de Europa ha surgido de una manera alarmante, poniendo en riesgo el futuro de la alianza económica y política. Macron se presenta como un presidente que puede llegar a frenar la ideología conservadora de Europa. Sin embargo, para esto, necesitará hacer frente a los intereses estadounidenses en el mundo, y en Europa. Francia ha comenzado a ver un nuevo día con la victoria de Macron, pero no será hasta la reunión con Donald Trump, que se vea el papel que tomará Macron en temas importantes de la agenda mundial.