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Las metas de 2015

Estaba en la PyME de Garcilaso (ya no le gusta que le diga «Taller de soldadura de tanques y mofles», dice que ahora es PyME) y le dije:

’Estamos en el cuarto trimestre del año, es un buen momento para examinar cómo van las metas que te planteaste en enero de 2015, ¿dónde esta el compromiso que con tanta energía le prometiste al universo?

Su cara y su silencio me hizo comprender la respuesta, así que te pregunto a ti lo mismo: ¿Qué ha sucedido con ese convenio de principios de año? Prometiste ser mejor persona, mejor padre o madre de familia, aprender algo nuevo, prepararte para la globalización, iniciar ese nuevo negocio, aprender a cocinar con receta, bailar tango, pintar la fachada de tu casa, ponerte el bikini de la prepa, el vestido de cierre reducido (ese que por más que dejes de respirar no cierra), ahora volteas al inicio de año y te preguntas si en verdad ya pasaron 10 meses⬦

¡Qué rápido se fue el año! ’así dice mi amiga Caro, la que vende bolsos’, ella prometió llegar a la talla que era cuando fue a su primera boda, mejor dicho, cuando asistió a su primera boda, y por lo que ven mis ojos sí llegará a su meta, eso lo consiguió con disciplina, sin excusas y teniendo su promesa en tiempo presente. En enero, si hacía frío iba a correr; en febrero, a pesar de que hubo ceremonia del Día de la Bandera, fue a correr; en marzo, muy primaveral con sus shorts iba a correr; en junio, durante las vacaciones ’con el estómago asoleado’ iba a correr; así lo hizo durante diez meses, ha corrido ininterrumpidamente, y como resultado ahora muchos corren tras ella.

La razón por la cual se postergan los planes y las promesas es ’a mi entender’ la causa de muchos de los males en los negocios, la diferencia entre el éxito y el fracaso está en el seguimiento férreo a alcanzar la meta de manera diaria, así como de revisarlos todos los días, si este no es tu caso, te recomiendo examines otra razón.

Se me ocurre (porque consejos no doy) que puedes hacer lo siguiente:

  • Examina tu disciplinómetro (imagino a mi correctora de estilo preguntándose por qué se me ocurren estas palabras), el disciplinómetro mide tu compromiso para contigo mismo, es la capacidad de vivir a diario tu meta.
  • Examina tu excusómetro, éste mide la capacidad de encontrar razones para no cumplir tu compromiso y sentirte bien, algo así como incumplido pero contento.
  • Examina el olvidómetro, porque la verdad es que sí tuviste la capacidad de escribir un plan,  programa, compromiso y de repente encuentras «ese papel» olvidado en un cajón.

 Para que no te suceda lo anterior, el plan debe tener tres «v»: debe estar vivo, debe  ser visible y vivible, de esta manera, si acordaste, conviniste o pactaste tener un estómago de sólo dos chelas cuando lo tenías de doce, debes saber que se puede reducir una  talla en dos meses, si ya pasaron casi diez, entonces no le quieras dejar todo a diciembre, será muy difícil reducir talla cuando todo mundo te invita a fiestas, comidas y reuniones, entonces dirás «no quiero oro, ni quiero plata, lo que quiero es no parecer piñata».

Nos leemos la próxima semana, en la que celebraremos el primer aniversario de la publicación de esta columna (se publicó por primera vez el 20 de octubre de 2014).