Monitor Nacional
Ley de Réplica: abuso o equilibrio
Espectro | Javier Tejado Dondé
8 de diciembre de 2015 - 7:37 am
Ley de Reéplica
Por lo pronto, la Ley está vigente y sin excesos brinda a particulares, empresas, funcionarios, candidatos, y partidos el primer marco referencial para ejercer la réplica.

En México, por increíble que parezca, el derecho de “réplica” ante medios de comunicación —electrónicos e impresos— durante los últimos 99 años fue normado por una Ley que emitió el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, en calidad de encargado “del Gobierno Provisional de la República Mexicana”.

Esta Ley de Delitos de Imprenta, de 1917, cuyo título refiere a impresiones, también cubría otros medios como el correo, los mensajes, la radiotelegrafía, el teléfono, el fonógrafo o “cualquier otro medio”, con lo que aplicaba también para la radio y la televisión que llegaron años después.

Las sanciones en esta Ley eran muy severas: multas importantes y hasta arrestos de un mes para quienes la incumplieran. Incluso, los directivos de cualquier publicación eran responsables penalmente por cualquier artículo que apareciera en el medio que dirigían. Y ni hablar de las réplicas de funcionarios públicos, que eran del doble de tamaño de las de los particulares.

Por increíble que parezca esta Ley de Delitos de Imprenta es la que nos rigió hasta la semana pasada, cuando entró en vigor la nueva Ley de Derecho de Réplica, misma que se debió procesar desde 2007 por mandato Constitucional. Pero la falta de consensos hizo que tuvieran que pasar 8 años para que un proyecto fuera aprobado por amplia mayoría del Congreso de la Unión. De hecho, la propuesta de ley, hoy vigente, fue hecha por el entonces diputado panista Fernando Rodríguez Doval, actual responsable de la comunicación del PAN.

La Ley de Réplica parece un equilibrio entre los excesos del pasado y las pretensiones por parte de algunos políticos de controlar los medios de comunicación. Básicamente ordena corregir, sin sanción alguna, la información falsa o inexacta que cause un agravio. La réplica, eso sí, tiene que ser en el mismo lugar en donde se reprodujo la información falsa o inexacta y estos criterios aplican por igual para periódicos, revistas o portales de Internet, que para radio y televisión. Lo anterior, con la salvedad de que en los medios radiodifundidos se debe dar prioridad a que ésta sea “en vivo”.

Sólo en el caso en el que el esquema arriba descrito no se cumpla, y que el agraviado tenga que irse a un juicio, el medio que haya incumplido o negado el derecho de réplica tendrá una sanción de 35 mil a 350 mil pesos.

En la mayoría de los países europeos y particularmente en Gran Bretaña hay leyes muy estrictas en materia de réplica y difamación en las cuales hay compensaciones económicas muy fuertes por publicar información falsa o inexacta (se le conoce como libel and slander laws).

En el caso de Estados Unidos, en donde se garantiza la libertad de prensa, hay reglas para la réplica desde 1734. Aunque en 1964 la Suprema Corte en el caso New York Times v. Sullivan dio una actualización de los criterios para la réplica. En concreto, para el caso norteamericano, si bien no aplican compensaciones millonarias, sí se da un ejercicio irrestricto para aclarar información falsa. Y, a nivel estatal, hay 17 Estados que permiten acciones penales por la publicación de información falsa.

Así, la nueva Ley de Réplica parece moderada contra lo que existe en otras latitudes y respecto de lo que ya existía en México. Es un mecanismo para que los medios de comunicación se responsabilicen por lo que publican, a la par de tener que nombrar —cada medio— un responsable para atender las réplicas.

Ya algunos medios de comunicación han adelantado amparos al respecto, por lo que es probable que el Poder Judicial Federal haga una interpretación de algunos artículos de esta nueva ley. Por lo pronto, la Ley está vigente y sin excesos brinda a particulares, empresas, funcionarios, candidatos, y partidos el primer marco referencial para ejercer la réplica.

No es menor que a los medios, a todos, incluidos los portales electrónicos, les da criterios claros de cómo y cuándo procede la réplica. Así que ésta ya no se puede dar nada más porque a algún político le desagrada la información publicada.

Esta nueva Ley de Réplica significará también el fin de aquellos medios que han hecho de la calumnia y/o la extorsión una forma de hacer negocio.

Cambiando de tema… Lineamientos 911: A más de un año de que el Presidente Peña Nieto anunciara 10 medidas del Plan de Legalidad y Justicia, entre ellas, la de acelerar el establecimiento de un número telefónico único para emergencias a nivel nacional, para lo cual solicitó de manera expresa el apoyo del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) con la recomendación de que el número que se usara fuera el 911 —por ser el más reconocido y empleado a nivel mundial—, hemos avanzado muy poco.

Si bien el IFT publicó el pasado 2 de diciembre los Lineamientos de Colaboración en Materia de Seguridad y Justicia dentro de los que aborda el tema del número único armonizado a nivel nacional (911) y prevé una serie de cuestiones para hacer posible el funcionamiento de este número emblemático, aún hay un camino muy largo por recorrer para lograr que sea utilizado por la población y que sea eficaz en la atención a todo tipo de emergencias.

En Estados Unidos se calcula que se efectúan alrededor de 240 millones de llamadas por año al número 911, de las cuales, el 70% corresponden a llamadas provenientes de usuarios móviles.

En México, el Inegi reporta que para 2014 se hicieron 81.7 millones de llamadas tan sólo a los códigos 066 —antecesor del 911- y 089 –denuncias anónimas-. Preocupa que el Inegi también destacara que sólo en la mitad de las llamadas, los usuarios se sintieron satisfechos con la atención.

Para que el 911 funcione eficazmente se requiere no solo que el IFT haga su tarea en materia de marcación, señalización y parámetros técnicos necesarios, sino que también haya una adecuada infraestructura para la atención de las llamadas.

Al respecto, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, quien será el responsable de operar el 911, reporta que existen sólo 135 centros de atención de llamadas para el código 066, mientras que en Estados Unidos, se reportan 5,899 centros para el 911. Así, aún nos falta un largo camino para que este número opere como en Estados Unidos.

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