Las caídas en el adulto mayor

 

Ya lo decía Gabriel García Márquez en su obra El Amor en los Tiempos del Cólera: “siempre había pensado que la vejez empezaba con una primera caída sin importancia, y la muerte seguía con la segunda caída”.

Las caídas son uno de los grandes síndromes de la geriatría, ya que pueden tener consecuencias devastadoras con pérdida de la autonomía y del bienestar en general, ya que no solo afecta físicamente sino psicológicamente. Para ponerlo en contexto: 1 de cada 3 mayores de 60 años, por lo menos sufrirá una caída en un año, y 1 de cada 2 mayores de 85 años, sufrirá una caída en el presente año y el riesgo se duplica al presentar una primera caída. 

 

El 95% de las fracturas de cadera en ancianos son producidas por caídas y, de acuerdo con diferentes estudios, entre el 20 y 30% pueden fallecer al año de presentarse el evento. Psicológicamente, el adulto mayor que sufre una caída puede presentar  algo que se llama “síndrome de miedo a caer”, que puede afectar hasta al 50% de los adultos mayores que sufren una caída, provocándole aislamiento, desacondicionamiento, ansiedad y depresión. 

 

En no pocas ocasiones he escuchado, en la consulta de pacientes con fractura de cadera, cuando les pregunto sobre caídas previas, que la familia me dice que recientemente el paciente ya se había caído varias veces. También, en otras tantas, me comentan que los mismos médicos les dicen que es normal que se caigan porque son “viejitos”. Algo que es totalmente inapropiado. El adulto mayor, por sus condiciones, sí tiene mayor proclividad a las caídas, pero no es una condición sine qua non ni algo que se deba normalizar. Al contrario, hay que tomar medidas pertinentes para reducir el riesgo. Recuerde, siempre es mejor prevenir que tratar las complicaciones. 

 

Algunas medidas que podemos tomar en casa para evitar las caídas son:

 

  • Usar zapato amplio y cerrado. Evitar pantuflas ya que no es un calzado seguro para caminar. 
  • Evite poner obstáculos en el camino habitual del adulto mayor. Libere los pasillos. 
  • Luz de pared de baja intensidad que pueda permanecer encendida dentro del cuarto. Evitará que se levante por la noche a oscuras o que se lamparee al encender la luz.
  • Evitar tapetes sueltos al pie de la cama.
  • Colocar barandales en baño y regadera.
  • Colocar los utensilios de uso habitual a la altura de nuestro adulto mayor para evitar que se tenga que agachar o parar de puntillas.
  • El ejercicio —en particular el Tai-Chi— ha demostrado mejorar el balance y reducir el riesgo de caídas. 
  • Tomar vitamina D y Calcio (solo su médico puede realizar la prescripción apropiada).

 

Recuerde acudir a su médico para valorar el riesgo de caídas. Esta valoración se debe realizar una vez al año y con mayor énfasis si ya ha presentado caídas.  Existen muchas condiciones médicas que son potencialmente reversibles, o por lo menos controlables, que pueden en gran medida disminuir el riesgo de caídas. 

 

Dr. Guillermo Rodríguez Ayala 

Médico internista con subespecialidad en geriatría

Tw: @IntegralisGC