Monitor Nacional
La violenta realidad del libre albedrío: La verdad de las armas en los Estados Unidos
De opiniones y desvaríos | Daniel Alcaraz
24 de diciembre de 2015 - 10:36 am
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Rizwan, Malik y otros asesinos en masa se encontraban severamente perturbados al momento de perpetrar sus crímenes

Una inocua fiesta navideña en el condado de San Bernardino, California terminó violentamente cuando Syed Rizwan y su esposa Tashfeen Malik, decidieron disparar sus armas de alto calibre, las cuales irónicamente fueron compradas de manera legal, contra sus colegas del Departamento de Salud Pública. 14 personas perdieron la vida en la masacre, que actualmente está siendo investigada por el FBI como un acto terrorista.

Algunas semanas atrás, Walmart, el coloso del autoservicio estadounidense decidió detener la venta de rifles de asalto, escopetas semi-automáticas y otras armas de gran capacidad -coincidentemente las más utilizadas en los tiroteos en territorio norteamericano- en sus tiendas. El conglomerado alega que esta decisión atiende exclusivamente a la oferta y demanda del mercado, a pesar del escepticismo generalizado dentro de los grupos anti-armas en los Estados Unidos. Naturalmente, cualquier afectación al status-quo genera incertidumbre, los cambios y las transformaciones no siempre son bien recibidas. A pesar del aumento desmedido en los asesinatos a sangre fría de victimas inocentes, existen grupos, como la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), que se empeñan en defender el “derecho” de los estadounidenses a hacerse de armas de fuego, argumentando “libertad” de decisión y acción.Hace más de doscientos años, los Estados Unidos de América se independizaban de la Gran Bretaña, proclamaban su Constitución y ratificaban la Segunda Enmienda, la cual garantiza el derecho a sus ciudadanos de portar armas de fuego.

El escudarse en la anticuada Segunda Enmienda solo demuestra ignorancia a lo que verdaderamente representan las libertades individuales. La Asociación Nacional del Rifle, desde su fundación en 1871 ha sido el portavoz oficial pro-armas de los Estados Unidos, en las últimas décadas, a pesar de presentarse como una asociación a favor de los derechos civiles, sus líderes han realizado comentarios inflamatorios como el sugerir que todos los ciudadanos norteamericanos deben de portar y estar entrenados en el uso de armas de fuego, para así combatir la tiranía. Tales opiniones solo demuestran el desapego de la Asociación a la realidad y la falta de tacto e impunidad con la que se conducen.

El enviciamiento de la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, combinado con la insuficiencia institucional e ideológica, ha permitido que la violencia y los crímenes de odio se popularicen a lo largo y ancho del gigante norteamericano. Charleston, Virginia Tech, Aurora, Columbine, Sandy Hook y ahora la masacre de San Bernardino, son tan solo unos de los pocos ejemplos de tiroteos y asesinatos masivos suscitados en territorio estadounidense a lo largo de los años, producto del uso desmedido y generalizado de armas de fuego.

Quizás hace doscientos años, cuando la Ley de Talión predominaba en la naciente Unión Americana y las leyes y cuerpos policiales resultaban insuficientes para garantizar la seguridad personal, detentar un arma de fuego no resultaba tan inverosímil como lo es hoy en día. Estados Unidos de América es el país en el mundo que más invierte en seguridad, tanto al interior como al exterior. Si los miles de millones de dólares gastados anualmente no son suficientes para brindar protección y los ciudadanos se sienten tan vulnerables como para verse en la necesidad de poseer armas, es el momento preciso para que los gobernantes estadounidenses repiensen y replanteen sus estrategias de defensa.

Rizwan, Malik y otros asesinos en masa se encontraban severamente perturbados al momento de perpetrar sus crímenes. Existe un hilo conductor en las acciones de estos infames personajes, el fácil acceso a armas de alto calibre para cualquier ciudadano estadounidense, sin importar sus condiciones mentales y emocionales. Un estudio realizado por la Universidad de Boston, logró demostrar lo que a todas luces es una certeza, entre más armas existan en un determinado tiempo y lugar, más serán utilizadas por las personas para realizar actos violentos. Todo esto evidencia la progresiva insuficiencia institucional dentro de los Estados Unidos de América como país para hacer frente a la creciente ola de violencia al interior de sus fronteras.

Catorce personas perdieron la vida inesperadamente en plena víspera navideña, catorce familias tendrán que vivir pensando el resto de sus días, ¿por qué mi madre?, ¿por qué mi hermano?, ¿por qué? Lo sucedido en San Bernardino se siente cómo la milésima llamada de atención a las autoridades estadounidenses; cada vez con mayor frecuencia, las calles de la potencia mundial se transforman en campos de batalla y el asfalto se enrojece. Las víctimas cambian, los asesinos y sus motivaciones también, lo único que permanece indeleble e incambiable son las lágrimas y las armas.

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