Monitor Nacional
Lo que escondemos debajo de la alfombra
De chile, mole y pozole. | Arely Cabrera
21 de abril de 2017 - 2:13 pm
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Hasta donde yo sé, los gobernantes en México no los traemos de Estados Unidos, de Europa, de Marte o de Júpiter o de alguna extraña dimensión, la realidad es que ellos se forman aquí, como todos nosotros

Para los mexicanos, esconder las cosas debajo de la alfombra ya es algo común. Debajo de nuestra alfombra, propios y extraños esconden su basura: robar en la tanda, agarrarle dinero a tus padres, algún hijo/conocido ladrón/secuestrador/extorsionador (“no, mi [inserte parentesco aquí] no es ningún [inserte delito aquí]), las empresas fantasma, el narcotráfico, las quimioterapias de agua (según las abuelitas no hay nada como lo natural… que bueno que el ex gobernador de Veracruz le hizo caso a la suya), los “yo si me merezco la abundancia”, los secuestros, los asesinatos, las balaceras, las líneas azules que dividen la paz de la violencia, los abusos sexuales, los desaparecidos, las subidas en los hidrocarburos y la subida consecuente de los alimentos, de la ropa, de los zapatos, los 64 millones de pobres en el país y los excesos de la clase gobernante… y tantos otros que tal vez me falten, ya sea por ignorancia (México es enorme, desafortunadamente) o porque de seguir no acabaría ni aunque fuera inmortal.

Pero, ¿por qué insistimos en dejarlos ahí, debajo de la alfombra? Muchos van a comenzar a excusarse, alegando mil y un razones: que si los medios están vendidos, que si están sesgados a favor del gobierno, que si los memes, que si el futbol, que si están ocupados, que si en otros países hay terrorismo, que si la película tal por cual, que si el dólar, que si en realidad a nosotros no nos compete (“mejor ponte a chingarle en lugar de andarte quejando”), que si eres chairo, que si eres comunista, que si eres…

Pero la realidad es que lo que pasa sí es nuestra responsabilidad. Hasta donde yo sé, los gobernantes en México no los traemos de Estados Unidos, de Europa, de Marte o de Júpiter o de alguna extraña dimensión, la realidad es que ellos se forman aquí, como todos nosotros. Los secuestradores, los extorsionadores, los violadores, los asesinos, todos ellos al igual que nosotros crecen con las famosas frases mexicanas, como la de “el que no tranza no avanza” o con el ejemplo de alguien mas que siguió ese camino porque las oportunidades parecen no alcanzar para todos.

Y la verdad es que México parece estarse cayendo a pedazos, pero es en mayor parte culpa nuestra. Si nosotros estuviéramos dispuestos a cumplir las leyes, a no dejar que violaran los derechos de los demás, entonces tal vez las cosas podrían arreglarse. Pero en lo que llegamos a esa utopía, sigamos escondiendo cosas debajo de la alfombra.

Veamos que tanto puede aguantar, antes de que reviente y nos aplasten todas las cosas que no quisimos ver y detener a su tiempo, porque de todos modos “ese ya no es nuestro pedo”.

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