Monitor Nacional
Llegué al tostón ¿y ahora?
Proyecto de vida | José Gregorio Contreras
9 de diciembre de 2015 - 5:26 pm
Desempleo-MN
La preocupación de Inmaculado es genuina, porque lamentablemente perder el trabajo en esta época a los 50 años es una crónica de una muerte anunciada

Inmaculado Rafael, un trabajador como muchos otros, la semana que viene estará cumpliendo 50 años, de los cuales, 25 años se los ha entregado a la compañía donde se encuentra actualmente. A pesar de haber sido un empleado ejemplar, está muy preocupado porque llegar en su trabajo al tostón ha representado que a muchos de sus compañeros les hayan dado las gracias y los hayan retirado de sus labores para que vayan a disfrutar a sus nietos.

¿Qué absurdo? – dice Inmaculado – ahora hay más esperanza de vida pero menos esperanza de seguir trabajando, todavía siento que puedo dar mucho más por esta empresa. Para el momento que está pensado en esto ya está llegando del trabajo a su casa y se está limpiando sus zapatos en el Bienvenido. Petra -su compañera de toda la vida- lo espera con su té Chai que tanto le gusta. A su edad, el café solo puede ser un privilegio mañanero.

Afortunadamente, Inmaculado se casó muy joven y tuvo la oportunidad de criar a sus cuatro hijos, dos que terminaron la carrera y  los otros están a punto de tener sus credenciales universitarias y comenzar a generar sus propios ingresos. Una preocupación menos

Inmaculado, la semana que viene ya tienes el tostón, ¿Qué vamos a hacer para celebrarlo?  le dice Petra emocionada. Deberíamos ir a un buen restaurant con todos los muchachos.

Petra, ya tenemos que pensar en que vamos a hacer cuando ya no tenga trabajo – le dice angustiado Inmaculado- ¡Ya llegué al tostón! Petra se le queda viendo y le dice: ¿Es que te sientes muy viejo? ¡Claro que no! -le respondió él- pero en el mercado laboral ya lo soy, aunque mi esperanza promedio de vida sea de 76 años.

La preocupación de Inmaculado es genuina, porque lamentablemente perder el trabajo en esta época a los 50 años es una crónica de una muerte anunciada. Viene una generación de relevo que trabajaría por un sueldo mucho menor que el de él y con conocimientos frescos. La experiencia, aunque importante, pasó a un segundo lugar. Como dice mi amigo Hugo “¡Es lo que hay!”. Debemos tener la capacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos.

La preocupación de quedarse sin trabajo viene desde siempre, pero se ha magnificado por dos razones: la primera es que ahora vivimos más pero eso tiene un costo, principalmente el relacionado con el cuidado de nuestra salud. La segunda es -si tenemos el capital suficiente- cambiar de la condición de asalariado y ser emprendedor de un negocio a lo cual no estamos acostumbrados. Lo anterior no es  imposible pero amerita una curva de aprendizaje que es más llevadera cuando inicias más joven porque tienes la oportunidad de caer y levantarte varias veces, lo cual generalmente forma parte del crecimiento del emprendimiento que estés llevando a cabo.

Pasó la semana e Inmaculado cumplió sus 50 años. Al día siguiente lo llaman de Recursos Humanos y el gerente lo felicita por su tostón y le comenta que el Director General de la empresa quiere felicitarlo. Inmaculado piensa inmediatamente: ¿por qué me torturaran tanto y no me dicen que me vaya de una vez por todas?

Tic,tac,tic,tac…

¡Petra, Petra! grita Inmaculado con premura al llegar del trabajo. “Inmaculado si te votaron no importa montamos un negocio de garnachas que yo las hago muy buenas” le dice Petra con resignación preparándose a la idea de trabajar nuevamente. ¡No mujer, por mi experiencia me nombraron Director de Operaciones! Ahora ahorremos por el tiempo que nos queda y que no nos caiga por sorpresa mi retiro, mañana nos visitará un asesor financiero y patrimonial, dijo Inmaculado con una sonrisa en su cara.

El epilogo de este artículo es que todo tiene su momento, en este caso el retiro es para retirarse. Haz desde ya – tengas la edad que tengas – un plan de ahorros e inversión que te de la tranquilidad que te mereces para el futuro.

¡Petra, vámonos a cenar para celebrar mi tostón!

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