¿Liebre, tortuga o cangrejo?: Crecimiento económico Latinoamericano

El comienzo

Esta columna estampa una vez más sus letras para hablar de temas relacionados a la región Latinoamericana, la cual para muchos de sus habitantes a pesar de que nacimos en ella, vivimos en ella y sufrimos en ella nos sigue quedando demasiado lejos para aceptarla y comprenderla. América Latina es la historia de un invento europeo, América Latina nunca existió; Cristóbal Colón alucinó y se aferró a una idea que simplemente estaba fuera de la lógica racional, simplemente fuimos parte de un invento que proporcionó el desarrollo a las grandes potencias colonizadoras del momento y que nos dejó con las ganas de poder ser como ellos. Históricamente la gran pregunta que se ha hecho nuestro pueblo, y que hoy en día aún se está buscando una respuesta es la siguiente: ¿Qué nos detiene para poder desarrollarnos? Este cuestionamiento pareciera que es muy fácil de resolver, sin embargo, antes de contestar sería necesario hacer una retrospectiva histórica del por qué América Latina se especializó en perder y no en ganar, como lo aclara el escritor Eduardo Galeano en su ilustre libro Las Venas Abiertas de América Latina. Los problemas que enfrenta el subcontinente han estado siempre a la sombra del gran vecino del norte (cof cof, Estados Unidos), no obstante, a pesar de las carencias alimenticias, educativas y médicas hemos encontrado fuerzas en donde no hay para seguir soñando con un futuro prometedor, ya ni siquiera para nosotros sino para las futuras generaciones. Hoy quisiera analizar, comentar y hablar de una hebra muy sensible para nuestra realidad latinoamericana: el desarrollo económico. Este es uno de los temas más cuestionados pues nuestro crecimiento es como una montaña rusa con alzas muy pronunciadas, pero con caídas verdaderamente dolorosa. Prepárese, sea crítico y dimensione las siguientes reflexiones que quiero compartirle querido lector porque usted también forma parte de este continente.

¿El desarrollo?

Desde tiempos remotos, las grandes compañías extranjeras se han aprovechado de nuestros recursos naturales; los han comprado a precios irrisorios y han dejado manchado de sangre a nuestro territorio. Los monocultivos son una de las explicaciones, por las cual el desarrollo económico de América Latina ha sido afectado. A pesar de tener las condiciones necesarias (en espacio y clima) para la explotación del campo los Estados Latinos se han enfocado únicamente a lo que el mercado extranjero demanda y no a lo que su pueblo necesita. El ejemplo perfecto son las Repúblicas Bananeras promovidas por la United Fruit Company, estos países concentraban únicamente su producción en Bananas, mientras que la compañía estadounidense ponía y quitaba presidentes de acuerdo a sus conveniencias mientras que su población se quedaba anclado a una economía inestable de una sola fruta, la cual en caso de una plaga debilitaba por completo a la economía nacional y familiar de países principalmente centroamericanos. Considero que el atraso económico que representó este fenómeno de mediados del siglo XX sigue causando estragos en el desarrollo económico de nuestra región, pues no hemos sido capaces de aprovechar nuestros factores productivos en un uso eficiente que no solo genere desarrollo económico en los países latinoamericanos, sino que también garantice la seguridad alimentaria de cada habitante.

Una vez comentado el caso de las Repúblicas Bananeras, trataremos un tema un poco más actual. Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial han sido instituciones que han tratado de solucionar los grandes problemas económicos de diferentes países subdesarrollados o como ahora se dice en términos políticamente correctos “en vías de desarrollo”, a través de insertar políticas y proyectos de reconstrucción económica, préstamos y regularizaciones al mercado interno. Sin embargo, estas instituciones “universalizaron” una misma receta para aplicarla por igual a todos los países Latinoamericanos, y por supuesto sin considerar las diferentes realidades que enfrenta cada país. Una vez más la historia se vuelve a repetir: el pueblo Latino fue saqueado, golpeado y abandonado.

Un obstáculo que se presenta en el siglo XXI y que impide nuestro crecimiento económico son las grandes deudas externas que ha adquirido nuestra región y que son una bomba potencial que puede ocasionar no solo inestabilidad económica sino también política y social. La impuntualidad y la restructuración en la cuota de pagos han sido una constante que enfrentan los países latinoamericanos. Según una publicación de la BBC, en 2017 la deuda externa bruta en América Latina (tanto privada como pública) ascendió a US$1,47 billones. El mismo estudio da un listado de los países que cargan con las deudas externas más grandes en el continente. Por su puesto, si estaba pensando en México, le comento que estaba en lo correcto. Nuestro país ocupa la primera posición con 180, 986 millones de dólares, lo sigue países como Venezuela, Brasil, Colombia y Argentina. Por otra parte, a inicios de este año, varios organismos internacionales, realizaron proyecciones de qué tanto nuestra región iba a crecer en términos económicos. En el reporte de Enero del 2018 la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de la Organización de las Naciones Unidas estableció que se calculaba que nuestra región crecería aproximadamente en 2.2 %. Hoy a un poco más de la mitad del año, el nuevo informe de la CEPAL, hace reconsideraciones y explica que la economía regional se expandiría un 1,5% este año, una revisión a la baja de 0,7 puntos. El comentario de Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la comisión da un panorama más positivo del que los números plantean, pues comento que: “Nuestra región sigue creciendo, aunque a menor ritmo de lo proyectado hace unos meses, a pesar de las turbulencias internacionales”

El futuro…

Por lo tanto, con base en lo dicho por la comisión, podemos decir que la incertidumbre y la volatilidad han sido factores que han evitado que podamos cumplir con ese ahora muy lejano 2.2 pronosticado. La situación económica de la región latinoamericana en el futuro es considerada una moneda en el aire. El nuevo gobierno mexicano mantiene las esperanzas pero gobiernos como los de Maduro en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua hacen que reconsideremos el 1.5% como bueno. Debemos recordar que para que podamos obtener un desarrollo económico debemos crear esquemas en los cuales los latinos nos involucremos para crear sinergia con nuestros gobiernos y mejorar las condiciones económicas. Solo así podremos pasar de ser un cangrejo que va para atrás en su desarrollo, convertirnos en una tortuga con crecimientos lentos pero seguros y terminar como una liebre.