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Las siguientes generaciones no conocerán a Carlos Monsiváis

Ciudad de México.-  Han pasado siete años desde el fallecimiento de Carlos Monsiváis y aún seguimos preguntándonos: ¿Qué pensaría sobre lo que ocurre en México? ¿Qué diría sobre tal tema? Sigue siendo una figura, un intelectual, el cronista más público de nuestros días, señaló Henoc de Santiago, director del Museo del Estanquillo, donde ayer se realizó una jornada de homenaje al periodista y ensayista fallecido el 19 de junio de 2010.

En entrevista, De Santiago adelantó que en la primera semana de julio se inaugurará una exposición dedicada al autor de Escenas de pudor y liviandad, que llevará por título Monsiváis y sus contemporáneos, la cual ocupará todo el inmueble y cuyo tema central será su trabajo en empresas culturales, su relación con intelectuales como Elena Poniatowska, Carlos Fuentes, Fernando Benítez, José Emilio Pacheco, Sergio Pitol y Octavio Paz, y artistas plásticos como Juan Soriano, Francisco Toledo o José Luis Cuevas; además de su interés por el cine y el espectáculo y su trabajo como prologuista de numerosos libros.

Será una exposición de lo que hizo, por dónde anduvo y de cómo se relacionó con sus contemporáneos; después regresaremos a crear exposiciones con base a sus colecciones.

El homenaje de este sábado incluyó talleres, maratones de lectura, conferencias y una sesión continua de serigrafía.

Carlos Monsiváis Aceves nació en la Ciudad de México el 14 de mayo de 1938. Estudió en la Escuela de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente, trabajó en esta universidad como catedrático en diversas materias.
Desde muy joven colaboró en los más importantes suplementos culturales y medios periodísticos mexicanos.

Su obra se desarrolló básicamente a través del periodismo, colaboró con Novedades, El Día, Excélsior, Uno Más Uno, La Jornada, El Universal (México), la revista Proceso, la Revista Siempre!, Eros, Personas, Nexos, Letras Libres, Este País, entre otras publicaciones.

Fue secretario de redacción en las revistas Medio Siglo (de 1956 a 1958) y Estaciones (de 1957 a 1959) y director del suplemento «La cultura en México» de la revista Siempre! (entre 1972 y 1987). También fue director de la colección de discos Voz Viva de México de la UNAM.

Sus posiciones políticas y su perspectiva crítica lo llevaron, desde el inicio de su carrera periodística, a dar cuenta de todos aquellos fenómenos literarios, sociales y culturales que implicaban un desacato al autoritarismo, el orden establecido y el conservadurismo.