Las balas de Puerto Rico

No es la primera vez que Calle 13 logra ser portavoz de los latinoamericanos y de los puertorriqueños, pues fue en 2005 cuando sacó la canción “Querido FBI” que habla de una redada fallida del FBI donde falleció el líder puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, y una vez más, lograron mandar un mensaje para toda la región:

 

“Hay quienes asesinan y no dan la cara

El rico da la orden y el pobre la dispara”

 

Así dice su canción de titulada “La Bala”, lanzada en 2010 por el grupo de Puerto Rico, que insta a los gobiernos a combatir la violencia y garantizar la educación para los niños y las niñas de los países alrededor del mundo:

 

“No se necesitan balas para probar un punto

Es lógico, no se puede hablar con un difunto”

 

Continúa la canción que habla de los puertorriquenses hundidos en la violencia, pues tan solo en septiembre se registraron 492 delitos en contra de las personas y 1,853 delitos contra la propiedad, según el Departamento de Policía.

Hasta septiembre del año vigente, se observa que se han registrado más de 476 asesinatos en lo que va del 2018.

La razón principal de los asesinatos es la droga, que cuenta con 199 víctimas; 10 mujeres, 8 menores y 181 hombres.

Enfocándonos en temas de género, han sido asesinadas 30 mujeres (con al menos 12 feminicidios a manos de sus parejas), 14 menores y 390 hombres.

¿Y cuál ha sido el medio más utilizado para matar? Por supuesto, las balas, con un 90% de casos registrados. Pero los asesinatos son sólo la parte final del proceso de violencia.

La violencia sexual y la violencia de género se asoman a las casas de Puerto Rico cada vez con mayor seguridad, ya que solo el 2% de la población de Puerto Rico reporta las agresiones sexuales. En 2017 se reportaron 1,385 acusaciones de delitos sexuales, las mujeres como principales víctimas, siendo casi 1,080, en donde solo 679 de ellas fueron aclaradas, 155 terminaron en arrestos, 108 radicaciones de cargos criminales y 61 convicciones. Las causas de las acusaciones son tan diversas como perversas, pues van desde actos lascivos e incesto, hasta violación y sodomía, siendo los familiares muchas veces los agresores.

Pero no es que solo las mujeres sean las víctimas, sino que el grupo más vulnerable ha resultado ser el de las y los menores de edad. A principios de este año, incrementaron las agresiones sexuales entre niños y niñas. El 2018 recibió sus primeros 23 días con un 64% de víctimas de agresión sexual siendo menores de 15 años, según la Policía.

 

“Hay poco dinero, pero hay muchas balas

Hay poca comida, pero hay muchas balas”

 

Poca comida en un país en donde más del 50% de la población vive en situación de pobreza, y en donde la ubicación geográfica no ha permitido erradicar el problema. El paso de huracanes como Irma y María en Puerto Rico han enfatizado las carencias relacionadas con el hambre, e inclusive, las ha aumentado, pues al menos 1.7 millones de personas no tienen nada que comer en la Isla. No solo eso, sino que los desastres naturales han abierto la puerta a que se den más agresiones sexuales, pues la falta de seguridad y la interrupción del sistema de justicia mientras se controlaba la situación favorecieron el ambiente.

Sin embargo, la naturaleza no es la única que les ha jugado mal, pues desde antes de que llegara María, el promedio de la población que vivía en situaciones de pobreza fue de 45% en el periodo de 2010 a 2016, desde ese entonces y hasta ahora, las mujeres han encabezado la situación de pobreza, siendo las jefas del hogar que se encuentran solas y con niños menores de edad el 70% del total.

Lamentablemente, el caso de Puerto Rico no es un caso aislado, sino una realidad compartida alrededor de Latinoamérica; la injusticia, la violencia, la falta de recursos y el hambre se ven plasmadas en varias de nuestras canciones, ya que son un recurso para retratar nuestro entorno. Estas canciones se han encargado de transportarnos a la piel de las personas alrededor de la región, y poder generar la empatía y el coraje necesario para unirnos y luchar por el cumplimiento de los deberes del estado.

A las latinoamericanas y los latinoamericanos nos duelen los mimos golpes, en donde la corrupción y la impunidad son como un limón para nuestras heridas. Este lazo que nos une nos tiene que ser más que suficiente para no voltearle la cara a nuestras hermanas y nuestros hermanos.

A muchos latinoamericanos nos atraviesan las mismas balas.

“Cuidao’ que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)”