Monitor Nacional
Los abuelos del mañana
Portada | José Gregorio Contreras
13 de abril de 2016 - 8:36 am
Viejitos-MN
Esta reflexión tiene un mayor sentido para aquellos que aún están jóvenes y pueden tomar las riendas de sus propios recursos

Definitivamente los tiempos van cambiando y solo sobreviven los que se van adaptando a las nuevas circunstancias. La niños, los adolescentes, los adultos, adultos contemporáneos y hasta los adultos mayores tienen que buscar acomodo si quieren seguir insertos en la sociedad que vivimos.

En lo que respecta a los adultos mayores, existía un cierto grado de respeto por aquellas personas mayores de 65 años que pasaban a retiro. Estamos hablando de nuestros abuelos, a quienes sin chistar y algunas veces con entusiasmo oíamos una y otra vez como eran las cosas en su tiempo.  Digo con respeto, porque ellos cada vez que nos contaban sus vivencias pensaban que lo están haciendo por primera vez, y por cariño escuchábamos la historia una y otra vez. ¿Cómo detener esa pasión con la que contaban sus historias?

Por otra parte, ellos recibían su pensión de jubilado y tenían un Seguro Social que funcionaba muy bien. La atención médica era satisfactoria y además la esperanza de vida era mucho menor, por lo tanto no era un peso financiero significativo para el Estado.

Los abuelos eran felices, ya el querer seguir trabajando no era indispensable para la mayoría de los casos, donde algunos, por no poder detener la inercia de haber trabajado durante muchos años, algo tenían que hacer.

Todo lo anterior lo he dicho en tiempo pasado porque realmente allá es adonde pertenece. Los adultos mayores van a tener que crearles una clasificación adicional si es que ya no la tienen, porque son muchos años los que se viven en esa etapa. Muchos de ellos pueden vivir hasta 30 años más, lo que representa prácticamente la vida de otra persona hasta el nivel de adulto. Quizá pudiéramos hablar del adulto cuasi mayor y del adulto realmente mayor.

Todos los avances de la ciencia y la tecnología que han conllevado al incremento de la esperanza de vida nos dan un  buen sabor de boca, sin embargo, es  muy importante que también que se disfrute de una buena calidad de vida. No es posible vivir con las pensiones que actualmente tienen millones de personas que pasan a retiro, ni el deficiente servicio médico debido al gran número de derechohabientes. Seguramente el problema habitacional ya lo solventaron con todos los años que estuvieron trabajando y tuvieron la oportunidad de pagar las mensualidades para cumplir su hipoteca. Desafortunadamente ese refrán de que “Vivimos con techo y tortillas” no es del todo cierto y menos aún a edades por encima de los setenta años.

“Cuando el rio suena es porque piedras trae”. Permanentemente estamos recibiendo una campaña de concientización por parte del Estado de que debemos ahorrar más de lo que nos descuentan vía nómina, y el AFORE es el instrumento que nos ofrece.  Esto es un verdadero reflejo de la incapacidad que cada día tiene el Estado de mantener su carga social. Sea por ineficiencia, corrupción, desempleo, globalización o lo que queramos alegar, lo cierto es que ya esta situación está presente, esperando que a los que ya lo están viviendo puedan encontrar la mejor solución.

Esta reflexión tiene un mayor sentido  para aquellos que aún están jóvenes y pueden tomar las riendas de sus propios recursos  y darse la tranquilidad que necesitan tanto para ellos y sus futuras familias cuando les llegue el momento. Desafortunadamente, las malas decisiones de nuestros gobernantes y el desaforado consumismo, nos está obligando a tomar decisiones de nuestras metas financieras a largo plazo con mucha más celeridad de lo que  acostumbraban los abuelos de hoy.

¡Hasta la próxima vez!

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