Monitor Nacional
Libertad de expresión
El rumbo de México | Fernanda Ponce
6 de mayo de 2016 - 6:22 pm
columa
La situación en México, con “una gravísima crisis en materia de derechos humanos”

Hoy en distintos países de Latinoamérica conocemos la difícil que es expresarse libremente, y más para los medios de comunicación.

Los expertos destacaron además la situación en México, con “una gravísima crisis en materia de derechos humanos”; Venezuela, con el “hostigamiento permanente de los pocos medios independientes que quedan”; Argentina, con la “sanción de leyes específicas para desarticular medios críticos y favorecer voces oficialistas”, junto al uso (también frecuente en Bolivia) de “publicidad que paga el Estado para castigar a medios críticos e independientes”; Ecuador, con una “profundización en el camino del autoritarismo” y ventas de medios a “empresarios amigos del poder”, técnica que se repite en Nicaragua y Guatemala.

México, el más peligroso. Cuando se habla de amenaza a la libertad de palabra se piensa sobre todo en la presión de Estados −como en el caso de Cuba− que restringen, persiguen, encarcelan sistemática y deliberadamente a periodistas, adoptan leyes que dificultan el trabajo”, comenta a DW Sascha Feuchert, vicepresidente del Centro PEN Alemania y encargado de su Comité de Escritores en Prision.

Feuchert: En México, “el crimen organizado y su nefasta conexión con el Gobierno pone a muchos periodistas en peligro”. “Nuestro foco de atención en el continente americano está, sin embargo, en estos momentos sobre México, que sigue siendo el país más peligroso para escritores y periodistas en el mundo, aclara Feuchert. Al menos 80 asesinatos ha contabilizado el centro en los últimos diez años, en un país donde “el crimen organizado y su nefasta  conexión con el Gobierno pone a muchos periodistas en peligro”.

Ofreciendo becas para Escritores en el Exilio, como la otorgada durante dos años a la periodista mexicana Ana Lilia Pérez, haciendo trabajo de cabildeo en eventos y ante organizaciones y autoridades locales, mostrando solidaridad con los colegas en cartas y comunicados, llamando públicamente la atención sobre cada persona en peligro acogida en la “Lista de casos” de PEN Internacional, la organización intenta proteger la vida de quienes no pocas veces dependen de guardaespaldas y chalecos antibalas para sobrevivir en países como México. Además, la asociación internacional de escritores cuenta con centros PEN para la asociación y protección de colegas en Honduras y Argentina.

En México, es sabido que desde hace ya muchos años la libertar de prensa no es libertad, es muy controlada por el gobierno o bien por la delincuencia organizada y esto hoy en dia hace que le creamos menos a los medios de comunicación, ya no sabemos si nos están contando verdades o falsedades.

La influencia de los medios de comunicación ha sido un factor determinante en el desarrollo de las sociedades modernas, al grado de que, desde la perspectiva de algunos autores, éstos podrían ser considerados el cuarto poder. México no es la excepción.

Trejo Delarbre en el libro Mediocracia sin mediaciones señala que: “No hay país (…) en que no se discuta la función de los medios, y al hablar de este tema hay debates concurrentes a pesar de las situaciones específicas de cada nación: la concentración de muchos medios en pocas manos, la reglamentación de su funcionamiento, (las) normas éticas para periodistas y empresas y su relación con la democracia.”

De forma general, los aspectos centrales de los media en México son la concentración, la privatización y la desregulación. Las industrias de los medios de comunicación en el mundo, en su mayoría, provienen de capitales privados; por ello, su capacidad de influencia en la sociedad debe ser regulada, al tratarse de un Estado constituido democráticamente. Esto no se refiere a que el Estado tendría que regular de una forma estricta las comunicaciones, pero al otorgar las concesiones de estos espacios, se esperaría la actuación de los medios en función del interés público. En contraste, en nuestro país los medios y el sector político en el poder han creado una mancuerna que ha favorecido sólo a sus mutuos intereses. Por ejemplo, la radio y la televisión se mantenían a favor del partido oficial —Partido Revolucionario Institucional— durante el gobierno de

Carlos Salinas a cambio del refrendo incondicional automático de sus concesiones. En ese mismo periodo presidencial, se adelgazó el Estado frente a las empresas privadas. Y en los gobiernos después de Salinas esto no fue la excepción, seguimos igual.

Hoy las nuevas generaciones ya no caemos tan fácilmente en la información burda que nos brindan, hoy sabemos la situación sabemos de verdad que es lo que pasa, en comparación a como se daba hace veinte años. Hoy es mas difícil que nos quieran ver la cara con sus mentiras, que algunos la acepten pero nieguen hacerlo están en un grave problema.

Ahora se las ven negras como coloquialmente se dice, las televisoras y periódicos, porque sus noticias ya no llenan nuestras expectativas. Esperemos que “el cambio de México” llegue, y llegue pronto, porque de verdad lo necesitamos más de lo que parece.

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