Monitor Nacional
Leyendas de Nuestro México: La Llorona
Estados | Brenda Mireles
22 de octubre de 2016 - 12:00 pm
llorona_Monitor_Nacional
La llorona es quizás la historia con más versiones de nuestro país

¡Hola! ¿Cómo están? ¿Qué tal les va de clima? Ya se empieza a sentir el frio sabrosón que cala hasta los huesos ¿no? Y ya que estamos hablando de huesos, pasemos al tema de la leyenda de hoy, que si bien este personaje por lo que se sabe, no está en los huesos, sino es sólo espíritu, no deja de ser fantasmal y atemorizante.

    La llorona, (sí, esa que por las noches se la pasa lamentando la muerte de sus hijos), es un tema generalizado a nivel nacional.  En cada ciudad, no falta quien te cuente que la escuchó o que incluso la vio. Que si la escuchas cerca, es que está lejos del lugar donde estás, y que si la escuchas lejos… Pues mejor camina más rápido, no vaya a ser que te la fueras a encontrar. Por experiencia personal, les puedo decir que donde la escuché claramente fue en el centro de Cuernavaca, pasó por la ventana del hotel donde me hospedaba, y créanme, es un lamento tan doloroso y estremecedor, que a cualquiera que presuma de no creer en sucesos paranormales, se le eriza la piel.

    También donde la he escuchado es en la ciudad de Celaya, en el estado de Guanajuato, no es un lamento tal cual, es más bien como un murmullo que por las noches se puede apreciar. Y curiosamente, navegando por el internet, me encontré con que todo indica que  La Llorona tiene su origen en esta entidad. Sí, yo también me sorprendí.

   Se dice, se cuenta, se rumora, que a principios del siglo pasado, La Llorona había llegado a la ciudad de Celaya.  Una mujer vestida totalmente de negro, recorría todas las noches las calles del hasta entonces, tranquilo lugar.  Llegaba en un carruaje tirado por 2 caballos, guiado por un cochero de cara muy pálida, ojos hundidos y los pómulos muy sobresalientes.  Durante su andar por las calles, se podían escuchar largos sollozos y tristes lamentos, hasta que llegaba al Templo de San Francisco, la mujer descendía del carruaje y entraba por la puerta cerrada de la iglesia, lugar donde permanecía por un prolongado tiempo y salía de la misma manera, con rumbo a la calle de Guadalupe, a lo lejos se podía escuchar el lamento de la mujer: ¡Ay mis hijos! ¿Dónde están mis hijos?  Y a raíz de este suceso, ningún lugareño quería salir de noche.

    Se comentaba entre los serenos y vigilantes que  La Llorona en vida, había sido una mujer, cuyo marido asesinó por infiel y que cegada por la ira, ahogó a sus 3 hijos para borrar todo vestigio de aquel mal hombre.  Salió de la ciudad de Celaya, y se dice que murió en un manicomio.  Ahora regresa todas las noches, arrepentida por sus actos cual alma atormentada, pidiendo perdón a Dios en el Templo de San Francisco, ahí cerquita de la famosa Bola de Agua.

    Con esto no quiero decir que la Llorona es de origen celayense, pues hay muchas versiones del origen de esta leyenda y todas son variadas e interesantes.  Y ustedes, ¿la han escuchado?

         Nos leemos en el próximo y último relato el siguiente sábado.  Disfruten su fin de semana.  Y ojalá puedan dormir, claro, siempre y cuando no escuchen a la Llorona…  ¡Ah! Y cúbranse de estos cambios de temperatura, si no, los que nos andaremos lamentando por estar enfermos, seremos nosotros… Hasta entonces…

TAGS: , , ,